CÓMO SACAR PROVECHO DE LOS ENEMIGOS





Alberto Díaz comenta: las reflexiones de Plutarco tienen mucho que ver con la época en que vivió (tiempos del emperador Trajano) y con las costumbres de la sociedad romana, pero sobre todo con un hecho incontrovertible: Plutarco pertenecía a la clase que ostentaba el poder y la riqueza
Reconozco humildemente, pero con gran entusiasmo, mi amor casi incondicional por los clásicos. Creo con firmeza que frecuentar los clásicos desde la infancia marca tu existencia con un sello de distinción y excelencia. Y no solo eso, te educa para tener una mejor vida, una vida buena, sin entorpecer en lo más mínimo el desarrollo de tus aficiones, trabajos y vocaciones técnicas de cualquier tipo (como lo empiezan a practicar en culturas super tecnológicas, Corea del Sur, Europa nórdica y Japón, por ejemplo, donde se han percatado de que estaban descuidando el lado humanístico de la formación profesional, justo lo que nos hace personas). Dicho esto, pasemos a Plutarco, ese escritor griego enquistado en la cultura romana (año 50 d.C.) que dejó a la posteridad los restos de una gran producción literaria, 22 tomos incluidos en "Las vidas paralelas" (donde trataba de establecer paralelismos entre grandes griegos de la historia y grandes figuras del Imperio romano) y 16 tratados éticos agrupados en la "Moralia" (en forma de diálogos -imitando a Platón- y diatribas -consejos y amonestaciones, proverbios y máximas- al estilo de Pirrón o Epicuro). Justamente la obra que hoy recomendamos, en versión de la editorial Siruela, recoge dos capítulos específicos de "Las obras morales y de costumbres", "Moralia" en una traducción realizada hace años para la Editorial Gredos. Las obras rescatadas por Siruela son dos capítulos de "Moralia": "Cómo sacar provecho de los enemigos" y "Cómo distinguir a un adulador de un amigo". Evidentemente las reflexiones de Plutarco tienen mucho que ver con la época en que vivió (tiempos del emperador Trajano) y con las costumbres de la sociedad romana, pero sobre todo con un hecho incontrovertible: Plutarco pertenecía a la clase que ostentaba el poder y la riqueza. Por tanto sus consideraciones y razonamientos están destinados a sus pares, a las personas que pertenecían a la reducida y minoritaria clase de los cercanos al emperador y con altos cargos políticos y grandes riquezas patrimoniales (Plutarco llegó a tener un cargo consular y otros destinos de confianza). No obstante lo dicho, los consejos y moralejas que derrama Plutarco en su inteligente y astuta obra moral, siguen siendo aplicables en cierta medida a nuestro tiempo y sociedad. Por supuesto Plutarco no llega a rozar la crítica e ironía depredadora y cínica de Maquiavelo (que leyó al greco-romano con fruición) más bien al contrario: su sentido común y la lógica humana que usa podría ser avalada por cualquier moralista o filósofo (de hecho está fuertemente influido por los estoicos, los epicúreos, los cínicos y Platón (incluso fue aceptado en general por los cancerberos morales de la Iglesia, ay, tan obcecados desde la Edad Media en ajustarse a una rígida ortodoxia teológica). La amistad es uno de los temas predilectos de Plutarco, que comentó y completó las ideas aristotélicas de la "Ética a Nicómaco" o las de su discípulo Teofrasto ("Sobre la amistad") tratando al mismo tiempo de mostrar cómo distinguir a los falsos amigos de los verdaderos, la labor nefasta de los aduladores y cómo defenderse de ellas o aprovechar los ataques de los enemigos propios para a prender a mejorar uno mismo, agradeciéndoles que con sus críticas e insultos pongan de manifiesto los defectos propios que uno debe erradicar si quiere llegar a la excelencia ("lo más perjudicial de la enemistad podría convertirse en lo más provechoso", dice). Los escritos de Plutarco -sin llegar a ser muy originales o brillantes- son de una fineza y un ingenio que encantan a cualquier lector exigente. Como cuando dice "el hombre inteligente saca provecho incluso de los que difieren de él", o "el que ve que su enemigo es un rival de su vida y su fama pone más atención en sí mismo, examina con cuidado sus acciones y ordena su vida". O, "Si quieres afligir a quien te odia, no lo taches de hombre degenerado o cobarde, ni libertino o bufón, ni innoble; sino sé tu mismo, sé un hombre mejor, muéstrate moderado, sincero y trata con amabilidad y justicia a todos los que tengan trato contigo". Y añade: "El que censura la vida de otro, si enseguida observa la propia vida y la cambia hacia lo contrario, enderezándola y corrigiéndola sacará algún provecho de la censura que, de lo contrario, es inútil y vacía". En cuanto a la adulación y los aduladores empieza con estas bellas palabras: "Al igual que la carcoma penetra, sobre todo, en los tipos de madera blanda y dulce, así los caracteres ambiciosos, virtuosos y honrados reciben y alimentan al adulador, que se agarra fuertemente a ellos...la adulación no acompaña a las personas pobres, anónimas y débiles, sino que es traspiés e infortunio de grandes casas y destruye soberanías y principados"...hasta lograr destruirlos...y entonces, los abandonan como los piojos se marchan de las personas muertas y abandonan sus cuerpos, al perder su vitalidad la sangre de la que se alimentan...Y más gráficamente dice: "...a los toros se les pega el tábano junto a las orejas y a los perros la garrapata. El adulador, ocupando las orejas de los ambiciosos y agarrándose a ellas con alabanzas es difícil de quitar". Pequeño y sabio librito el que Siruela pone a disposición de sus lectores. No tiene página ociosa y su lectura da enseñanza y contento. Nuestro grandísimo Baltasar Gracián lo tenía como maestro provechoso y se nota su influencia en "El criticón" o en "Agudeza y arte de ingenio" o "El oráculo manual o arte de prudencia". FICHA CÓMO SACAR PROVECHO DE LOS ENEMIGOS.- Plutarco. Trad. Concepción Morales y José García López.- Ed Siruela. Biblioteca de ensayo.-172 págs. ISBN 9788478446124


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