LA CASA DE LOS 20.000 LIBROS





Alberto Diaz comenta: Sasha Abramsky nos describe la fascinante ubicación de los libros en las diferentes estancias de la casa, según las colecciones temáticas de libros, de rarezas bibliográficas a joyas de coleccionista de su abuelo. Fue tan completo y exacto su conocimiento de los libros que trabajó durante una época como asesor de la casa de subastas Sotheby’s
Como un sueño que se desvanece al despertarnos, la biblioteca, creada con tanto amor durante setenta y cinco años, estaba a punto de dispersarse a los cuatro vientos...(como la) Atlántida se hundió en el mar, tan completamente que por momentos dudé que hubiera existido. Las puertas del salón de tertulias se cerraron por última vez. La Casa de los Libros ya no existía" (pág. 344). Todos los amantes de los libros (entre los que me cuento) hemos tenido alguna o muchas veces una pesadilla recurrente semejante a la que nos cuenta Sasha Abramsky, un joven periodista y escritor inglés aposentado en Estados Unidos. Sasha ha escrito un libro memorable que parece una novela de Elias Canetti, enriquecida con el estilo nostálgico finisecular de Stefan Zweig y el encanto rememorativo de "Los Buddenbrooks" de Thomas Mann. Pero Sasha no ha escrito una novela sobre una familia judía desde finales del siglo XIX hasta la última década del azaroso siglo XX. Ha escrito una historia biográfica familiar, de la de su propio abuelo Chimen Abramsky y su esposa Miriam y el mundo cultural y bibliófilo impresionante que crearon a partir de 1944 en una casa de una pequeña urbanización londinense justo al lado del parque de Hampstead ­Heath conocido como Holly Lodge Estate, muy cercana al cementerio donde yace Carlos Marx. Ese es un detalle singular ya que estamos hablando de unas personas afectas al partido comunista y propietarios de una ingente cantidad de documentos y libros comunistas dada su condición de expertos libreros y bibliófilos, y que en su casa crearon una de las tertulias más conocidas y brillantes en la que intervinieron los grandes pensadores marxistas o liberales del momento. El abuelo del autor, Chimen Abramsky, protagonista del libro y creador de la Casa de los Libros era hijo de Yehezkel Abramsky, uno de los rabinos más importantes del siglo. Nació en 1916 en Minsk, vivió en Moscú y emigró a Londres. Con la invasión nazi de Rusia, se alistó en el Partido Comunista, que abandonaría tardíamente en 1958, convencido por fin de los genocidios de Stalin y la deriva de la realidad política soviética. Cambió su pasión política por la bibliofilia y la literatura judaica, que le convirtieron en un conocido librepensador que le llevó a la docencia universitaria en uno de los más célebres colegios de Oxford. Su formidable biblioteca de marxismo y socialismo atrajo a miles de visitantes y personalidades del mundo cultural internacional. Sasha Abramsky nos describe la fascinante ubicación de los libros en las diferentes estancias de la casa, según las colecciones temáticas de libros, de rarezas bibliográficas a joyas de coleccionista de su abuelo. Fue tan completo y exacto su conocimiento de los libros que trabajó durante una época como asesor de la casa de subastas Sotheby’s. La casa era visitada diariamente por decenas de personas que charlaban, confrontaban, almorzaban o cenaban y hasta se quedaban a dormir. Todo ello reflejaba de una forma viva y fascinante el "zeitweist" (espíritu de la época) de un mundo que estaba siendo sacudido por dos guerras mundiales, los rápidos cambios de mentalidades y costumbres, con especial hincapié en el problema del judaísmo, la controvertida creación del Estado de Israel y el antisemitismo histórico, en un contexto de amplia cultura enfocada a las variadas perspectivas de la sociedad, la familia, la religión, la política o la literatura. El libro se lee como si de una novela se tratara y uno acaba abrumado por la profunda erudición y la información enriquecedora que Sasha ha recopilado durante cuatro o cinco años de trabajo de documentación y confirmación de datos, sucesos, publicaciones y personajes que se dieron cita en la Casa de los Libros, dejando en definitiva en el lector una sensación algo amarga y nostálgica de unas personas y una época trágica pero fascinante e irrepetible, relatada por el nieto de un hombre genial. Como escribe, citando un aforismo de Marx: "Todo lo que es sólido se desvanece en el aire, todo lo que es sagrado es profanado, y el hombre se ve, por fin, obligado a encarar con serenidad sus verdaderas condiciones de vida y sus relaciones con sus iguales". FICHA La casa de los veinte mil libros. Sasha Abramsky. Traducción de Ángeles de los Santos. Periférica, 2016. 364 páginas. 22 euros


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