Sábado 5 de Septiembre en
Cuando llegamos a Valderrobres, un poco antes de las doce, la feria está en su apogeo. Unos van mirando, buscando lo que les interesa o les apetece, y los vendedores ofrecen su mercancía con muchas ganas de vender. Al entrar en la abarrotada Librería Serret, Octavio está enseñando el libro ASÍ VIVÍAMOS El mundo del trabajo en el Bajo Aragón 1939-1975 a unos señores mayores y les está explicando que la autora estará hoy firmando libros. Intento llegar y les saludo. Los señores escuchan mis explicaciones y se van contentos con su libro firmado.
En la librería Serrat entra y sale continuamente gente. Es una excelente librería para el libro aragonés y catalán. Octavio habla, saluda, y sirve a sus clientes lo que le solicitan. Pero la librería Serret no es sólo Octavio, su mujer atiende con rapidez y amabilidad a niños y mayores. Los pequeños vienen con sus mamás buscando el cuento Chocolate con guisantes, y material para el colegio. Los jóvenes piden recargar el móvil y algún libro para el Instituto. Octavio conoce bien a sus clientes que acuden de cualquier lugar en busca de información. Ofrece sin cesar el libro ASÍ VIVÍAMOS y los clientes escuchan mis explicaciones. Los señores mayores vuelven a buscar otro libro para regalar. En la calle se oye gran alboroto y en la librería Serret entra y sale sin parar gente de cualquier nacionalidad.
La mañana pasa rápidamente, yo iba con la intención de comprar el libro Fa un munt d’anys al Matarranya… que el munt d’anys no son tantos, son los años de mi infancia. Mientras, aparece una familia formada por un alemán y una española a la que Octavio les ofrece el libro, pero ya lo habían comprado en otra librería y lamentan no haberlo traído para que se lo firmase, y nos dicen que les interesa mucho.
Por la tarde nos alejamos de Valderrobres dejando atrás los ecos de la feria, con la seguridad de que Octavio y su mujer mañana volverán de nuevo a abrir las puertas de la librería para ofrecer a sus clientes cualquier cosa que les pidan así como el libro ASÍ VIVÍAMOS.
M. Carmen Barceló Espallargas