Matarraña Literario
dijous, 21 de maig de 2009 | Comentaris

ECONOMÍA: La escritora, Mari Carmen Barceló ha publicado una obra sobre el mundo del trabajo en el Bajo Aragón, entre 1936 y 1975: Los oficios de nuestros abuelos Prácticamente todos los oficios giraban en torno a los sectores agrícola y ganadero”.
La escritora Mari Carmen Barceló ha realizado una extensa radiografía del mundo del trabajo en el Bajo Aragón, durante la época que va desde el año 1939 a 1975, en la que se pone de manifiesto la gran importancia que tenían estas dos parcelas económicas en un mundo –el surgido de la Guerra Civil-, caracterizado por la miseria más absoluta. La publicación es el resultadode entrevistas realizadas por la autora a más de 40 personas, testimonios únicos de gentes de más de ochenta años de edad, que narran sus propias vivencias en un medio, la mayoría de las veces hostil. Habla el masovero, obligado a vivir en un hábitat disperso; el pastor, soportando las dificultades de localizar pastos para el ganado; o las mujeres, cuyo papel era realmente importante tanto como apoyo en las tareas del campo como para la subsistencia del hogar.
“Las diferencias entre el mundo laboral de hace setenta años y el de ahora son totales”, explicaba Mari Carmen Barceló.
“La gente joven no puede creer esta forma de vivir agrega la autora y no les parecen reales las historias que cuentan sus abuelos”. Todos los testimonios -buena parte de los cuales se circunscriben a La Ginebrosa- coinciden en la dureza de la época inmediatamente posterior a la contienda civil. El médico cuenta la complicada misión de encontrar fármacos y, en algunos casos, la falta de eficacia de los que había. Uno de los capítulos del libro, titulado
‘El mundo del trabajo en el Bajo Aragón. 1939-1975’, se centra en los oficios: desde el herrero al pintor, pasando por el albañil, todos ellos estaban ligados a los sectores agrícola y ganadero. Las herramientas usadas en el campo o las construcciones ganaderas eran algunas de sus obras. Aunque en menor grado, la industria también tenía sus ejemplos. Destaca la presencia de una fábrica de cristales que existía en Mas de las Matas, o la de ladrillos refractarios de Castelserás. Esta última se suministraba de las minas de arcillas de la zona y abastecía a los altos hornos del Norte de España y las azucareras, entre ellas la de Santa Eulalia. Las producciones vitivinícolas y olivareras juegan un papel trascedente en la comarca, a la que si hubiera que representar con un color sería con los tonos ocres característicos de estas actividades.
LEONOR FRANCO
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