CLÁSICOS PARA LA VIDA





Alberto Díaz Rueda comenta:"Clásicos para la vida" "no quiere ser otra cosa que un homenaje a los clásicos en un momento difícil para su existencia". Un científico tan poco sospechoso de partidismo como Einstein, nos recuerda Ordine, ya nos decía a mediados del siglo pasado, sobre la educación escolar "Lo primero debería ser siempre desarrollar la capacidad general para el pensamiento y el juicio independientes y no la adquisición de conocimientos especializados".
Giordano Bruno y el Renacimiento italiano es uno de los temas esenciales de la obra del joven Nuccio Ordine, un profesor universitario de Calabria que ha descubierto el placer de mostrar a los demás las bellezas de los clásicos. En este libro, subtitulado "Una pequeña biblioteca ideal", el autor nos propone una selección –no por subjetiva más desdeñable, lo cierto es que atina, aunque no son todos los que están ni están todos los que son–de títulos y autores que deberían estar en el bagaje lector de cualquier persona culta. Al margen de ese recorrido que luego comentaremos, el autor nos ofrece un acertado y oportuno comentario sociocultural y político a la postre, en la introducción. Sólo el título de tal introducción nos estimula: "Si no salvamos los clásicos y la escuela, los clásicos y la escuela no podrán salvarnos". Hay aquí una más que razonable crítica de la situación de la cultura en muchos países de Europa: la cuna de la civilización occidental, el origen del enorme legado grecolatino en literatura, arte, poesía, filosofía, política, educación, está expulsando a la filosofía y la ética, al humanismo de los clásicos de escuelas y Universidades, como algo "inútil" y "poco práctico" para el mercado de trabajo. Y nos dice, "Al poder no le gusta que sus ciudadanos sean autónomos y cultos. Por eso no invierte en educación". Ordine enfatiza: Los profesores deberían "reconducir la escuela y la universidad a su función esencial: no la de producir hornadas de diplomados y graduados, sino la de formar ciudadanos libres, cultos, capaces de razonar de manera crítica y autónoma". Pues "una pedagogía rutinaria, una enseñanza de mala calidad no solo mata cualquier forma de interés sino como decía Steiner "es, casi literalmente un asesinato". Ya que la buena escuela "no la hacen ni las tablets en cada pupitre, ni la pizarra conectada a internet...la buena escuela la hacen ante todo los buenos profesores". "Clásicos para la vida" "no quiere ser otra cosa que un homenaje a los clásicos en un momento difícil para su existencia". Un científico tan poco sospechoso de partidismo como Einstein, nos recuerda Ordina, ya nos decía a mediados del siglo pasado, sobre la educación escolar "Lo primero debería ser siempre desarrollar la capacidad general para el pensamiento y el juicio independientes y no la adquisición de conocimientos especializados". En Europa, en Italia como denuncia Ordine y en España como sabemos muy bien, nos estamos olvidando de nuestras raíces culturales, matamos progresivamente el estudio de las lenguas antiguas ("muertas" las llamamos, como si no revivieran cada día en nuestras propias lenguas romances) la filosofía, la literatura clásica, la música y el arte en general". Mientras, por ejemplo, en países tecnológicamente más avanzados que nosotros, como Corea del Sur, "se intensifican las inversiones en las disciplinas humanísticas, consideradas una fuente extraordinaria para el cultivo de la fantasía y la imaginación, que están en la base de todo tipo de creatividad." Y es que "ninguna profesión puede ejercerse a conciencia si las habilidades técnicas que exige no se insertan dentro de una formación más amplia, capaz de orientar críticamente las decisiones y sobre todo, favorecer que se profese una conciencia civil ética y respetuosa, al margen de esa "lógica del beneficio por el beneficio que ha desatado en el mundo un egoísmo galopante". La escuela es el objetivo primero y básico que estamos dejando emponzoñar por esa lógica del beneficio, olvidando el sabio consejo de Giordano Bruno "todo depende del primer botón: abrocharlo en el ojal equivocado significará, irremediablemente, seguir cometiendo error tras error". Y es que nos hemos olvidado hasta que la palabra escuela viene del griego Skholé que significa "tiempo libre" "momentos dedicados al ocio". La escuela debería ayudarnos a cultivar el espíritu no a prepararse para entrar en el mundo laboral (que en el escenario actual es de lo más cambiante: no hay programa educativo que esté al paso con los cambios sociales y laborales que se producen casi día a día). Nuccio Ordine (Diamante, Calabria, 1958) da clases en la Universidad de Calabria. Les dice a sus alumnos que no estudien pensando en las salidas profesionales sino aquello que les entusiasma, que no conviertan la lectura en una obligación útil, para aprobar, sino que busquen el placer que provoca la lectura, que no acepten acríticamente nada. Desde hace años este profesor sugestivo lee cada lunes en sus clases un fragmento de algún poeta, narrador o dramaturgo clásicos. Y después se debate entre todos lo que quieren decir esos clásicos y que lecciones no están dando. Ordine hace un trabajo similar en las páginas de un gran diario italiano y una selección de estas columnas periodísticas es la que se integran en este libro. Y así nos lleva desde Homero a Cervantes, Saint Exupery, Torcuato Tasso, Rilke o Italo Calvino, Montesquieu, Baltasar Gracián y Gabriel García Márquez, Balzac o Flaubert, Pessoa o Einstein, Cavafis y Daniel Defoe. Dickens o Boccaccio, Primo Levi, Montaigne o Jonathan Swift y Maquiavelo. La selección de textos es sugestiva y los comentarios oportunos, a veces originales y otras reiterativos, pero nunca banales. Sin embargo más que un ensayo dedicado a una "biblioteca ideal" es un magnífico trabajo crítico sobre la enseñanza, la educación y la cultura. FICHA CLÁSICOS PARA LA VIDA.- Nuccio Ordine.-Trad. Jordi Bayod.- Ed. Acantilado.-178 págs. ISBN 9788416748648


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