CANCIÓN DE AMOR.

9 Maig 2008

Hacía una tarde extremadamente calurosa. Cuando llegué a mi trabajo en el cuartel de la
Guardia Civil de Alcañíz sólo tenía un deseo: que nada me hiciera salir al exterior para
no sufrir la inmisericorde furia del sol y así poder avanzar con el papeleo pendiente.
Pero esa esperanza se vio truncada pocos minutos después, cuando recibimos una
comunicación de los compañeros de Valderrobres. Habían recibido la llamada telefónica
de una pareja de turistas británicos avisando de la existencia de una papelera en la
Subida de la iglesia por la que escurría un hilillo de sangre. Querían nuestra opinión
sobre lo hallado dentro. Hacia allí me dirigí junto al cabo A.
Me sorprendió el paisaje, había transitado por esa carretera cientos de veces antes, pero
en esos momentos me recordó mis recientes vacaciones en el Piamonte, nunca antes lo
había relacionado. Un sueño ligero me devolvió allá, pero sobre todo el aire
acondicionado del coche patrulla, hicieron placentero el viaje. La ciudad del Matarraña
nos recibió desierta, amedrentada por un calor violento, agresivo. La Subida de la
iglesia es tan inclinada que no tiene calzada, es un sucesión de escaleras que lleva desde
la plaza del pueblo al castillo y, como su nombre indica, a la iglesia. También es muy
sinuosa, tanto que en uno de sus recodos casi nos damos de bruces con el cabo B. El sol
se derramaba sobre él, aún así su rostro estaba blanco e intentaba, sin conseguirlo,
disimular una tiritona evidente. Prácticamente sin saludarnos señaló con la vista y un
movimiento de la barbilla un envoltorio de papel de periódico situado sobre la chapa
negra pintarrajeada que cubría la boca de la papelera. Estaba ensangrentado en uno de
sus extremos. Lo cogí con cuidado y lo abrí pensando qué podría contener para
descomponer de esa forma el gesto del cabo B., a quien conocía desde hacía años y del
que no tenía duda de su entereza. Ante mis ojos aparecieron tres dedos humanos
amputados. La primera parte de mi cuerpo que reaccionó fue el estómago, se contrajo
tan violentamente que a duras penas pude contener el vómito y el impulso de arrojar
lejos la causa de tal repugnancia. Viendo la cara de mis compañeros no tuve dudas de la
expresión de la mía.
Como a esas horas todo estaba desierto, comenzamos nuestras pesquisas preguntando
por las casas cercanas si alguien había visto algo. Supongo que quebrantamos muchas
siestas. Lamentablemente todo fueron negativas, hasta llegar al número 13 de la calle
Buen Aire. Me llamó la atención la inscripción en la piedra de la fachada que decía
“Año 1742”, hice mentalmente el cálculo de la edad. Tras llamar recibimos como
respuesta una especie de jadeo acompañado de unos suaves golpes. Volvimos a dar con
los nudillos en la puerta, como no varió la respuesta, el cabo B., que era quien portaba el
envoltorio, supongo que incómodo por ello y queriendo zanjar cuanto antes la situación,
intentó abrir. La puerta no estaba cerrada con llave, así que decidimos entrar. La primera
sensación fue agradable por el fresco que nos recibió. Tras unos segundos, cuando
nuestra vista se habituó a la oscuridad del patio vimos un hombre joven tendido en el
suelo. El cabo B. entró primero, dio con el interruptor y encendió la luz, yo corrí hacia el
hombre, sus manos estaban heridas e hinchadas, pero presentaban todos los dedos. Con
ellos golpeaba ligeramente un baúl de madera a su alcance. Eso, junto con una
respiración entrecortada, fatigada, era lo que habíamos oído desde fuera. Sus ojos
parecían haberse salido de las cuencas; tenía la mirada perdida, babeaba y su garganta
emitía sonidos incomprensibles al tiempo que sus ensangrentadas manos se aferraban
con fuerza a mis brazos mientras yo intentaba ayudarle a incorporarse, pues eso parecía
querer, pero fue imposible, sus pies resbalaban en el suelo. El pobre no podía coordinar
ni sus movimientos ni sus palabras. Inmediatamente llamamos por el walkie al cuartel
para pedir un médico. Nuestra atención se centró después en la puerta de la bodega,
estaba abierta a una enorme oscuridad, en ella y en el marco había restos de sangre.
Parecía claro que el daño en las manos del hombre se había producido intentando éste
mantenerla cerrada mientras alguien pugnaba por salir. Bajamos el cabo A. y yo,

mientras el cabo B. acompañaba al herido. Una vez en las escaleras, la luz de un
ventanuco, que quedaba justo a la altura de la calzada, era escasa pero suficiente para
ver el interior. El recinto era más amplio e incluso más noble de lo que una casa así, tal
como la vimos desde fuera, parecía poseer. La cruzaba un enorme arco, las paredes eran
de grandes bloques de piedra perfectamente labrados. Una de ellas parecía haber sufrido
un derrumbe hacía poco. Al acercarnos vimos al otro lado una especie de cámara, como
una celda muy oscura que quedaba debajo de la calzada de la calle, junto a la muralla
del castillo. Como era imposible ver algo allí adentro, el cabo A. fue al coche a por una
linterna, a su regreso alumbramos lo que no era más que un hueco de unos tres metros
cuadrados, sin ventilación. Parecía evidente que no tenía salida alguna, el aire daba la
impresión de no haberse renovado en muchos años. Debía haber permanecido
herméticamente cerrada hasta que la pared sobre cuyos escombros nos encontrábamos
fue derribada. La piedra de las paredes interiores tenía marcas de golpes y arañazos. En
el suelo, había ropas de hombre, viejas, estropeadas. Un escalofrío me heló la sangre
cuando vi, en un rincón lo que claramente eran las falanges, secas, de unos dedos
humanos. No había otros restos. Sólo Dios sabe qué había salido de esa celda, contra
qué había forcejeado el inquilino y cómo se desarrollarían los hechos a partir de ese
momento.
Cuando subimos de la bodega una ambulancia se estaba llevando a este pobre hombre
aterrado. Aquí comenzaba la segunda parte de la investigación, llamamos en la casa de
al lado. La mujer que nos atendió dijo que el herido vivía allí desde hacía unos cinco
años. Según parece era de Zaragoza y fue trasladado a Valderrobres por motivos de
trabajo, a continuación nos indicó el nombre y la dirección de la anterior dueña de la
casa. Fuimos a visitarla, por fortuna la localizamos rápidamente, pero no pudo darnos
información alguna, desconocía la existencia de la celda en la bodega y cualquier cosa
relacionada con ella.
El calor aquella tarde era insoportable, nada parecía indicar que fuera a darnos un
respiro. El cabo B. sugirió ir al cuartel para analizar los hechos con un poco más de
comodidad. Aproximadamente una hora después habíamos decidido volver a Alcañíz,
nosotros mismos llevaríamos los dedos al hospital para su conservación y daríamos
parte al juez. Estábamos a punto de partir cuando llegó la antigua dueña de la casa. Nos
pidió que la acompañáramos a su domicilio, por el camino nos explicó que mientras
contaba lo ocurrido a sus hijos, su tía Josefa, una anciana con una ligera demencia a la
que cuidaba y que había oído el relato, tuvo una extraña reacción. Pensó que tal vez
pudiera interesarnos. Había empezado a caer la tarde mientras avanzábamos por las
calles de Valderrobres, perros y chavales en bicicleta recorrían las calles. Por continuar
la conversación comenté que me había fijado en la piedra que confesaba la edad de la
casa, la señora nos contestó que la casa de la calle Buen Aire había sido la de su familia
materna desde entonces. La vendieron tras la muerte de su madre y haberse hecho cargo
de la hermana de esta, precisamente la persona a la que íbamos a visitar. Se disculpó por
no haberla llevado ella misma al cuartel, pero había decidido no fatigarla. El calor, su
avanzada edad y el hecho de que una tercera hermana, Antonia, había muerto el día
anterior y hubiera sido enterrada esa misma mañana le llevaron a tomar la decisión de ir
a buscarnos.
Cuando estuvimos ante la tía, la sobrina le pidió que nos repitiera lo que había dicho
antes, pero la anciana no parecía saber de qué le hablaba. Tal vez estaba aturdida ante la
presencia de desconocidos. Con mucho cariño la sobrina comenzó a recordarle cosas del
pasado, de cuando las tres hermanas eran niñas y vivían junto al castillo, de cómo
trabajaban la tierra, de sus novios –que por lo visto no faltaron-… Entonces la anciana,
la señora Josefa, comenzó a hablar. Esto fue lo que dijo: “L’Antònia festeja amb el
Manel, al nostre pare no li agrada el xiquet, està posat en política i aixó no es bó en
estos dies. Lo pare ha prohivit l’Antònia veure al Manel. Lo pare porta moltes dies
sense parlar. Ha enviat l’Antònia a casa de la tia Ángeles a Lledó. Lo pare passa molt

de temps a la nostra bodega. Diuen que a cal Villoro estan preocupats perquè el Manel,
lo fill, ja fa dies que no hi acudix” .1 Pese a que no habló en castellano puede entenderla
sin dificultad.
Preguntamos sobre todo esto en Casa Villoro, pero no queda nadie de edad suficiente
para haber vivido –y tal vez habernos aclarado- lo referido por la anciana. Sí recordaban
haber oído hablar de un familiar desaparecido durante la Guerra Civil, pero en muchas
casas podrían decir lo mismo.
Parecía claro que necesitábamos encontrar a alguien que nos pudiera aclarar algo sobre
Manel, Antonia y la relación entre ambos. Volvimos a hablar con la anterior dueña de
la casa de la calle Buen Aire. Nos repitió que Antonia había muerto el día anterior,
ocurrió en Barcelona, donde la llevaron los caprichos de la vida, y que esa misma
mañana la habían enterrado en Valderrobres. Esto había hecho que Mercedes, una amiga
de la infancia de sus tías y su madre viniera desde Andorra, donde vive con su hijo. Era
posible que todavía no hubiera salido del pueblo de regreso a su casa. No fue difícil dar
con ella, esto es lo que nos contó: “Manel y Antonia estaban muy enamorados, pero
tenían que llevarlo en secreto porque el Tío Pascual, el padre de Antonia –aclaró- y el
mozo eran de bandos distintos, y en aquellos tiempos… la Guerra, ustedes ya saben.
Pero todo se acaba sabiendo y de un modo u otro el Tío Pascual se acabó enterando. Un
día Antonia vino llorando a casa, me dijo que su padre la mandaba a Lledó y que había
jurado matar a Manel. Eran otros tiempos”.
Caía la noche cuando regresábamos al cuartel, comenté a mis compañeros que había
perdido la esperaza de resolver el caso. Ninguna de las investigaciones que había
llevado a cabo hasta entonces había sido tan extraña. Tal vez por esa falta de confianza,
tal vez por el cansancio, caminábamos en silencio, despacio, cuando desde el cuartel nos
avisaron por el walkie que algo raro había ocurrido en el cementerio. Maldije con el
pensamiento, fuimos a por el coche y al camposanto. En la puerta de entrada nos
esperaba el operario municipal responsable de su cuidado. Parecía muy alterado, varias
colillas pisoteadas a su alrededor y un cigarrillo entre sus dedos no parecían haberle
calmado. Nos abordó casi sin dejarnos salir del coche y mientras nos arrastraba adentro,
nos dijo que aprovechando el fresco de la tarde, había acudido a ver cómo estaba todo
tras el entierro celebrado por la mañana. Al acercarse le había parecido ver algo raro
entre las coronas de flores. Se paró a unos diez metros del nicho en que habían sido
depositados los restos de Antonia, señaló con el brazo y con el cigarrillo en la comisura
de los labios dijo: “vayan, vayan”. Retiramos algunas flores y vimos que la pieza de
cemento que cierra el nicho, a falta de la definitiva lápida, había sido extraída y se
hallaba en el suelo partida en varios trozos.
Al asomarnos al interior vimos sobre el ataúd un cadáver, era de un hombre, vestía ropa
vieja. Uno de sus pies estaba descalzo, mostraba sólo huesos y piel seca. Esta persona
parecía estar abrazando el féretro.
Todo esto ocurrió hace tres días. Ahora acabo de recibir el informe del forense. Lo único
que aclara es que se trata del cuerpo de un varón, que lleva muerto más de 50 años y que
le faltan tres dedos en la mano derecha.

1 “Antonia festeja con Manel, a padre no le gusta el muchacho, está metido en política y eso no es bueno
en estos días. Padre ha prohibido a Antonia que vea a Manel. Padre lleva muchos días sin hablar. Ha
mandado a Antonia a casa de Tía Ángeles a Lledó. Padre pasa mucho tiempo en la bodega. Dicen que en
Casa Villoro están preocupados porque Manel, el hijo, hace días que no acude”

J. Carlos Gil

Signatura de Llibres del Delta i Els Ports de Viena Edicions dins de la Fira Literaria de LLibreria Serret

9 Maig 2008

Es un plaer tenir-te aqui…Mariano, tot i que realment, la “Fira” a Vall-de-rroures ja hi bé moltisima gent, podem estar contents ja que vam tenir tot tipus de clients vinguts de tot arreu, per poder tenir los llibres signats per tu..(el Mariano va repetir “firma” de llibres tambe per la tarde, es d’agrair el seu compromís)..gracies per la teua presència i generositat

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Convidat per Octavi, el plaer de tornar a visitar la primavera de la Terra Alta i el Matarranya ha estat una benedicció per als meus sentits. Abans no he arribat a la libreria, he parat mil vegades a peu de caretera per fotografiar els paisatges que tantes vegades he fet abans, però cada dia és diferent, cada vegada que el veig m’inspira noves sensacions, i no puc estar-me de buscar nous enquadraments, nous punts de vista i nous records.

He sortit de casa (Deltebre) amb temps suficient perque ja m’ho pensava. Arribo cap a les 11:00 h del matí a Vall de Roures, i tot i la fira, puc aparcar davant la llibreria. No havia entrat mai, però com a molts ens ha passat, ja haviem sentit històries increibles i màgiques. En entrar, tinc que demanar permís a la gent que fa cua per poder accedir a l’interior. Saludo a l’Ocatvi i la seva dona que no paren ni un ni l’altra d’atendre a la gent, petar la conversa amb la clientela, i al mateix temps saludar-me.

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Veig les dimensions de la llibreria, que després de les llegendes sentides, me l’esperava més gran. Després veig el taulell-mostrador, de dimensions addients a les de la botiga, i m’instal·lo en aquell microcosmos com qui es coloca un traje espacial per entrar en una nau. Comença el viatge (que de fet va des de bon matí). Octavi té 3 mans, més d’un cervell i una boca capaç d’obrir i mantenir quatre o cinc converses de temes diferents (és de la Terra?). Els clients que no el coneixen prou entren encuriosits a comprar un libre, revista o premsa i surten amb allò que venien a buscar (sempre ho té tot) més un dels meus llibres de fotografia dels Ports o del Delta, i en alguna ocasió, amb els dos.

Els que ja el coneixen molt, entren a comprar la premsa del dia amb els diners justos per poder justificar que no poden comprar res mes, però ell, que també els coneix prou, els hi diu que no hi ha problema amb els diners, que ja ho pagaran, però que aprofiitn avui per tenir un ¡¡¡ magnific llibre signat pel seu autor, que avui tenim a la botiga, i que ha vingut espresament del Delta!!!. Així és, s’acumulen els llibres per signar i dedicar a sobre del mostrador.

Puc continuar, però sé que els que llegim aquest blog ja coneixem a l’Octavi, per tant ja sabem tots que no té comparació. És possiblement la persona que més estima el món literari. Compromés amb la cultura del territori i la de primera fila. Si busquem adjectius per ell, simplificariem literariament la seva persona, per això no voldira posar-li cap adjectiu conegut, sinó que insto i convido a qui no el conegui, que passi per la Llibreria Serret a saludar-lo, amb això en tindrà prou.

L’experiència viscuda el dia 3 de Maig a la Lllibreria Serret de Vall de Roures signant llibres ha estat genial !!!

Gràcies per tot Octavi.

Mariano Cebolla
http://www.marianocebolla.com/
Fotògraf

“EL TRIUNFO DE MARÍA MAGDALENA”, Jaque mate a la Inquisición

8 Maig 2008

“EL TRIUNFO DE MARÍA MAGDALENA”, Jaque mate a la Inquisición, de Jose Luis Gimenez, uno de los titulos de mas éxito del momento sobre el enigma de “Maria Magdalena”
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¿Por qué se ha sentenciado a María Magdalena a ser la prostituta redimida del Evangelio?¿Qué poder tenía la Apóstol de los apóstoles, para obligar a la iglesia de Roma a sentenciarla como la “pecadora de todos los vicios”?¿Por qué no ha interesado aclarar definitivamente la verdadera condición de María Magdalena?¿La Leyenda del Santo Grial, es leyenda o es cierta?¿Si es cierta, por qué ha interesado presentarla como una leyenda?¿Qué pruebas hay de que la leyenda del Santo Grial no sea tal y sí esté más próxima de la realidad?¿Dónde descansan actualmente los restos de María Magdalena? Todas estas respuestas y muchas más, las podrás encontrar en este libro, donde, a través de una fantástica partida de ajedrez, la historia enfrentará a la Verdad contra la mentira, la manipulación y la Inquisición. Un libro diferente, que no dejará a nadie indiferente.


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Si deseas descargar y escuchar el programa emitido el 23/03/2008

en RNE - Radio 4 - Enigmes i Misteris

Dirigido y presentado por Josep Guijarro

sobre “El Triunfo de María Magdalena - Jaque Mate a la Inquisición”

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Si deseas descargar y escuchar el programa emitido el 24/03/2008

en RAC1 - en el programa ” Misteris”

Dirigido y presentado por Sebastia D’arbó

sobre “El Triunfo de María Magdalena - Jaque Mate a la Inquisición”

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José Luis Giménez
www.jlgimenez.es
informacion@jlgimenez.es

Dos autors de Benavarri (Ribagorça) es descobreixen com a autors del bloc eròticopolític més reconegut en català i en publiquen un llibre

7 Maig 2008

franja | 05 Maig, 2008

Em dic Mireia

(i el meu cony es diu Carlitos)

Manel Riu i Mir Roy

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Sinopsi:
L’abril de 2006 Manel Riu i Mir Roy van obrir un blog a Internet la protagonista del qual és la Mireia, on es parla de sexe, fideuàs, política i educació (mireiagalindo.blogspot.com). Aquest blog ha estat tot un èxit de participació i fruit d’això va néixer aquest llibre, amb la Mireia i les seves aventures eròtiques com a protagonista. Aquest és un llibre divertit i desinhibit que a banda de parlar de sexe també fa un repàs de la realitat política catalana actual i del dia a dia del nostre país.

Biografia:
Mir Roy (Benavarri, la Franja, 1969) i Manel Riu (Benavarri, la Franja, 1965) són un matrimoni de professors d’Educació Secundària. Mir Roy és professora de Geografi a i Història; Manel Riu és professor de Llengua i Literatura castellanes. Em dic Mireia (i el meu cony es diu Carlitos) és la primera novel·la que escriuen.

Col·lecció: Narrativa, núm 61-PUBLICAT PER-Cossetania Edicions

L’(a)frontera. Història, Pensament i Paisatge, Jornades, 5 al 10 de maig 2008

7 Maig 2008
L’(a)frontera. Història, Pensament i Paisatge
Jornades, 5 al 10 de maig 2008
[XIV Cicle Manuscrits UAB, 5-8 de maig 2008 & Col·loqui Perpinyà, 8-10 de maig 2008]
1) Cartell:
- En aquest enllaç trobareu el cartell definitiu de les Jornades:
en imatge:

http://www.mirmanda.com/prog/cat/afronteres.jpg

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(en Pdf: http://www.mirmanda.com/prog/cat/afronteres.pdf)

2) Explicació de les Jornades :

El tema de la “frontera” ha esdevingut al llarg dels anys un dels aspectes més recurrents en tots els àmbits dels estudis de les ciències humanes i socials. Concepte i aplicació portats a debat continu, la “frontera” ha merescut centenars de llibres i estudis. Arribats al segle XXI, les reinterpretacions se solapen i s’introdueixen a voltes en camins manipulables sense per això extreure’n el perquè de la seva existència ni l’origen, ja que som lluny d’emprar l’afirmació “definitives” per a les “fronteres”…
(continua a : http://www.mirmanda.com/prog/cat/ExpAFRONTERES_Cat.pdf)

Coordinadors de les jornades :

Oscar Jané (UAB)

contacte: oscar.jane@uab.cat

Brígida Manera-Payrou (Aj. Perpinyà)

conctacte: manera-payrou@mairie-perpignan.com

web: http://fronteres.blogspot.com

Presentació a Amposta

6 Maig 2008

PRESENTACIÓ A AMPOSTA

 

 

Novel·la “Cor de Llop” de Francesca Alier : a càrrec de Ma. Josep Margalef, d’Amposta, professora de filologia i Literatura Catalana.

 

Poemari “Llum de Tardor” de Glòria Fandos: a càrrec de Albert Guiu de Flix, professor de filologia i Literatura Castellana, escriptor i autor del pròleg.

 

Dia: 9 de maig

 

Lloc: Biblioteca Sebastià Juan Arbó

 

Hora: 20: 00

 

Mentre plou

5 Maig 2008

Mentre plou, la vida corre
Mentre plou, tot sembla que es mou.

L’aigua ha fet d’aquest cru infern
Un gran paradís mentre plou.

No hi ha barrera per a ella
I em revifa els sentis veure
Com flueix salvatge i tènue,
Com s’atura dòcil i quieta.

Aquests rierols de pensament
Ara comencen a volar
Amb les cristal•lines aigües
Que el temps gosen voler aturar.

Jesus Mª Tibau i Joan Pinyol i el seu primer “set” al Matarranya

5 Maig 2008

Pilota de Set del Joan Pinyol i el Vertigen del Trapezista del Jesus Mª Tibau,

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hi van ser-hi…tots disfrutarem dels seus jocs a la llibreria…el seu entusiasme es contagiós…agrait per la vostra força que ens done ganes de fer-hi lo que fase falta.
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Gracies Joan…gracies Jesus.
Octavi.

els enllaços amb el post del Tibau i l’enllaç amb el post del Pinyol

La vida s’apaga

4 Maig 2008

LA VIDA S’APAGA

 

La vida s’apaga,

el camí s’acaba,

arriba al final.

 El riu continua passant,

sense pressa, sense pausa.

 

El meu cor batega,

no descansa…

No m’abandona.

Encara que la llum

s’enfonsa,

una mà que amenaça,

rancúnies  amagades

s’esmicolen, es desfan,

se les emporta l’aigua

el vent, s’ofeguen,

 i moren…

abans d’arribar al mar.

El mar blau o verd,

que acaricia les gavines

que abracen la llibertat.

Sóc lliure, miro el cel,

veig els teus ulls

color de poemes

que riuen, i fabriquen

primaveres…

que m’envolten

i em bressolen

suaument…

 

Gloria Fandos Gracia

dimecres 7 de maig es presente en societat els nous poemaris de la col·lecció alabatre de labreu edicions:

4 Maig 2008

dimecres 7 de maig es presente en societat els nous poemaris de la col·lecció alabatre de labreu edicions:

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alabatres-de-primavera-08.pdf

Alè per a un drac de Joan Vinuesa

Mi-te-les de Miquel Izquierdo

Presentaran els llibres David Castillo i Andreu Subirats. I recitaran els autors.

Serà el proper dimecres 7 de maig a les nou del vespre al Bar Horiginal (c/Ferlandina, 29 )bcn

Adjuntem dossier de premsa per ampliar la informació.

En cas de voler entrevistar els poetes o qualsevol consulta contacteu amb nosaltres.

Salutacions cordials,

ester andorrà

http://labreu.wordpress.com/

GATO EN VENTA

1 Maig 2008

Han pasado muchos años de aquel viaje. Pero aún me asaltan los recuerdos cuando me tropiezo con la gente que pasea sus perros por la calle o por los parques. También cuando veo cruzar medrosos a los gatos por las noches buscando destino a sus apetitos carnales.
Estaba en una ciudad desconocida. Aquél era claramente un barrio popular, esos sitios donde la gente familiariza y se conoce por su nombre. Había llegado allí paseando sin prisa mientras hacía tiempo para coger el tren. Tres horas de margen me permitían un paso demorado y la contemplación de los pequeños detalles que desvela la calma. De vez en cuando tomaba la cámara para fotografiar un rótulo curioso, la umbría de un zaguán, un rincón soleado, la farola vigilante en una esquina o cualquiera otra menudencia.
Cuando vi el anuncio escrito sobre papel de estraza en caracteres gruesos, clavado con chinchetas sobre la puerta de lo que parecía ser la entrada de un taller ebanista a juzgar por las virutas de madera esparcidas en el suelo, disimuladamente lo enfoqué y con la debida precaución apreté el disparador. Tres veces lo hice, desde diferentes ángulos. El tono del anuncio me pareció tan íntimo y doméstico que temí ser recriminado si alguien me sorprendía mientras lo fotografiaba. En los barrios donde la gente se conoce de toda la vida, hay mensajes públicos que tienen vocación de privados. El anuncio decía escuetamente PEDRO VENDE GATO.
El atardecer era lento y mis pasos se acomodaban al ambiente. Aún faltaba más de hora y media para la salida del tren. Alcanzar la estación me costaría poco más de diez minutos. No tenía prisa. Cuando vi el cartel del gato en venta, algo reverdeció en mi memoria. Al mismo tiempo me invadió una sensación indefinida de nostalgia. Inicié un retroceso lánguido a los días de mi infancia en una ciudad parecida a aquélla, con la estación del ferrocarril situada cerca del humilde barrio donde vivíamos. Recordé alientos semejantes a los de la tarde que me acompañaba, nombres propios y cercanos, la caricia del olvido que sólo herían los aullidos del perro del señor Pedro encerrado en los bajos de su casa, que igualmente era un taller de ebanistería. Aullidos de furia y de angustia, no simples ladridos de saludo o de presencia. Aullidos agresivos como gritos de lobo ceremonial.
El señor Pedro sí debiera haber puesto un cartel vendiendo a su perro feroz para que don Manuel, el maestro del segundo piso que presumía de autoridad, no se pasara las noches maldiciendo a gritos de todas las cosas santas y escandalizando a las vecinas beatas que ponían velas a san Roque para que se llevara en buena hora al dichoso perro, vivo o muerto. El nulo efecto de las voces autoritarias y de las velas de sebo tenía encrespada a la vecindad que había de soportar no sólo los lúgubres lamentos caninos, sino también los alborotos verbales del resabiado maestro. Hasta un conato de incendio hubo en casa de dos hermanas viudas que dejaron encendida la vela al conseguir conciliar el sueño una noche de verano en que el perro del señor Pedro extrañamente calló.
Ahora se trataba de un gato. Otro señor Pedro vendía el animal. Podría tratarse casualmente de un gato maullador, de un felino arisco que conturbara la paz del vecindario con sus latrocinios u otras fechorías. Porque hay gatos con ojos de maldad que uno evitaría a toda costa si se tropezara con ellos en un callejón solitario. La falta de testigos aviva la sevicia de estos animales. Los gatos son discretos, incluso para el mal. Hay gatos displicentes que se aproximan con sigilo hasta los pies de un desconocido y entonces sueltan el bufido. Hay gatos felones que aceptan la caricia para aproximarse al zarpazo. Gatos que merecen ser vendidos, como el de un tal Pedro, morador del barrio por el que yo había deambulado, dueño sin duda de la ebanistería donde estaba puesto el cartel que fotografié.
El tren circulaba a gran velocidad hacia mi destino. Me había correspondido un asiento situado en dirección contraria al sentido de la marcha. Los paisajes del crepúsculo se despedían por las ventanillas cárdenas en vez de aproximarse desde la lejanía. Ir de espaldas durante tanto tiempo puede conducir al disloque de las ideas, a la confusión mental. Caminar de frente y viajar del mismo modo es algo inscrito en la memoria genética de la especie humana. De otra manera, ya se hubiera diseñado una disciplina olímpica que consistiera en correr hacia atrás. Contrariar la ley, aunque sea en un medio mecánico, puede provocar algunas consecuencias. A mí, en aquel viaje, se me estaban revolviendo los recuerdos. El perro y el gato de los dos Pedros tendían a confundirse entre sí. Quiero decir que perro, Pedro y gato adquirían personalidades simultáneas en mi cerebro hasta consolidarse en una entidad intercambiable que a mí mismo me parecía disparatada. El rótulo que había visto pocas horas antes, ofreciendo la venta de un gato por parte del tal Pedro, se superponía a otro en el que un perro odioso de mi infancia vendía a su dueño, de nombre igualmente Pedro. El hecho de que ambos sujetos se dedicaran al mismo oficio, la ebanistería, debiera tener su repercusión en el ánimo de sus animales domésticos, de manera que gato y perro, a pesar de su distancia en el espacio y en el tiempo, tendrían seguramente los ojos, las glándulas pituitarias y los pulmones empapados de un rezumo inevitable a madera artística. Prolongando la interpretación de este paralelismo, podríamos concluir que perro y gato se conocían a pesar de las dificultades derivadas de la cortedad humana en cuanto a la reconceptualización del tiempo.
Me sacó de estas ansiosas filosofías la entrada en el departamento de una linda señorita de aspecto recatado. Se sentó frente a mí, en el puesto que había dejado libre una señora mayor con pinta de búho. Llevaba yo la cámara a mi alcance con la intención de agotar el carrete para poder revelarlo al día siguiente. Quedaban sólo dos o tres exposiciones, pero hasta entonces no me había sentido con ánimo para levantarme y buscar algún detalle significativo que mereciera un retrato. Los interiores de un vagón de ferrocarril son planos, vulgares, sin aristas. La mayoría de los viajeros se dejan contagiar por el ambiente, aunque también puede suceder a la inversa. Hay gente que hace lúgubres los lugares que ocupa. Si me empeñaba, podría encontrar algún rostro interesante y explicarle mi pasión por la fotografía, pero me encontraba desorientado. Además, no me apetecía levantarme y recorrer los coches en busca de algo o alguien que mereciera mi aplauso. Durante todo el trayecto había sentido una especie de pasmo que se disolvió a la llegada de la joven, dando paso a una confusión luminosa. Posiblemente la provocaba mi vecina de enfrente, pero no me atreví, de momento, a proponerle retrato.
Me llamaron la atención las sensaciones que estaba viviendo. El trajín mental que me había traído con los dos Pedros, más sus respectivos perro y gato, se entremezclaba con la mirada soñadora de aquella damita. Un presentimiento me decía que entre ellos había alguna conexión. Veía algo, pero aún no podía determinar el qué. Intenté aclararme. Aquella experiencia singular podía deberse al hecho de estar sentado en sentido contrario a la marcha del tren. Podían influir también la hora y las sinuosidades del crepúsculo. Mi compañera de viaje, mientras tanto, me había lanzado ya varias miradas complacientes. No provocativas ni insinuantes, sino sólo complacientes. Su recato estaba por encima de cualquier ilusión. Blandamente nos mirábamos y nos sonreíamos. Ni siquiera había motivo para pedirle una fotografía. Aquella lasitud podía obedecer a muchas razones, incluso al ajetreo del día, pero en todo caso lo que me disuadió finalmente de cualquier esfuerzo fueron dos imágenes mentales que tomaron cuerpo en mí con gran fuerza. La primera correspondía a un perro que debiera haberse puesto en venta en los lejanos años de mi infancia; la segunda se centraba en el gato del que un tal Pedro quería desprenderse en la pequeña ciudad por la que yo había estado paseando aquella tarde. Ninguno de los dos animales tenía rostro. Del perro apenas recordaba los aullidos, ya que nunca lo vi, y del gato sólo sabía el nombre de su dueño, curiosamente coincidente con el del perro.
Una idea me martilleaba en la cabeza: ¿qué motivos tendrían los dos Pedros para querer vender sus respectivos perro y gato? ¿No serían los propios animales quienes desearan en realidad librarse de sus dueños? En el caso que había recuperado de mi memoria infantil, estaba claro:
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Terra mullada

30 Abril 2008

L’olor a terra mullada
Em recorda aquella infància
Passada i tan propera avui.
Allà torno ara la mirada.
No faltava aquell berenar,
No faltava l’eterna amiga
Pilota que tant vam gaudir
Tots com bojos per poder xutar.

La desídia fa que alguns cops
Desperti la caixa on guardem
Les estones màgiques d’un temps
D’olors, de jocs i bons records.

Dissabte 3 de maig-Horta de Sant Joa-”SA HISTÒRIA DES SENYOR SOMMER de Patrick Süskind direcció Xicu Massó amb Pep Tosar

30 Abril 2008
SA HISTÒRIA DES SENYOR
SOMMER amb Pep Tosar
direcció Xicu Massó
de Patrick Süskind

pdf. amb tot el programa:
sa-historia-des-senyor.pdf

El Sommer va ser, ara fa dotze anys, la primera ocasió en que es van reunir Pep Tosar, Xicu Masó i Lluís Massanet, per construir un espectacle de teatre. El SÖMMER va ser premiat per la crítica i el públic va reaccionar d’una manera especial convertint el SÖMMER en una mena d’espectacle de culte. El SÖMMER diverteix i commou a la vegada. L’espectador es reconeix a sí mateix en cada episodi de la narració. Tothom té un Sömmer que s’assembla al del protagonista. Pep Tosar ha interpretat aquest text en més de trescentes ocasions al llarg d’aquests anys, i diu que no passa mai un més sense trobar-se algú que li digui: Quan tornaràs a fer el SÖMMER? Bona part del públic l’ha vist en més d’una ocasió.
.
I tu? Encara no has vist el SÖMMER?

Premi especial de la Crítica El Senyor Sömmer camina en silenci, depressa, com si el perseguissin amb la seva motxilla buida i un extrany bastó, de poble en poble, rondant pel bosc, pels somnis i malsons d’un nen…..
El misteriós Senyor Sömmer no desapareix fins que el nen ha deixat de pujar als arbres.

Dissabte 3 de maig
A les 8 de la tarda
Cinema del Casal Municipal
Horta de Sant Joan
Preu 5 €.
Reserva entrades 680 129 086

El poético, poliédrico y fascinante monólogo que interpreta Pep Tosar es una de las maravillas más rutilantes de la cartelera

JOAN-ANTON BENACH - 02/02/2004

He aquí, en efecto, un luminoso estallido de sensibilidad teatral que ensancha el ánimo y oxigena la mente, ambas cosas frecuentemente agobiadas por la hegemonía del éxito multitudinario que conlleva una automática identificación del “buen” teatro con el “gran” espectáculo, ecuación ciega y de efectos letales para nuestra madurez cultural. Nada es grande aquí, salvo la palabra y el modo de comunicarla que exhibe el actor.

La palabra construye un relato impregnado de un extraño hechizo y escrito en un momento francamente inspirado por el autor de “El perfume”. El actor es este bien conocido mallorquín Pep Tosar que en el área lingüística catalana,discreta y tenazmente, ha llegado a lo más alto de nuestro modesto “star system”
Con una gestualidad muy medida, con unos continuos y magníficos cambios de registro y a través de un itinerario que va de la niñez a la madurez, el protagonista desenreda el ovillo de unos recuerdos en los que siempre aparece, envuelta en su negro atuendo, la figura misteriosa, y un punto siniestra del andariego señor Sömmer. Es ésta una aparición que, con frecuencia, surge al final de cada anécdota de manera accesoria o fortuita. El enigmático caminante confiere inquietantes expectativas al monólogo, a la vez que constituye el factor puente entre los diversos capítulos del relato.

En estrecha complicidad con Xicu Masó, Tosar ha enriquecido la propuesta a base de movimientos y soluciones interpretativas que no recuerdo que figurasen en el espectáculo estrenado en Artenbrut en 1994, que obtuvo el Premi Especial de la Crítica. Buceando en la memoria, el adulto monologante evoca momentos de su infancia y adolescencia, y hasta ellos “se traslada” para revivirlos con formidable plasticidad. Son sugestivas y constantes las sorpresas que depara la narración, equiparables algunas de ellas a las extraordinarias historias que, en sus mejores tiempos, ofrecía el fenomenal comediant Dario Fo.

Sólo dos secuencias, la de la confesión del pequeño escolar fervososamente enamorado de la huidiza Carolina y la del muchacho aterrrorizado por “fräulein Funkel”, su apergaminada profesora de piano confabulada con el malvado Diabelli, bastan para amortizar de sobras la visita a la Muntaner. Los fieles al teatro de calidad no pueden perderse esas tiernas y jocosas desventuras insertas en la hora y media literalmente gloriosa que les regalará Pep Tosar.

Muntatge formidable (per Gonzalo Pérez de Olaguer, publicat a El Periódico el 1/2/2004)

El bon nas del públic no ha desaparegut. Ho demostra l’entrega a la representació de Sa història des senyor Sömmer, de Patrick Süskind (El perfum), que l’actor Pep Tosar i el director Xicu Masó recuperen al cap de deu anys, després dels elogis i els premis de la primera producció. ¿Què ha canviat en aquests dos lustres? L’espectacle és el mateix, però s’ha consolidat i ha guanyat en matisos i textura. A més, la interpretació de Tosar encara és més sòlida, més atractiva i generosa, i el seu llenguatge mallorquí és d’una encantadora precisió.

El text és com una bella balada que transita pels misteris de la vida. Una narració amb diferents temps, en què de tant en tant apareix la figura del senyor Sömmer com a referència. Aquest serà un dels millors espectacles de la temporada, amb una capacitat immensa de seduir l’espectador. Tosar, que afronta sense solució de continuïtat diversos personatges, exhibeix una fantàstica riquesa de matisos en els diversos registres de la seva interpretació, i amb les seves mans fa veure al públic el que l’autor vol que es vegi. L’humor i el drama que hi ha en el relat sempre estan travessats per una poesia que ajuda a crear un clima d’emoció. És un treball formidable, que compta amb una il•luminació i una música d’una enorme qualitat. No s’ho perdin.

Viernes 2 de Mayo en Librería Serret de Valderrobres a las 12:00, “Tu salud está en tus Manos”, Yang Sheng Tang:

30 Abril 2008

Viernes 2 de Mayo en Librería Serret de Valderrobres a las 12:00, tendremos el gusto de presentaros a Rosa, la autora del libro que a continuación recomendamos.

Ella misma os hara una demostración de una de las tradiciones mas ancestrales de la “Antigua China”

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“Tu salud está en tus Manos”, Yang Sheng Tang:
El Centro de Salud Integral “Yang Sheng Tang” se ha establecido en Barcelona para difundir este método curativo, incluyendo dentro de sus contenidos, el tratamiento y enseñanza del mismo.

Yang Sheng Tang
C/ Aragón 289, 1.2. – 08009 Barcelona
Tel: 93 467 55 12 – Móvil: 620 480 105
www.ystbcn.com info@ystbcn.com

Sant Jordi al Matarranya-”El Manuscrit” del Silvestre Hernandez: sense cap dubte una primícia

29 Abril 2008

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Tot just arribar et trobes amb una salutació entusiasta i una muntanya de llibres sobre la taula preparats per a signar.

Sota cada solapa sorgeix una nota, amb cada nota una explicació, després de cada signatura una nova frase cordial, una presentació, una cara amiga, un nou lector o un vell seguidor de l’autor.
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Els rostres se succeeixen l’un darrere l’altre, els idiomes canvien: ara castellà, li segueix el català, fins i tot uns anglesos, encara desconeixedors del llenguatge hispà, s’aventuren a emportar-se un llibre en català.

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I l’Octavi no es deté, es mou d’ací d’allà, sense parar, sense perdre el somriure, sense deixar d’atendre a cada client de manera especial. És com si conegués els gustos dels seus clients res més veure’ls aparèixer per la porta, els dels nous, perquè els dels habituals els recorda perfectament.

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Parla, somriu, ofereix, mostra, retira, ondeja, ve i va, sense deixar de moure’s un sol instant, atenent al telèfon, al nen, la mare, la parella, al grup que acaba d’entrar, a la premsa, al simple curiós o al més preguntador; i, mentrestant, no perd de vista l’autor i l’exalça i li envia un nou client àvid per comprar el nou llibre de l’últim escriptor.

Així es viu Sant Jordi a la llibreria Serret, així passa el temps volant al costat de l’Octavi, i arriba l’hora de tancar, i arriben nous i vells clients alegres per arribar a temps; i passen més de dues hores i tot en un pensament.

Per fi es tanca la botiga, sense presses, encara és hora de conversar.

I a la vesprada l’Octavi encara planeja baixar a Tortosa a firar entre les parades dels altres llibrers.

Salutacions, Octavi, reconec que no ets un simple venedor de llibres sinó un especialista a conèixer-los, oferir-los i promocionar-los, en només tres paraules: llibreter de debò.

Silvestre Hernàndez i Carnè