DOCTOR PORTUONDO





Alberto Díaz comenta: Las "confesiones" personales de Padial oscilan entre lo humorístico y lo francamente penoso. Si en estas páginas se refleja la cosmovisión del autor en aquellos años de diván, solo cabe desearle que las cosas se hayan equilibrado un poco
Me llamó la atención el título del libro. El doctor Portuondo, médico psiquiatra y psicoanalista cubano en el exilio español (pertenecía a la clase económica e intelectual que no gustaba al régimen cubano de Castro) dirigía el "Instituto Internacional de Psicología", en un amplio piso de la calle Mandri o alguna paralela a ésta. A principios de los noventa yo estudiaba en la mortecina, cognitivo-conductista y nada innovadora Facultad de Piscología de Barcelona y buscaba algo de heterodoxia psicoanalítica que completara mis estudios. Me llegó alguna noticia sobre Portuondo, un tipo estrafalario, estridente y teatral que supuraba psicoanálisis por los cuatro costados y además un experto en el test de Rorschach, con casi treinta obras de Rorschach psicoanalítico y el llamado "psicoanálisis directo" que se realizaba a psicóticos (un auténtico disparate clínico defendido a capa y espada por Portuondo y su mentor, el norteamericano Rosen) para el que era preciso ser un judoka experto o un cruce entre karateka y bulldog. o un buen boxeador como Portuondo). Bromas aparte, Portuondo era un psicoanalista rudo y directo, intuitivo, socarrón, histriónico y fascinante. O al menos, lo era como profesor. Sus frases lapidarias, provocativas y burlonas eran la comidilla de cuantos hacíamos sus cursos. Yo hice los cuatro, con tesina final y un "doctorado" de nulo valor oficial. Mis compañeros de Facultad de admiraban y de desternillaban, a partes iguales, cuando les contaba las divertidas clases de Portuondo. De hecho propuse en la Facultad que le llamaran para dar una clase magistral a los alumnos del último curso (que habíamos estudiado una descafeinada y aséptica asignatura sobre el Psicoanálisis y sus diferentes tendencias) cosa que me fue radicalmente negada. Y ahora hablemos de esta "novela" con "derivas ficticias" como dice el autor, Carlo Padial, que se ha atrevido a poner al doctor como título con el subtítulo genérico de "Mis días de psicoanálisis con un sabio desquiciado". Más bien debería haber sido, "Mis días desquiciados con un sabio y patético psicoanalista". Padial se pasó cinco años de terapia con Portuondo, viaje alucinante que narra en el libro y que acabó con la muerte del doctor. en el 2005. Creo que esta "novela" le hace un flaco favor a la memoria del doctor Portuondo, aunque no se le puede negar a Padial que ha reflejado bastante fielmente los decires, gestos e idiosincrasia externa del doctor cubano, un ser absolutamente amargado por la añoranza de su tierra y la nostalgia de un pasado que no volvería jamás. El bastante noble patetismo de esa figura fagocitada por los desastres de la política cubana y la no menos desastrosa economía personal, queda difuminado por el indudable patetismo personal y psicológico de Padial (o al menos la versión que él nos facilita). La sorprendente sopa de letras que se nos ofrece tiene la facultad hipnótica de provocar alguna sonrisa, dos o tres carcajadas y un general estado de "Dios mio, este chico está muy mal". Ese (reconocible) floreo verbal escatológico de Portuondo (con el que adornaba sus clases provocando estupor y jolgorio a partes iguales) solía ajustarse al diagnóstico psicoanalítico de la persona al que se lo dirigía con una exactitud asombrosa aunque hilarante. Por ejemplo, en la primera mitad del libro le espeta a Padial: "Aprende a no comer mierda. Con eso tendrías mucho ganado. Dejarías de ser un enano comemierda" El autor nos ofrece una imagen a lo Woody Allen, pero un Woody bastante cutre, mucho más desquiciado y de un patetismo casposo que sobresalta un poco. Pero, al mismo tiempo, bastante divertido, surrealista y chocante. Las "confesiones" personales de Padial oscilan entre lo humorístico y lo francamente penoso. Si en estas páginas se refleja la cosmovisión del autor en aquellos años de diván, solo cabe desearle que las cosas se hayan equilibrado un poco. Al menos el libro parece haber llegado a una segunda edición. Me queda la sospecha de la intencionalidad de Padial, no sobre la figura de Portuondo, que no es analizado "hacia dentro" sino expuesta a través de sus palabras, sus lingotazos de whisky y sus arranques. Me refiero a si nuestro autor no ha querido en realidad realizar una parodia de los libros de autoayuda o las pseudoterapias espiritualistas. Quizá lo más auténtico del libro sean las ultimas entrevistas de Padial con un Portuondo ya muy enfermo que sabe que se está muriendo y vive en clave de nostalgia sus últimos días, pero la deriva del narrador hacia su propio infierno acaba desnutriendo esas páginas. En alguna parte he leído que Padial dice: "Al final, yo soy el centro de la broma, por muy crítico y sarcástico que sea. Odio al cómico que se posiciona fuera. Me ha costado horrores incorporarlo. Ahora soy un detective privado de mí mismo. Las cosas que me angustian son el material con el que hago las cosas. Cosas horribles pero que, al final, te hacen crecer. Portuondo me ayudó mucho a llevar eso en la dirección correcta, reforzó mi Yo para enfrentarme a ello, pese a que sigo siendo un neurótico terrible". Y sólo quedan aquella frases lapidarias: "¡Cuando la bestia ruge, la razón tiembla!", "Yo te miraré con tus ojos, y tú me mirarás con los míos." "Atrévete a vivir, cabrón, atrévete a pensar por ti mismo" "El mundo entero está en esta mano. Ciérrala. No tengas miedo, pendejo, se te escapará igual". "Hay que aprender a vivir con el desatino. Es la sal de la vida"."Los que crean la revolución no son los hombres, son los hijos de una madre insatisfecha" "La mujer es más inteligente que el hombre a nivel biológico e instintivo. Sin comprometerse además!" "Me dices, mi hijo no me come. Es que no te traga, mujer, por eso te rechaza" "Nunca hagas terapia sin cobrar. Ellos deben pagar y tu aprender de ellos" Descansa en paz, viejo profesor Portuondo. Animo Padial, ha sido un buen intento. FICHA DOCTOR PORTUONDO.- Carlo Padial.-269 págs. Blackiebooks.- ISBN 9788417059439


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