COMO APRENDI A LEER





Inteligente, irónica y un poco jactanciosa crónica personal, no íntima, que se ajusta al título pedagógico de estas memorias ligeramente noveladas, muy influída evidentemente por la exigente cultura de élite francesa y, como no podía ser menos, por el psicoanálisis

Inteligente, irónica y un poco jactanciosa crónica personal, no íntima, que se ajusta al título pedagógico de estas memorias ligeramente noveladas, muy influída evidentemente por la exigente cultura de élite francesa y, como no podía ser menos, por el psicoanálisis. Agnés Desarthe es una mujer elegante y sofisticada de cuarenta y pico años, autora de casi una decena de novelas con bastante éxito además de libros para niños y traducciones de autoras británicas, como Virginia Woolf.

En este caso no nos las tenemos con una ficción sino con un producto híbrido en el que la autora nos cuenta su infancia y el proceso por el que a duras penas comenzó a aprender a leer tras supèrar una extraña animadversión que sentía hacia los libros. A través de la lectura de sus experiencias nos enteramos de que era una niña y luego una joven muy lista, rigurosamente preparada para ser una gran literata y absorta en la contradicción que supone esa ambición evidente con el hecho de manifestar de continuo una enorme repugnancia a la lectura. Tal como nos lo cuenta, un psicoanalista se frotaría las manos. Ya que al final nos desvelará el presunto nudo de la cuestión, la causa oculta e inconsciente de su rechazo a la lectura, en el que los orígenes, (padres judios procedentes de El Líbano y Rusia) tienen una enorme influencia. El libro parece ser un guiño literario frívolo, intrascendente y amable de "La lengua absuelta", las maravillosas memorias de Elias Canetti.

Y eso es lo mas significativo de esta obra menor, episódica que la editorial Periférica nos facilita para alegrarnos una intrascendente y culta tarde de lectura. Como punto cualitativo a tener en cuenta (ojo traductores) hay una sincderidad gozosa y amena en las historias personales que nos cuenta Agnés y la cosa se pone estupenda cuando se refiere a su tarea como traductora, oficio al que tiene el buen gusto de poner como nunca bien ponderado.

Y como colofón escribe esta larga frase de encomio hiperbólico del placer de la lectura, al fin alcanzado: "Ahora que leer se ha convertido en mi ocupación principal, mi obsesión, mi mayor placer, mi recurso más fiable, se que el oficio que he escogido, el oficio de escribir, ha servido y sirve sólo a una causa: acceder por fin a la lectura, que es el amimso tiempo el lugar de la alteridad calmada y el de la resolución, nunca concluida, del enigma que constituye paera cada uno su propia historia" (pág 163)

 

FICHA

COMO APRENDI A LEER.-Agnes Desarthe.-Trad. Laura Salas.- Ed. Periférica




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