CONTRA LA LECTURA





Aberto Diaz comenta:Como dice Mikita "no leáis libros porque sintáis que "debéis hacerlo" o porque sean buenos para ti. Hacedlo porque no podéis evitarlo" (aquí cae un poco en los defectos que critica: ¿realmente hay alguien que "no pueda evitar" leer un determinado libro, excepto si se ha de examinar de él o es un crítico al que pagan por hacerlo?

Decía el poeta José Ángel Valente que la biblioteca "es el lugar en que se apaciguan las horas, el afán o la pena...en tal oscura morada, ni la pobreza se teme ni se padece la muerte". Esto pondría los pelos de punta a Mikita Brottman, una profesora de Oxford que imparte sus lecciones de Literatura en una Universidad norteamericana y que escribe libros como el que hoy les recomiendo. Se trata de "un ensayo dedicado a los lectores que no creen que los libros sean intocables". No es un libro brillante, aunque tiene elementos que pueden ser muy convincentes, siempre que prescindamos del decepcionante juicio sobre el Quijote (pág. 125) y de algunas páginas con juicios y temas poco alentadores. La autora reconoce paladinamente que ama profundamente la literatura, pero que no le gusta que se hagan hipérboles salutíferas y de presunta sabiduría casi por contagio o exageraciones psicológicas sobre los efectos de una actividad que, por encima de todo, debe ser placentera.. Desde el principio nos dice que su obra se apoya en dos argumentos: "la lectura en sí misma no es necesariamente una actividad virtuosa: qué se lee y cómo se lee marcan la diferencia" y "Leer demasiado es una afección poco frecuente y no es un problema tan común como el de no leer nada de nada". Particularmente divertidas son las páginas donde Mikita glosa los eslóganes para difundir la lectura que suelen ser demasiado exagerados y simplistas como para propiciar un juicio sereno en torno a los reales beneficios de una lectura ajustada a las circunstancias personales, sociales, culturales y, por qué no, pragmáticas o utilitarias, sin olvidar las meramente placenteras, que son las más gratificantes y en cuyo seno anida el amor a los libros. Y así cuando de manera más o menos oficial, gubernamental o académica se nos grita por los "media": "Abre un libro, amplía tu mente", "Los libros son armas", “Los dinosaurios no leían y desaparecieron", "Un hogar sin libros es como un árbol sin pájaros", "Deja que los libros te transformen", "Si no lees no pasa nada. Si lees, pasa mucho"… el lector habitual echa una sonrisita escéptica y burlona y los lectores potenciales se encogen de hombros. No creo que nadie "pique", excepto algún inocente despistado. Con mucho sentido común la autora nos dice: "a lo que en realidad deberíamos prestar atención en un mercado abarrotado, no es a la muerte de la lectura, sino a la muerte del criterio sobre lo que leemos y por qué lo hacemos". Y a la necesidad obvia de que se nos forme -desde la guardería a la Universidad- con criterios válidos, lógicos y útiles a ser lectores cualitativos e informados, añado yo. Como dice Mikita "no leáis libros porque sintáis que "debéis hacerlo" o porque sean buenos para ti. Hacedlo porque no podéis evitarlo" (aquí cae un poco en los defectos que critica: ¿realmente hay alguien que "no pueda evitar" leer un determinado libro, excepto si se ha de examinar de él o es un crítico al que pagan por hacerlo? La verdad es que hay un derroche de sentido común y de racionalidad nada mágica en los argumentos que esgrime Mikita, que empieza muy prometedoramente cuando nos dice que leer es un vicio solitario como el masturbarse ya que "ambos suelen llevarse a cabo a solas y en privado, a menudo en la cama y por la noche, antes de dormir" (sic). Las "confesiones" personales de la época infantil, adolescente y juvenil de la autora abonan su amor a los libros pero al mismo tiempo ponen alerta a cualquiera que sepa algo de psicología sobre las motivaciones de Mikita. Pero no entremos en ese espinoso asunto. Se trata de un libro apasionado por la lectura y los libros, escrito por una mujer apasionada por su intensa relación con la lectura y en el que más de diez páginas de bibliografía usada con referencias a clásicos y modernos suponen una cierta garantía de la probidad intelectual de la profesora Brottman. Y en cualquier caso es un libro que se lee con cierta golosa delectación. FICHA CONTRA LA LECTURA.- Mikita Brottman.-Trad. de Lucía Barahona.- Ed. Blackie Books.-167 págs. ISBN 9788417059545


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