CUANDO ACABE EL INVIERNO





Alberto Díaz Rueda comenta: Una de las grandes virtudes de Mary Ann Clark Bremer, norteamericana de nacimiento, perteneciente a una acomodada familia, es que además de ser una novelista irónica, divertida y con un cierto encanto de literatura de entreguerras y una notable cultura (fue, por ejemplo, amiga de André Malraux y de Dürrenmatt) es categóricamente sencilla y breve
Una de las grandes virtudes de Mary Ann Clark Bremer, norteamericana de nacimiento, perteneciente a una acomodada familia, es que además de ser una novelista irónica, divertida y con un cierto encanto de literatura de entreguerras y una notable cultura (fue, por ejemplo, amiga de André Malraux y de Dürrenmatt) es categóricamente sencilla y breve. Sus historias que suelen tener gran contenido autobiográfico, al menos las dos que he leído en castellano, logran imbuirnos de un estilo de vida que ya ha desaparecido pero que está entroncado con los comienzos bélicos y terribles del siglo XX. De hecho la interesante biografía de la autora, muerte de los padres en el hundimiento de un buque durante la II Guerra Mundial, muerte de su marido en la guerra árabe-israelí por la creación del Estado de Israel, cosmopolita consumada, mujer de talento y amistades encumbradas en el mundo de la cultura de Europa y Estados Unidos, escribió varias novelas y una autobiografía antes de morir en 1996 en Ginebra. En España hace un par de años si no recuerdo mal, se publicó una deliciosa novelita de ella titulada "Una biblioteca de verano" y editada también por Periférica. Es una narración breve pero sustanciosa llena de encanto, en la que se translucía su amor a los libros, a la literatura y la virtud de su mirada, detallista, amable y con pinceladas de cierto irónico humor. También con detalles autobiográficos narrados con mucha delicadeza y sensibilidad, la señora Clark nos cuenta ciertas vicisitudes con un estilo que recuerda al de Stefan Zweig o Musil, ese sabor a las descripciones de Thomas Mann, un aire amable y femenino de un pasado que ya nos parece remoto. Sus observaciones acentúan ese carácter femenino sin sentimentalismo, con inteligencia y sentido común. "Las mujeres no son mejores ni peores que los hombres, pero saben mejor cómo vivir en soledad" (p. 51), nos dice con una ironía muy realista. Aquí Mary Ann nos cuenta su historia personal tras los hechos que nos narraba en su novela anterior ya citada. Aquí nuevamente los libros aparecen al aceptar en herencia una mansión con una misteriosa biblioteca. El fin trágico de su matrimonio la empuja a buscar en los libros y la escritura ese incierto pero eficaz consuelo que brindan esas actividades tan íntimas . El libro comienza con esta frase: "Los libros de aquél fin de año en Nueva York fueron seis y todos ellos de Virginia Woolf" . Numerosos detalles nos acercan a esta autora elegante y cultivada Algunos de ellos y la propia personalidad de la narradora me recuerdan a otro genial apátrida, Nabokov , (por ejemplo sus anotaciones sobre la relación de los colores y los estados de ánimo). Como escribe en la página 25, "Esta parte de mi vida es la novela de todas las mujeres que fui después de la muerte de mi esposo...y está llena de incertidumbres porque el eje de mi vida es la búsqueda y no la certeza". Excelente y si breve, dos veces excelente. FICHA CUANDO ACABE EL INVIERNO.- Mary Ann Clark Bremer.- Trad. Hugo Bachelli.- Ed. Impedimenta


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