FREUD EN SU TIEMPO Y EN EL NUESTRO





Alberto Díaz comenta: En resumen, una obra respetable aunque no decisiva. Aporta una considerable cantidad de información complementaria a la de Gay y coloca en su sitio la de Onfray. Todo admirador o seguidor de Freud debe guardar un lugar en su biblioteca para Elisabeth Roudinesco.
El libro de la psicoanalista e historiadora de esa técnica psicológica, Elisabeth Roudinesco no es una hagiografía pero también se mantiene lejos del afán revisionista algo cruel e implacable del francés Michel Onfray en su "Freud, el crepúsculo de un héroe". A pesar de la inquina de Onfray (muy cómodo -y rentable- en su papel de látigo de herejes) lo cierto es que Freud es uno de los puntos de referencia culturales del siglo XX, un icono del nuevo paradigma filosófico y social. Los conceptos psicológicos que acuñó forman parte del acervo comunicativo de la sociedad global. Ninguna persona dotada de una cultura media puede ignorar a Freud y su legado, difundido de forma no siempre correcta o adecuada por el cine, la televisión, el teatro, todo tipo de libros, ensayos, ficción y en el lenguaje corriente y coloquial. La autora sigue un poco las huellas de las biografías escritas por Peter Gay en 1988 o la clásica de Ernest Jones, menos fiable por su entusiasmo de discípulo pero que tiene la ventaja de haber sido escrita con Freud vivo y se lee como un documento histórico aunque no imparcial. Para E.R. la figura de Freud y su legado mantiene una envidiable energía ya que éste “impuso a la subjetividad moderna una pasmosa mitología de los orígenes cuyo poderío parece más vivo que nunca cuando más se intenta erradicarlo”. El lector conocedor de las biografías anteriores no recibe más información adicional que la que proporciona el hecho de que la Roudinesco accedió a documentos que no habían sido consultados antes de 2010, fecha de apertura al público de los archivos freudianos que posee la Biblioteca del Congreso de Washington. Gracias a este ingente material —hay que echar un vistazo al voluminoso apartado de notas para comprobarlo- y a su interés por desmarcarse de la visión de Onfray, la autora combate las clásicas sobreinterpretaciones simplistas y rumores acerca de la vida personal de Freud (y, cómo no, de su vida matrimonial y sexual). Esta biografía, haciendo honor a su título, insiste en situar a Freud en un contexto en el que sus ideas cambian la visión de la sociedad y los profesionales de la salud hacia la locura y promueve una actitud nueva y más comprensiva y técnicamente eficaz. Sumamente interesante es el análisis que realiza sobre los dos pilares sociales y humanos en los que se sostiene la actividad de Freud: su relación con el judaísmo y con la sociedad intelectual vienesa entre siglos (interesante sobre todo las reacciones sociales hacia conceptos tales como histeria o complejo de Edipo). Pero donde E.R. llega a mayores cotas de interés es en el relato de algunas de las curas realizadas por Freud en personas célebres (por ejemplo Gustav Mahler) sus controvertidas relaciones con discípulos como Rank, Jung y Ferenczi, su viaje en barco a Estados Unidos y su relación familiar con su esposa, su cuñada o su sobrina. Hay un par de páginas dedicadas al frustrante encuentro de Freud con Proust (parece que Proust hizo comentarios poco halagueños de la obra de Proust, pese a que este, sin nombrarle, recoge muchas de las ideas freudianas), casi calcado del que el mismo Proust tendría con otro gigante literario, James Joyce. La autora nos habla de la falta de gusto literario de Freud (admirador y lector de los clásicos pero ajeno a toda la gran literatura de su propia época) que no supo valorar ni a Zweig, Italo Svevo o Thomas Mann, quedándose anclado en el siglo XIX. Y mostrándose renuente a aceptar las innovaciones del siglo XX, como el cine, por ejemplo. Del que sólo admiraba las películas de Chaplin. La biografía trata de presentar los claros y oscuros de Freud, sin llegar repito, a la feroz crítica destructiva de Onfray. Se centra en las paradojas del carácter de Freud, los errores de apreciación, las controversias, los celos y los odios itinerantes contras las más diversas figurase ,incluso, la enorme vanidad y soberbia de un hombre que se sabía genial pero que juzgaba que no era reconocido a la altura de sus merecimientos él consideraba estar a la altura de Galileo, Copérnico y Leonardo). En resumen, una obra respetable aunque no decisiva. Aporta una considerable cantidad de información complementaria a la de Gay y coloca en su sitio la de Onfray. Todo admirador o seguidor de Freud debe guardar un lugar en su biblioteca para Elisabeth Roudinesco. FICHA Freud. En su tiempo y en el nuestro. Élisabeth Roudinesco. Traducción de Horacio Pons. Debate. Barcelons, 2015. 608 páginas. 29,90 euros.
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