EL LIBRO DEL TABÚ





Alberto Díaz Rueda comenta uno de los grandes clásicos de la literatura juvenil rebelde de los 70, los 80 y...hasta hoy
He aquí uno de los libros más interesantes y sugestivos de Alan Watts, el llamado filósofo gurú de la contra cultura de los mediados del siglo XX, un inglés afincado en California que mostró - a veces de forma excesiva pero siempre con jovialidad y optimismo- el camino oriental de la filosofía y la espiritualidad a dos o tres generaciones de jóvenes descontentos y desorientados en todo occidente. Watts no se corta un pelo para definirnos ya desde el prefacio su objetivo: una exploración de un tabú humano "tan poco reconocido como poderoso" es decir la tácita conspiración de nuestra cultura para ignorar quiénes o qué somos realmente como individuos y como género. Y la tesis es, aún hoy, revolucionaria, imagínense en 1972: "la sensación general que tenemos los seres humanos de tener un ego separado y metido dentro de un saco de piel es una alucinación, que no concuerda ni con la ciencia occidental ni con la sabiduría oriental". Y Watts confiesa con alegre ingenuidad y arrogancia: "este trabajo no intenta ser ni un libro de texto, ni una introducción a la filosofía Vedanta... un ensayo de interfecundación entre Ciencia occidental y Sabiduría oriental". Watts, siguiendo la línea de pensadores como Montaigne o Lao Tsé, e incluso, Wittgenstein, reivindica la capacidad de asombro ante las cosas y los hechos que jalonan nuestra visión de la realidad, de la Naturaleza, del Cosmos y del cuerpo y la mente humanas. La faceta visionaria de Watts queda de manifiesto junto a su finura de análisis cuando escribe: "existe la posibilidad de que la civilización resulte un perfecto éxito tecnológico...solo que a través de métodos que la mayoría encontrará equívocos, alarmantes y desorientadores...porque esos métodos está cambiando constantemente...podía resultar como un juego en el cual las reglas varían de continuo, aún antes de ser formuladas con claridad". Los últimos libros del coreano- alemán Byung-Chul Han, ("La sociedad del cansancio", "El aroma del tiempo" y "En el enjambre") amplían esa genial observación de Watts en los primeros setenta (diez años antes de que se confirmara el protocolo creativo de internet). Pero lo más importante que Watts va aportando al lector se sustancia en reflexiones que van espigando un discurso del alcance profético: "Nosotros no venimos a este mundo, más bien le salimos, le crecemos como las hojas a un árbol", "Siempre estamos conquistando la naturaleza, el espacio, las montañas, los desiertos, las bacterias o los insectos, en lugar de aprender a cooperar con ellos en un orden armónico...la agresiva pretensión de conquistar ignora la interdependencia básica de todas las cosas y eventos" "Nuestra propia piel no es un escudo ante el mundo exterior sino un puente". Esa profunda identidad -no aceptada- del ser humano y el Universo conforma el Tabú más importante cuya no superación puede significar el fín de nuestro mundo. Watts nos ofrece la sabiduría del Vedanta y los Upanishads (cuyos pasajes más antiguos son de siglo VII aC, ojo al dato, Tales y la escuela de Mileto, cuna de la filosofía griega, es del siglo VI) como formulario para un cambio de forma de pensar que nos acerque a "nuestra verdadera naturaleza". Y lo sorprendente -y aterrador- no es que Watts nos alerte de las posibilidades negativas que van a acarrear la incoherencia entre los cambios tecnológicos y la escasa evolución de la psique humana como parte de un Todo ecológico, sino que acierta tanto en su diagnóstico como en su pronóstico, como si poseyera un acceso privilegiado al futuro (nuestro presente). Para Watts somos un auténtico fraude, un fracaso evolutivo y nos dice: "El alivio de enviar a paseo a Dios nos duró poco...fue reemplazado por el Idipta Cósmico y la gente comenzó a sentirse más estrangulada por el universo que nunca...se reforzó la soledad y desvinculación de un ego separado, concebido como un mecanismo mental". En vez de considerar como Watts enfatiza que "el alma no está en el cuerpo, sino el cuerpo en el alma, y ésta es la red entera de relaciones y procesos que forman su medio ambiente, aparte del cual, usted no es nada". Usted es Esto, dice Watts y como un maestro zen suelta una enorme carcajada. A pesar de algunas páginas de un misticismo difícil de seguir y ciertas reflexiones un tanto exageradas y de coherencia hipotética (nunca sabremos si es cosa de la traducción o del hervor del pensamiento de Watts), lo cierto es que este antiguo ensayo de este gurú de los sesenta y setenta tiene una fuerza y una actualidad notables. Vale la pena buscarlo (hay numerosas reediciones posteriores de la propia Kairós) y leerlo sin falta. FICHA EL LIBRO DEL TABÚ.-Alan Watts.- Trad. Rolando Hanglin.- Ed. Kairós.- 1972.- Págs. 161


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