FILOSOFÍA PARA DESENCANTADOS





El autor de este libro, Leonardo da Jandra, se enfrenta a los pesimistas y a los cínicos y preconiza una filosofía capaz de unir pensamientos opuestos en aras de un fin determinado. Una filosofía que mediante la conversación, la critica y el fortalecimiento de valores morales fuera capaz de aumentar el conocimiento de uno mismo y el bienestar humano.
Leonardo de Jandra, es mexicano, nada menos que de Chiapas (tierra levantisca como todos recordamos) y no hace mucho cumplió los 63 años. Es un joven mental de espíritu combativo, ironía socrática, buen sentido senequista y mala uva nietzchiana. Su libro tiene un título muy a tono con los tiempos (con más razón podría haber titulado "para cabreados") y aunque desde un punto de vista filosófico no aporta nada nuevo, ni en doctrina, ni en estructura, ni en epistemología, logra que el lector simpatice con este Diógenes redivivo que va repartiendo palos a diestro y siniestro y trata de preservar un espacio propio donde invita al lector a reflexionar. Un hombre que se ha pasado más de 30 años exiliado por propia voluntad en la selva oaxaqueña en compañía de su mujer dedicado a pescar, cazar, pensar y sobrevivir y vuelve a la civilización con un mensaje simple y directo, la filosofía ha de fortalecer el bienestar psíquico, espiritual y físico del hombre, si no es así, es mera palabrería. Jandra muestra su preparación y disciplina intelectual filosófica, pero se decanta por un vitalismo casi romántico, una fenomenología que tiene poco de Husserl y menos de Heiddeger o Sartre. Las citas menudean en este librito que más que desencantar, desconcierta. No hay método declarado (aunque considerado por el autor, necesario)si exceptuamos la división del libro en tras grandes bloques, Egocentrismo, sociocentrismo y cosmocentrismo. A través de ese paseo por las estructuras de lo humano Jandra articula su pensamiento: el relativismo y la ambigüedad moral están convirtiendo al hombre en un ser sin dignidad, una simple pieza de una sociedad omnipoderosa. Para ello preconiza un reencuentro entre la visión espiritual del mundo y la estructura científica, un exigente estilo de vida creativo en el que se pone límites "a todo un aparato racional que encumbró el lenguaje por encima de la vida". Desde Richard Rorty a Hobbes, desde Locke a Descartes, desde Nietzche a Wittengstein, de Steiner a Lacan o Derrida, de Heiddeger a Sartre, de Gadamer a San Agustín, van surgiendo en unas páginas densas que harán la felicidad del lector aficionado a la filosofía y desesperarán a otros. Y es que para nuestro autor la filosofía de hoy "debe hacer de la búsqueda incesante de la verdad la razón no sólo del pensar sino del vivir". Y se nos vuelve platónico cuando asegura que la verdad, la belleza y la bondad no deben ser consideradas abstracciones sino "la base incondicional de todo filosofar. Lectura, pues, recomendable a profesores y estudiantes de filosofía, psicología o sociología, aficionados a esas disciplinas o a ciencias físicas de ultima generación o al conocimiento de la vida intelectual. Ah, y no menos importante, los que luchan o tratan de luchar por una sociedad mejor. Jandra asegura que deberíamos preferir "el autocontrol sobre la auto gratificación y la cooperación contra la competitividad". Evolucionar de egoístas a cosmocentristas. Y eso no deja de ser un mensaje peligroso para el poder constituido. Solo por eso vale la pena comprarlo y leerlo. Edita Atalanta (Siruela), 141 págs.

Alberto Díaz Rueda www.nullediesinelinea.es/page/5
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