EL COLECCIONISTA DE LIBROS Y EL COLECCIONISTA







Alberto Díaz comenta: en esta ocasión reseño tres coincidencias en títulos y dos en temática: "El coleccionista de Libros" de Alice Thompson (Siruela), "El coleccionista", de John Fowles, (Sexto piso) y otro "Coleccionista de libros" escrita por Charlie Lovet y editada por Plaza Janés en 2014 que dejamos al margen porque se sale de la temática de terror que tratan las dos primeras (aunque también trata un tema interesante: la autoría "verdadera" de las obras de Shakespeare).
Me encantan las coincidencias en este oficio de descubrimientos literarios. Y en esta ocasión reseño tres coincidencias en títulos y dos en temática: "El coleccionista de Libros" de Alice Thompson (Siruela), "El coleccionista", de John Fowles, (Sexto piso) y otro "Coleccionista de libros" escrita por Charlie Lovet y editada por Plaza Janés en 2014 que dejamos al margen porque se sale de la temática de terror que tratan las dos primeras (aunque también trata un tema interesante: la autoría "verdadera" de las obras de Shakespeare). Quizá la más interesante sea la de Alice Thompson, cuya acción tiene lugar a principios del siglo XX en Inglaterra, en pleno ambiente eduardiano que suele parecer algo menos literario que el victoriano, pero la Thompson logra ofrecernos un estremecedor relato gótico inspirado en la leyenda de "Barba Azul" (basada en el relato de Perrault, de la que existen dos óperas, una de Bela Bartock y otra de Offenbach) y sus terribles secretos encerrados en habitaciones misteriosas y la "Rebeca" de Alfred Hitchcock, con su ambiente malsano y sus sentimientos ambiguos que tan maravillosamente supo crear la escritora Daphne du Maurier (la publicó en 1938). La historia de la cándida Violet y su amor apasionado por su marido lord Archie Murray, misterioso y altanero tiene un comienzo estilo novela romántica pero pronto deja paso a través de pequeñas pinceladas inquietantes a una atmósfera cerrada, agobiante, amenazadora y extraña. Como suele suceder, el binomio contrastante entre la placidez de la vida cotidiana en un lujoso hogar y las obsesiones y secretos de dos personalidades oscuras, dan mucho juego para que la imaginación morbosa de la escritora se lance a un crescendo de horror en el que juegan la inestabilidad psíquica de Violet y el sadismo y crueldad del marido. La afición de éste ciertos libros antiguos y con supuestos poderes oscuros (entre ellos uno de relatos sobre hadas) y el internamiento de la protagonista en una institución mental anclada en ciertas concepciones del psiquismo propias de los siglos XVIII y XIX, crean el ambiente propicio para desarrollar una historia de terror muy bien lograda, que va derivando sensiblemente hacia unos esquemas ya vistos en el cine, como la magistral "Luz de gas" (en España se estrenó como "Luz que agoniza", dirigida por Cukor e interpretada genialmente por la Bergman y Charles Boyer). Estas referencias cinéfilas no alteran lo más mínimo la alta categoría literaria de Thompson en el género gótico que ella parece conocer al dedillo Tampoco la novela del también británico John Fowles (el autor de "La mujer del teniente francés" o "El mago") y su entonces primera novela (1963) "El coleccionista", desmerece ante la valía literaria de la que acabamos de reseñar. Aquí también se da una situación límite entre dos caracteres enfrentados por su lugar en el escenario de la acción, sus deseos y sus motivaciones. Y como en el caso anterior, es una novela y un autor llevados a la pantalla en varias ocasiones y siempre con bastante éxito. En esta ocasión, la novela fue llevada al cine en los años 60 por William Wyler con Terence Stamp y Samantha Eggar como únicos protagonistas de una obra cerrada en un escenario único con la interacción sado masoquista de dos personajes, un psicópata y una muchacha, a la que secuestra y mantiene encerrada en un habitáculo (la película, claustrofóbica, obtuvo tres nominaciones a los Óscar y un galardón en Cannes). En ambas novelas existen algunos puntos de relativa coincidencia, no sólo en la psicopatología que padecen los elementos masculinos de las dos, sino la fortaleza psíquica superior de las dos mujeres protagonistas (aunque tendrán distintos finales, más macabro aunque triunfante el de Violet y más realista y patético el de Miranda), las diferencias de cultura y de formas de vida (que oscilan a favor de uno u otro personaje, diferenciándolos en las dos tramas) y en el aspecto meta literario, por causar un horror semejante en el lector, una inquietud y una inseguridad que parecen traspasar por ósmosis desde las páginas de las novelas a la conciencia del lector. En El coleccionista, se ahonda con mucha pericia en la psicopatología del protagonista, un hombre que actúa y tortura a su prisionera dando a entender, con una sinceridad dolorida, sin tratar de engañar - excepto a si mismo- que está influido por un "auténtico" sentimiento amoroso, pese a la manera obtusa y maniaca de comportarse. Aunque sea a costa de crear, empleando la fuerza y la violencia, una realidad paralela que se ajusta a sus deseos, que no son otros que lograr "ser amado tal cual es" (como con su paradójica lucidez, Freddie, el protagonista, da a entender a su víctima). La sensible protagonista de Alice Thompson es la contrapartida psicopatológica del coleccionista de mariposas Frederick, tímido, marginado y obsesivo con delirios de grandeza, que decide coleccionar mujeres a las que "obligar a amarle". El problema inesperado de la novela de Fowles fue el posterior macabro historial de asesinos de serie a los que "inspiró" la novela y la película. FICHAS EL COLECCIONISTA DE LIBROS.- Alice Thompson.- Trad. Raquel G. Rosas.- Ed. Siruela.- ISBN 9788417308056 EL COLECCIONISTA.- John Fowles.- Trad. Andrés Barba.- Ed. Narrativa Sextopiso.- ISBN. 9788416677801


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