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De Occitània a Morella: la historia real de los últimos herejes del catarismo.
Esta absorbente novela, basada en hechos y personajes rigurosamente históricos, reconstruye vida cotidiana, sueños y creencias de un puñado de herejes en los albores del siglo XIV.
Un impresionante homenaje a aquellos hombres y mujeres cuyo dogma se enfrentó con la iglesia católica hasta extinguirse en el siglo XIV.
Tesoros y rebaños, moriscos y adivinos, rituales e inquisidores, judíos y templarios, canteros y burdeles se entrecruzan en los paisajes de una historia real. Lo espiritual y lo carnal confluyen en una trama de hace setecientos años en la que el amor dirá la última palabra...
Después de Tu sexo es tuyo, de Sylvia de Béjar, llega Me gusta el sexo, de Roser Amills.
Any 1306: amb el seu punyal de fulla corba, Belibasta mata. Fuig al sud dels Pirineus. D’Occitània a Morella. D’assassí a patum! Un Jesucrist junt a la seva Magdalena. Uns creients, darrers càtars ocults a les viles catalanes, aragoneses i valencianes. Un fidel i transhumant pastor d’ovelles.
Un inquisidor que ambiciona ser Papa. Un cobdiciós i astut espia. Una vídua emancipada i enverinadora. De l’amistat a la traïció! D’un concubinat a un matrimoni forçat. Any 1321: d’un viatge sacrificial a un part. I d’un punyal a una pedra tallada...
Aquesta novel·la tan absorbent, basada en fets i personatges rigorosament històrics, reconstrueix la vida quotidiana, somnis i creences d’un grapat d’heretges als albors del segle xiv.
Tresors i ramats, moriscs i endevins, rituals i inquisidors, jueus i templaris, picapedrers i bordells s’encreuen en els paisatges d’una història real. L’espiritual i el carnal conflueixen en una trama de fa set-cents anys en la qual l’amor dirà l’última paraula...
Víctor-M. Amela (1960) porta més de mitja vida com a periodista. Des de 1984 signatura en 'La Vanguardia' cròniques, crítiques i entrevistes. Avui és el degà de la crítica televisiva en la premsa espanyola, a més de cocreador de «La Contra», on porta 1.500 entrevistes publicades.
Obras:
Para todos La 2 | TVE – Publicado el 13/05/2013
El equipo de Para todos La 2 se ha despazado a Morella para conocer los detalles y escenarios de la novela “El cátaro imperfecto” de Víctor Amela (Ediciones B)
Guilhem Bélibaste, el último Perfecto
«Con Bélibaste desaparece la Iglesia cátara occitana; después de su muerte, y hasta mediados del siglo XIV, no se arroja a la hoguera a ningún creyente. Sin embargo, subsiste una Iglesia cátara en Bosnia, cuyos miembros se convirtieron al Islam a finales del siglo XV, con las primeras invasiones otomanas. El último perfecto occitano constituye el prototipo de la regla de la vida rigurosa de los perfectos. Guilhelm murió, sin embargo, con la mayor dignidad, sin abjurar de su fe. Su muerte y martirio deberá servir, aún hoy, de ejemplo de lo que nunca deberá ocurrir por el bien de la tolerancia religiosa de los pueblos.»
Gauthier Langlois
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Bélibaste, hijo y nieto de creyentes, nació en 1280 en el seno de una sencilla familia de larga tradición ganadera en la localidad de Cubières, un pueblo del Razès (Aude), tierra de profunda devoción al catarismo que, a pesar de la cruzada contra los albigenses y los esfuerzos católicos por erradicar la “herejía”, había logrado mantenerse en la clandestinidad gracias a la predicación de los hermanos perfectos Authier. La juventud de Guilhelm, en contra de los consejos recibidos de sus progenitores, devotos de la fe cátara, no fue muy ejemplar, porque siempre estaba envuelto en riñas y peleas con otros pastores y ganaderos de la región. En 1305, según las crónicas, como resultado de una frenética discusión, aunque en defensa propia, Bélibaste asesinó a un pastor de Villerouge- Termènes, por lo que, de inmediato, la justicia arremetió contra él, poniendo precio a su cabeza. La víctima, según los archivos consultados en Narbona, era un tal Barthélémy Garnier, católico convencido, residente en Villerouge-Termènes, que trabajaba al servicio del arzobispo de Narbona, Bernard de Farges, como pastor de trashumancia, llevando el rebaño a los pastos estivales de Cubières. Los móviles de aquel crimen nunca los sabremos, pero lo cierto es que el arzobispo de Narbona vio en ello no sólo la excusa que necesitaba para condenar a Bélibaste, sino también la manera más rápida de apropiarse, por vía legal, de todos los bienes de una familia calificada de “herética”. Bernard de Farges ejercía, además, de señor feudal de Villerouge-Termènes y de Cubières. Bélibaste, enjuiciado en efigie, fue declarado culpable, por lo que se vio obligado a abandonar a su familia y huir a la mayor rapidez de la zona, acercándose a la religión cátara. El perfecto Philippe d’Alariac, en calidad de mentor, fue quien le inició en el catarismo en la villa de Rabastens (Tarn), a petición propia, y también como consecuencia de la quema en la hoguera de un pastor de la Iglesia cátara, aterrador espectáculo que presenció Guilhelm en la villa de Gaillac, confundido con su maestro entre la multitud para no ser identificados. En su deseo de hacer votos de penitencia, Bélibaste se retira a la aldea de Monrtaillou, en l’Ariège, donde sigue a pies juntillas las enseñanzas de su mentor Philippe d’Alairac. Fue a partir de entonces cuando la vida de Bélibaste inicia un recorrido tumultuoso, de acoso y derribo por parte de la Inquisición, que afecta también a toda su familia.
El primer arresto que sufrió Bélibaste fue en 1308, siendo encarcelado, junto con su compañero Philippe, en las terroríficas mazmorras de la Cité de Carcasona, conocidas como “El Muro”, donde muy pocos volvían a ver la luz del sol. Sin embargo, en 1309, ambos lograron evadirse de aquel infierno; camuflados entre las sombras de la noche, tomaron dirección a los Pirineos, y se refugiaron en las tierras del antiguo condado de Ampurias, camuflados en un inmenso rebaño de ovejas, como si de ganaderos se tratara, para despistar a los esbirros de la Inquisición. Philippe, su mentor, después de un tiempo, en la villa catalana de Torroella de Montgrí, decidió regresar a Occitania para seguir ejerciendo su magisterio epistolar. Bélibaste, en cambio, prefirió quedarse en las tierras del antiguo Reino de Aragón. El primero no tardaría en ser arrestado de nuevo y conducido directamente a la hoguera por la Inquisición. Bélibaste, enterado en la ciudad de Tortosa del fatal desenlace de su compañero, amigo y mentor, con el apoyo logístico de los templarios se interna más hacia el sur, cambia de nombre –ahora se hace llamar Pierre Penchenier (nombre derivado de las cardas de las industrias textiles que maniobraba)- y de oficio, para ganarse el sustento, trabajó en la fabricación de peines de telar, que alternaba con el de pastor, ganándose la vida, además, como viticultor y recolector de aceituna, en temporada. En la zona de Poblet (La Conca de Barberà), en Flix y en la ciudad de Lleida, reside Bélibaste hacia 1313; luego se trasladó a Tortosa y, a partir de 1315, se encuentra en Morella, a cuya población llegó a través del Matarraña y el Bajo Aragón. Desde ahí se trasladó a la vecina Sant Mateu, villa que le encantó, en todos los sentidos, porque, a diferencia de Morella, ciudad eclesiástica, Sant Mateu era una villa de tradición comercial, donde las tres comunidades convivían en plena armonía, todo un dinamismo comercial y una libertad religiosa que se mantenían gracias al arraigo templario que seguía latiendo en las mentes de las gentes. De Sant Mateu, Bélibaste no salía sino para presidir las reuniones de creyentes que se concentraban en esa población del Maestrazgo castellonense, siempre se le veía acompañado por su buen amigo, igualmente cátaro, Pierre Maury. Recordemos, además, que en esta zona del Levante hispano, los templarios desarrollaron ampliamente la ciencia alquímica, en diferentes castillos y encomiendas, incluso después del exterminio eclesiástico de la Orden. En Sant Mateu, además, residía una comunidad cátara de gentes procedentes en su mayoría de Montaillou y otras aldeas occitanas. En esta villa, ambos tuvieron oportunidad de predicar, con la mayor discreción, la fe cátara a los fieles, respetando al resto de la población, católicos y judíos; durante seis años, Bélibaste vivió en Sant Mateu días de felicidad, incluso –actuando en contra de los preceptos del catarismo- conoció a una hermosa joven, con la que tuvo un hijo, que no pudo reconocer por impedírselo los preceptos del catarismo, pero que mantuvo en secreto.
Sin embargo, la sombra maléfica de la Inquisición francesa no tardaría en alcanzar el territorio del antiguo Reino de Aragón; concretamente en la ciudad de Alcañiz (Teruel), los cátaros tuvieron que refugiarse en las antiguas galerías subterráneas para no ser descubiertos por la tupida red de informadores de que disponía el Santo Oficio. El brazo armado de la Iglesia no tardó en alcanzar la villa de Sant Mateu, a una jornada a caballo al sur de Morella, en el Maestrazgo castellonense. En 1320, camuflado entre un grupo de occitanos, llegó a esta población un tal Arnaud Sicre, alias Baille, oriundo de la localidad languedociana de Ax. Sicre era un despiadado mercenario eclesiástico enviado por el más temible de los inquisidores franceses: el obispo de Pamiers (l’Ariège), Jacques Fournier, quien, asimismo, se hace pasar como portador de un dramático y angustioso mensaje de la familia de Bélibaste. Era un documento claro y contundente, siniestramente redactado, para animar al hereje a que regresase al Languedoc, bajo la farsa de que sus padres se encontraban gravemente enfermos. Para ello, Sicre llevó a cabo toda clase de artimañas, por lo que no tardó en convencer a Bélibaste de que su mensaje era sincero, al tiempo que le facilitaba toda clase de información sobre los familiares de éste, además de hablarle acerca de los más profundos secretos espirituales del catarismo y el obligado deber de conceder el Consolamentum a una anciana enferma. La bondad y nobleza de Bélibaste hicieron que cayese pronto en la trampa; consideró de imperiosa necesidad el regresar a Occitania para ver a los suyos, después de quince años de forzada ausencia, y así darles él mismo el necesario sacramento cátaro en el lecho de muerte.
Arnaud Sicre, ya ganada la confianza plena de Bélibaste, no duda en ofrecerse como compañero de viaje en el largo trayecto que les separaba del Languedoc, a lo que Bélibaste no dudó en acceder. En marzo de 1321, ya en ruta, en dirección norte, tras pasar cerca de la villa de Agramunt y evitar entrar en otras poblaciones de la provincia de Lleida, utilizando parte del sendero del “Camí dels bons homes”, en su tramo inicial, tan pronto como alcanzaron la villa de Tírvia (Pallars Sobirà), perteneciente a la diócesis de Urgell, pero también del conde de Foix, Arnaud Sicre, que había estado esperando con ansia aquel momento durante mucho tiempo, tras despojarse de su abrigo y ofrecer su identidad como miembro de la Inquisición, Bélibaste no tardaría en ser reducido por los soldados y, ya apresado, conducido a la fortaleza de la vecina localidad de Castellbó, donde, cargado de cadenas, fue empujado a las horrendas mazmorras de los sótanos. Durante aquella interminable noche, Bélibaste intentó en varias ocasiones, todas en vano, reclamar a la guardia la presencia de Sicre, para que éste le administrara el Consolamentum, y después suicidarse arrojándose por las almenas de la torre del homenaje y alcanzar así directamente el séptimo cielo.
El delator no apareció en las siniestras mazmorras; sí, en cambio, los esbirros expertos en producir el más refinado de los dolores en los seres humanos, pero evitando de romper el hilo de la vida. Tras una noche de horrendas torturas, que ocasionaron a Bélibaste los más desgarradores sufrimientos, a la mañana siguiente, con la espalda ensangrentada y medio moribundo, el preso fue llevado a la Cité de Carcasona, en cuya ciudad se encontraba entonces el poder supremo del Santo Oficio en el sur de Francia. Las más poderosas autoridades de la Iglesia romana y la Inquisición, como alimañas hambrientas, estaban esperando al desdichado. Al frente de aquel severo tribunal, el obispo de Pamiers, Jacques Fournier. Siguiendo los deseos de Bernard de Farges, arzobispo de Narbona, Bélibaste es juzgado y condenado a muerte: ser quemado vivo en la hoguera; la pira debería disponerse en el patio de armas del castillo de Villerouge-Termènes, donde el arzobispo tenía su residencia, para que pudiese disfrutar mejor del espectáculo desde sus aposentos. Jacques Fournier, uno de los hombres más poderosos de la Francia de su tiempo, era, al mismo tiempo, odiado por su crueldad, al ser, además de obispo de Pamiers (1316-1325), el responsable máximo de la Inquisición en Occitania; paradójicamente, este hombre llegó a ocupar el sillón del pontificado, bajo el nombre de Benedicto XII, en su sede de Aviñón.
Conducido a Villerouge-Termènes, Guilhelm Bélibaste, el último Perfecto cátaro de Occitania, murió abrasado por las llamas la mañana del 24 de octubre de 1321. Desde las ventanas del castillo, el arzobispo de Narbona observaba al detalle la muerte de Bélibaste, que no hizo además de sentir dolor en ningún momento, pero no pudo evitar oír las últimas palabras del condenado instantes antes de ser consumido por el fuego, que, con los ojos destapados, porque rehusó que se los vendasen, tuvo tiempo de lanzar al aire la siguiente profecía: «Al cabo de setecientos años, reverdecerá el laurel».
Para justificar ante la sociedad la labor realizada por el traidor Arnaud Sicre, la Iglesia redactó una serie de cartas, conservadas en el arzobispado de Narbona, firmadas por Rainaud Jabbaud, clárigo de Tolosa del Languedoc, jurado en materia de Inquisición, por orden de monseñor el obispo de Mirepoix. En cada una de ellas, fechada el 14 de enero de 1322, se corrobora el plan meticulosamente diseñado por la Iglesia para proceder a la captura y arresto de Bélibaste, como se desprende de su lectura:
«A todos los fieles de Cristo a los que lleguen estas cartas. Que se sepa, a tenor de los presentes, que Jacques (referido al obispo de Pamiers, Jacques Fournier), por gracia de Dios, y el hermano Bernard Gui y el hermano Jean de Beaune, de la Orden de los Predicadores, inquisidores de la depravación herética en el reino de Francia delegados por la Sede Apostólica y, especialmente, en la región tolosana de Carcasona y circunvecinas, considerando que los dogmas pestilentes de los herejes y su doctrina envenenada, así como su sociedad contagiosa y sus frecuentaciones virulentas no afectan sino en demasía la manada de Dios y la pureza de la Fe, y que su captura y arresto son, además, fructuosos, pues de ese modo se corta el camino de sus desplazamientos en todos los sentidos y se les quita la facultad de corromper al prójimo, y a partir del momento en que son conducidos a las manos de la Iglesia espontáneamente o contra su voluntad; (ellos, quienes, como hemos sabido por experiencia, no pueden ser descubiertos fácilmente, ellos que se esconden en los recovecos y se desplazan en las tinieblas, hijos de las tinieblas, a menos que se les detecte por medio de sus cómplices o por gentes que de otro modo conocen sus retorcidas vías)…
Por esta razón, nos susodicho obispo, hemos enviado ya en el año 1320 a Arnaud Sicre, alias Baille, de Ax, en nuestra diócesis, a Cataluña y al reino de Aragón, para descubrir y buscar con precaución, discreción y cuidado, a los fugitivos por herejía y herejes de esas regiones, desconocidos y disimulados, y para que pudiera tanto más eficientemente hallar, arrestar y aprehender a ellos a quienes buscaba y pudiera aparecer bajo el manto de uno de sus familiares, puesto que son astutos y retorcidos, hemos permitido al mencionado Arnaud que fingiera y que simulara exteriormente ser como ellos en sus prácticas, en particiar ante uno o varios herejes (puesto que de otra manera no se confiarían a él), a condición, no obstante, de que no creyera de corazón en sus errores y a los mismos no cediera, el cual Arnaud, abusando del hereje perfecto Guilhelm Bélibaste por medio de ese fraude piadoso y simulado ser su amigo, lo trajo de allí con astucia y lo condujo hasta el territorio del vizcondado de Castellbó, bajo la soberanía del conde de Foix, donde lo hizo arrestar y detener para que fuese llevado al pder de la Iglesia, lo cual era el cometido inicial; y este hereje, así arrestado gracias a su trabajo y diligencia, fue llevado al “Muro” y calabozo de los inquisidores de Carcasona, de donde antaño se había escapado…
Por estos motivos, nos, obispo e inquisidores susodichos, a tenor de las presentes, absolvemos plenamente y consideramos quito al dicho Arnaud de todo lo que pudiere, con dicho hereje u otros fugitivos por herejía, haber dicho, hecho y puesto en obra por dicha causa, sin agregarle fe ni plegaria, y decimos que el dicho Arnau ha merecido de nosotros y de nuestros sucesores, por la captura de dicho hereje conseguida por obra suya, gracia y favor especiales, en testimonio y en apoyo de los cuales le hemos acordado las presentes cartas que llevan estampados nuestros sellos».
Probablemente, si la Orden del Temple hubiese estado vigente en 1321, el arresto de Bélibaste no se hubiera producido, porque los caballeros de la cruz patée habrían desenmascarado a tiempo al traidor Arnaud Sicre mucho antes de alcanzar los Pirineos. Pero la historia ya no puede cambiarse. Lo que sorprenderá al lector, sin duda, es el nombramiento de Jacques Fournier como pontífice, después de su historial…
La delación del espía Arnaud Sicre –que, paradójicamente, era miembro de una familia de creyentes cátaros a la que la Inquisición no sólo le había arrebatado todos sus bienes, sino que también arrojó a la hoguera “purificadora” a su madre, no obstante lo cual él no dudó en ponerse al servicio de los inquisidores con tal de recuperar su fortuna- y la muerte de Guilhelm Bélibaste en la hoguera hicieron estremecer a buena parte de las comunidades cátaras del reino de Aragón. La de Sant Mateu, concretamente, se disolvió en pocos meses, y desapareció por completo en 1324, al faltar la figura principal: Bélibaste, el último perfecto.
Después de Tu sexo es tuyo, de Sylvia de Béjar, llega Me gusta el sexo, de Roser Amills.
Irreverente y provocador, Me gusta el sexo plantea un viaje introspectivo y autobiográfico a la felicidad sexual femenina. En este libro Roser Amills nos plantea a las mujeres múltiples cuestiones sobre el sexo que, en realidad, no nos atrevemos a abordar en voz alta. ¿Hasta qué punto estamos liberadas? ¿Disfrutamos del sexo plenamente? ¿Cómo mantener el deseo cuando vivimos en pareja?
Roser Amills hilvana con cariño de costurera y saludable travesura de “pin up” algunas cosas que ha aprendido (anécdotas, casos reales, superación de obstáculos) en un libro sobre sexo adaptado a los nuevos tiempos y salpicado de trucos y consejos prácticos y realistas para que no sólo nos guste más el sexo, sino que no deje de gustarnos pase lo que pase.
Capítulos amenos y sinceros, desde la distorsión de todo aquello tan serio que nos habían dicho que era el sexo, pasando por la apatía sexual por sobreinformación hasta la plenitud y la confianza en el propio potencial. Sexo feliz para mentes felices, temas para debatir cada día sin pelos en la lengua, reflexiones para estimular la felicidad sexual.
Para recuperar las riendas del sexo, mantengas o no relaciones. Identificar y poner nombre a trabas y tergiversaciones sobre tu capacidad para disfrutar del sexo en todo su potencial. Un plan de acción para curar o mitigar malentendidos, situaciones de apatía o discusiones absurdas: leedlo juntos y comentadlo.Entender y valorar la felicidad sexual ajena, dejar de criticar o envidiar y tener más autoestima: di “me gusta el sexo” y sonríe. Dirigido a mujeres de todas las edades; porque nunca es tarde para decir: «Me gusta el sexo».
Roser Amills (Algaida, 1974), escritora y periodista mallorquina, vive y trabaja en Barcelona desde 1992 y ha desarrollado su actividad profesional en radio y televisión, online y en los grupos editoriales más importantes del país. Ha publicado una decena de títulos entre ensayos y libros de poesía y coordina el blog de La Vanguardia "Inspiración digital". También escribe columnas de opinión en el diario balear Última Hora y tiene sección semanal en radio Onda Vasca y en televisión en Canal Català.
ASAPME participa en el Congreso Internacional de Inteligencia Emocional y Bienestar
El Congreso de Inteligencia Emocional y Bienestar (CIIEB) arranca mañana en Zaragoza y se desarrollará durante todo el fin de semana. Este encuentro, impulsado por la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía con la colaboración de diversas entidades entre las que se encuentra ASAPME, presentará las últimas investigaciones en torno al mundo de las emociones y reflexionará sobre su aplicación en la educación, la salud, el ámbito laboral y el social
Durante tres días se darán cita 25 ponentes procedentes de distintos lugares de Europa y América, entre los que destacan nombres como el de Claude Steiner, quien en los setenta acuñó el término de la “Educación Emocional”, Rafael Bisquerra, Enrique FernándezAbascal, Grabriele Sofia y Carlos Hue.
Además de las ponencias plenarias, que reunirán a las 600 personas inscritas en los salones de IberCaja Patio de la Infanta, se realizarán seis mesas redondas, comunicaciones, y una amplia variedad de talleres simultáneos de risoterapia, relajación, musicoterapia e incluso un taller de besos.
ASAPME, entidad colaboradora del Congreso
ASAPME es una de las organizaciones que colaboran en la puesta en marcha de este evento, formando parte del Comité Científico, gracias a su experiencia en el campo de las emociones y el bienestar de las personas. Por ello, participará de manera activa en el desarrollo de las jornadas con varias actividades.
Durante los próximos tres días se darán cita 25 ponentes y 600 congresistas en el Patio de la Infanta de IbercaCaja, donde se realizarán distintas ponencias, mesas redondas, talleres simultáneos y una gran variedad de comunicaciones. Tanto las ponencias como las mesas redondas celebradas en la sala Aragón serán transmitidas en streaming en el siguiente enlace.
Además habrá una visita guiada a una exposición en la CAI de la C/ Don Jaime 33 (cerca de la Pza. del Pilar) sobre Pintura Emocional a las 12 h. del viernes. También estará a vuestra disposición el viernes y el sábado de 19 a 21 h. Por otro lado en el mismo Patio de la Infanta, también hay otra interesante exposición sobre Historia y Mitos.
Mañana, el psiquiatría Fernando Sopeséns, miembro de ASAPME, impartirá un taller de sugestión, relajación, visualización y control de las emociones, en el que los participantes aprenderán a manejar estas capacidades para obtener beneficios en su vida cotidiana.
Por su parte, la gerente de ASAPME, Ana López, intervendrá el 18 de mayo en la mesa redonda "Emociones a flor de piel", donde, a través del ejemplo de un centro de salud mental, profundizará en las emociones básicas que presentan los distintos roles de personas que integran una organización de esta índole, y explicará cómo se produce el “contagio emocional” entre ellas.
ASAPME. La Asociación Aragonesa Pro Salud Mental (ASAPME) es una entidad sin ánimo de lucro, pionera en salud mental en Aragón, que promueve el bienestar emocional en la sociedad a través de información, asesoramiento y la sensibilización sobre los problemas de salud mental.
En el ámbito sanitario y social, atiende a personas afectadas por enfermedad mental y a sus familias, a través de distintos recursos, con el objetivo de mejorar su calidad de vida.
http://www.
Un cordial saludo
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