CIENCIA Y MEDITACIÓN:EL NUEVO PARADIGMA







Alberto Díaz Rueda recorre con varios autores, en forma divulgativa, el difícil camino del nuevo paradigma de la ciencia que trata de afianzarse en nuestro mundo.
En los años 80 del pasado siglo una escritora norteamericana de temas científicos publicó un libro, "La conspiración de Acuario" (1) que se convirtió en un best seller en una semana y se tradujo a ocho idiomas provocando una auténtica revolución mediática. Todavía se vivía de las utopías sociales de la "revolución de las flores", la física cuántica coqueteaba con las tradiciones milenarias, la psicología profunda y la filosofía perenne triunfaban entre los intelectuales, los artistas y la sociedad culta y un nuevo sentimiento humanitario y ecológico de la presencia del ser humano en este planeta estaba cambiando costumbres y opiniones con una eficacia que no tenía parangón en la historia gracias a la globalización de los medios de comunicación que comenzaba en esa época. Desde el activismo social y la revolución de la conciencia de finales de los setenta se operaba una síntesis histórica que supuestamente cambiaria la sociedad gracias al cambio del individuo. Tras la era violenta y oscura de Piscis, llegábamos al milenio de amor y luz, la era de Acuario. El libro -un tanto utópico, pero documentado y lleno de entusiasmo- resumía e informaba de la nueva deriva de las sociedades occidentales y anunciaba un cambio de paradigma, es decir una cultura nueva con una manera nueva de afrontar los viejos y tradicionales problemas del hombre, incluyendo una apertura valorativa a la función de la mujer en la nueva sociedad. Millones de personas anónimas, intelectuales y científicos parecían converger en actitudes vitales semejantes, eran los "conspiradores". Pero la autora advertía que "existe la posibilidad de que este vasto reajuste cultural sea asimilado, trivializado o explotado por el sistema". Y eso fue lo que pasó, aunque no del todo, ya que el más esencial elemento del cambio, la física cuántica, prosiguió su avance en progresión geométrica, mientras que, paralelamente, la sociedad del siglo XXI, gracias a un progreso de las tecnologías y a la masificación de su acceso, algo sin precedentes en la historia de la Humanidad, comenzaba una era de cambios evidentes o sutiles que no concernían a una parte de la población sino que tenían un efecto globalizador que dejaban como algo caduco las estructuras y conceptos religiosos, económicos, políticos, filosóficos, familiares e incluso sexuales que habían regido durante los siglos anteriores. Paralelamente estaba fortaleciéndose un nuevo paradigma científico, una nueva “conspiración de Acuario”, que afectaba a la vida entera del planeta en todos sus elementos y eso, como Kuhn advirtió en "La estructura de las revoluciones científicas" tenía un alto precio, la oposición casi siempre violenta de los partidarios del viejo paradigma. En sus aspectos sociológicos, políticos y económicos lo estamos viendo ya: resurgir violento de los nacionalismos extremos, fanatismos religiosos, terrorismo, derechas reaccionarias en los Gobiernos, lideratos neofascistas, crisis económicas, inseguridad, desmembramiento familiar, violencia indiscriminada, utilitarismo cegato en la enseñanza, desequilibro relacional, información viral en la Red, manipulaciones tecnológicas de la realidad, etc.  Sin embargo en estos momentos se está proponiendo, desde la comunidad científica, un nuevo paradigma de la ciencia y se diseña un mapa de la realidad que se ajuste a ese nuevo paradigma. Se puede considerar una respuesta al estado de cosas que hemos apuntado. Hasta qué punto este nuevo paradigma se vaya aplicando en las sociedades, está por ver, pese al parcial apoyo de la ciencia puntera, no todos los científicos están de acuerdo. Lo que parece quedar claro es que la meditación es, entre otras, una de las posibles puertas individuales de acceso al modelo de “vibración” que se propone como base esencial del Universo. Y ese acceso puede provocar cambios importantes de el individuo que alterarían su relación con el resto del mundo, desde los otros seres humanos con los que interacciona, en una cadena retroalimentadora, hasta el entorno que nos rodea y la Naturaleza. El científico Ervin Laszlo, es una de las personas más calificadas para encabezar la defensa de ese paradigma revolucionario. Es un viejo conocido de todos los que estudian y meditan en torno a la conciencia, un húngaro que está considerado como una autoridad mundial en la teoría general de sistemas. En sus obras nos ofrece una visión del cosmos unitaria, sin fisuras y con el fundamento en una conciencia única y coherente. A esa conciencia única se le llamó en algunas culturas milenarias, el Tao, en otras más cercanas a nosotros el Uno, los religiosos le llaman Dios, fue el "elàn vital" del filósofo francés Bergson, el impulso contra-entrópico en el universo del biólogo Driesch (que llamó "entelequia"), la "sintropía" como fuerza que subyace en le evolución de sistemas coherentes o la "sintonía" de Teilhard de Chardin, el "éter" del físico del siglo XIX Jacques Fresnel, la "dimensión oculta del Universo según Giordano Bruno. Los diferentes sistemas espirituales y autores más o menos visionarios intuyeron ya desde hace muchos siglos una visión coherente y unitaria del universo y el individuo en sintonía con él, que la ciencia contemporánea está confirmando a través de la física cuántica. Decenas de años de investigaciones llevaron a Lazlo en 1993 a proponer una ciencia unificada de la materia, la vida y la mente en "El cosmos creativo" (2): "Las cosas que existen y suceden en el mundo están mucho más estrechamente relacionadas de lo que es capaz de aceptar la corriente dominante de la ciencia. Hay un factor de conexión en todos los dominios de la naturaleza, tanto el físico y el biológico como en el cognitivo". En 2008 analizaba en "El cambio cuántico" (3) las diferentes vías de contacto y posible transformación que la nueva ciencia, el paradigma emergente, podría provocar en el sistema social, geopolítico, medioambiental, tecnológico y humano individual, haciendo hincapié en una evolución desde el individuo hacia la sociedad. Transitar del mecanicismo y el materialismo científico y social hacia una visión del mundo multidisciplinar, tal como nos proponían tradiciones milenarias espirituales. Y en 2012 bautizaba ese nuevo paradigma tantas veces anunciado y demostrado, como "Akáshico". En su libro "El paradigma akáshico" (4), en el que sintetizaba al fin la espiritualidad con la ciencia en el concepto de "Akasha", paradigma basado en la interacción no local y la coherencia sistémica, que abraza la totalidad en la naturaleza con importantes implicaciones para la vida humana. Ya que nuestro mundo -al nivel cuántico- es un mundo entrelazado, un mundo de interacciones universales, no locales. Los antiguos "rishis" (sabios) de las tradiciones yóguicas llamaban "akasha" al "sutil fondo en relación al que todo el universo material se hace perceptible", elemento esencial del cosmos, fundamento de los cuatro elementos básicos: agua, fuego, tierra y aire. Genera e interconecta todas las cosas y conserva la información que han generado. Es la red del mundo y su memoria. Y resume: la existencia de las cosas no es una ilusión, pero si lo es su carácter separado. Es un tipo de inteligencia total, espíritu o "programa" del mundo que lo hace inteligible y coherente.  Y, por fin, en 2016, Laszlo sugiere un nuevo mapa del cosmos y la conciencia, como resultado coherente de su recorrido intelectual, científico y vital. En "La naturaleza de la realidad" (5), Laszlo hace un compendio de conceptos científicos, filosóficos y espirituales o metafísicos que estructuran un nuevo paradigma en el que se superan las dicotomías clásicas del cuerpo y la mente, el espíritu o la materia y el ser o la nada, el vacío, el no ser. Todo forma parte de un ciclo infinito de existencia que se despliega más allá del espacio-tiempo. El nuevo concepto de la realidad, bajo la óptica de los asombrosos descubrimientos de la física cuántica, percibe la interconexión de todas las cosas del universo. L a realidad fundamental no es materia, sino energía y las leyes de la naturaleza no son normas de interacción mecánica sino "algoritmos" que codifican patrones de energía en forma de onda. Y en consecuencia, los seres humanos co-evolucionamos con todas las cosas que nos rodean (tanto si no nos lo creemos o no nos gusta o no lo percibimos). El alcance inconcebible del nuevo paradigma que nos propone la ciencia (o una parte de ella, muy osada) nos hace pensar en aquella frase de Einstein: "Hay dos maneras de vivir: como si nada fuera un milagro o como si todo fuera un milagro". De forma intuitiva, filosófica y poética durante mi larga vida he terminado creyendo -sin necesidad de que la ciencia me lo corrobore- que todo lo que me rodea, incluso yo mismo, somos "milagrosos". Y cuanto más estudio la conciencia y me acerco a la Naturaleza, esa intuición se convierte con clara determinación en una "creencia".  El paradigma emergente de Laszlo recoge perspectivas tan sugestivas como la teoría del holomovimiento de Davis Bohm, el modelo holográfico del cerebro de Karl Pribram, la teoría de los campos morfogenéticos de Rupert Sheldrake, las teorías disipativas de Ilya Prigogine y los hallazgos terapéuticos de la psicología profunda y la transpersonal...entre otras y las integra en una teoría comprehensiva del campo de información universal , una "teoría del todo", el sueño de los grandes científicos desde Einstein a Stephen Hawking (aunque éste la cuestionó tras analizar el teorema de Gödel). Para Lazlo la conciencia no es un producto neurológico del cerebro, sino una parte esencial de la existencia del universo que, simplemente, se "localiza" en cada individuo como una manifestación más del campo de información global que es la conciencia unificada. Y ella es una inteligencia en acción que coordina los grupos de vibración que aparecen como fenómenos tipo objeto y tipo mente. Se trata de vibraciones de baja frecuencia (las de alta frecuencia son estados de alta excitación focalizada) que tienen mayor alcance y duración y permiten el contacto y la comunicación. Justamente el tipo de vibraciones que se alcanzan en estados profundos de meditación, oración, goce estético o amor incondicional. Precisamente, en “resonancia” con el nuevo paradigma de Laszlo y otros científicos renombrados, la bioquímica Perla Kaliman nos invita en "La ciencia de la meditación" (6) a esa síntesis conceptual entre la ciencia y las llamadas técnicas espirituales, que incluyen la meditación o estado de relajación auto inducida a través de técnicas milenarias que van desde el vedanta y el zen, las danzas sufíes mahometanas, el misticismo cristiano, el taoísmo y más recientemente las técnicas psicológicas de relajación y autocontrol, la meditación trascendental y el mindfulness (atención plena) ya en el circuito de técnicas de salud avaladas por la ciencia. Como sabemos todas estas ramas de la ciencia se nutren de un área nueva de investigación científica, las neurociencias contemplativas, cuyos protocolos terapéuticos comienzan a utilizarse contra el estrés y la depresión, entre otras dolencias psicosomáticas en hospitales públicos y clínicas. ¿Podría considerarse un efecto más de la nueva “conspiración Acuario”?  Perla nos propone una posibilidad, científicamente contrastada, de atenuar y hasta evitar los efectos negativos acumulados en nuestro material genético a través de la meditación: “se ha descubierto que el estrés y las experiencias adversas, la calidad de nuestro entorno físico, psicológico y social, depositan nuevas cargas de información alrededor del ADN, dando lugar a cambios estables en la actividad de los genes e influyendo en la estructura del cerebro tanto en adultos como en niños...pues deja marcas epigenéticas en las células... y la memoria epigenética nos lleva, tarde o temprano, hacia el terreno de la salud o la enfermedad. El cultivo de la plena conciencia y de las emociones positivas a través de la meditación produce "Cambios estructurales en el cerebro de meditadores expertos" y "tiene efectos protectores frente a la pérdida de masa cerebral asociada al envejecimiento" o "provoca cambios masivos en la expresión de genes". Esta científica apunta también a un cambio de paradigma psico-social que podría dar un giro a nuestra historia de deterioro y entropía humanitaria: "...muchos de estos asombrosos descubrimientos de la epigenética...demuestran que las experiencias de vida y la capacidad de gestionar el estrés y las emociones, además de dejar huellas persistentes en las células, pueden propagarse en forma de memoria molecular en nuestros descendientes". Esas posibilidades curativas y creativas de la meditación, un estado de conciencia profunda de baja frecuencia, conectan con las tesis de Lazlo, para quien la conciencia no es un producto neurológico del cerebro, sino una parte esencial de la existencia del universo que, simplemente, se "localiza" en cada individuo como una manifestación más del campo de información global que es la conciencia unificada. Y ella es una inteligencia en acción que coordina los grupos de vibración que aparecen como fenómenos tipo objeto y tipo mente. Se trata de vibraciones de baja frecuencia (las de alta frecuencia son estados de alta excitación focalizada) que tienen mayor alcance y duración y permiten el contacto y la comunicación. Justamente el tipo de vibraciones que se alcanzan en estados profundos de meditación, oración, goce estético o amor incondicional. En 2001 el físico de Cambridge Peter Rusell ya estaba coincidiendo desde otros supuestos con ese “estado de opinión” o “campo de información” que está alimentando el nuevo paradigma de Laszlo. En su libro “Ciencia, conciencia y luz” (7), Rusell sugiere que la conciencia es un elemento tan fundamental en el cosmos como el espacio, el tiempo o la materia. Para este pensador algo místico la síntesis de la realidad se alcanza a través de la meditación que nos lleva a un “universo de luz” (ya que ella está más allá del espacio y el tiempo como sugiere la teoría cuántica). Y la meditación es conciencia focalizada en la que el sistema nervioso funciona como amplificador del “campo de conciencia” universal del que nuestra conciencia individual es un brote localizado. Como escribió el filósofo y matemático inglés Alfred North Whitehead en los años 40, “El futuro de la civilización depende, por encima de todo, de la manera en que las dos fuerzas más poderosas de la historia, la ciencia y la religión, se relacionan entre sí”. Hoy día diríamos: la ciencia y la conciencia activa reflejada en la meditación. El nuevo paradigma. Bibliografía 1.-LA CONSPIRACIÓN DE ACUARIO.- Marilyn Ferguson.- 545 págs.- Trad. Pedro de Caso.-Kairós 2.- EL COSMOS CREATIVO.- Ervin Lazlo.-360 págs.- Trad. J.L Sanmiguel.-Kairós 3-EL CAMBIO CUÁNTICO.- Ervin Lazlo.- Trad. Migeul Portillo.-Ed. Kairós.-253 págs 4.-EL PARADIGMA AKÁSICO.-Ervin Lazlo.- Ed. Kairós.145 págs.-Trad.A. Francisco Rodriguez 5.- LA NATURALEZA DE LA REALIDAD.- Ervin Lazlo.- Kairós. 18 €.-356 páginas.-Trad. A.López y M.Tabuyo 6.-LA CIENCIA DE LA MEDITACIÓN.- Perla Kaliman.-Kairós. -142 p.-14 € 7.-CIENCIA, CONCIENCIA Y LUZ.- Peter Russell.-Trad. Silvia Alemany.-Ed. Kairós.-128 p.
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