LA CATA





Alberto Díaz comenta: La apuesta por identificar un burdeos está planteada a la medida de los dos hombres citados. Los demás personajes son observadores y uno de ellos probable víctima inocente de la situación. Un consejo: no dejen de leerla. Y de una vez (es sumamente corta).
Roald Dahl (1916-1990),  escritor británico (galés, de origen noruego) del que escribimos hace poco sobre un par de sus libros autobiográficos (uno de ellos, sus memorias como piloto de caza en Siria, Grecia y Libia, en la II Guerra Mundial, de donde salió herido de gravedad) es un  maestro de la ironía, del humor negro y una tierna tendencia a meter al lector en mundos tenebrosos, a veces inquietantes, casi siempre inteligentes y bizarros que algunos confunden con lo morboso, lo siniestro y lo cruel. Muchas de sus obras como "Matilda", "Charlie y la fábrica de chocolate", "Los Gremmlis" y "El fantástico Mr. Fox" han sido llevadas al cine con éxito, "Charlie..." dos veces y "Mr. Fox" en unos soberbios dibujos animados. Estas tres citadas presentadas, con considerable miopía, como obras para niños. Dahl era un excelente hombre-orquesta de la creatividad: novelista, narrativa corta, poeta, autor de dos libros de memorias, dramaturgo, presentador de televisión y guionista de películas, ya sea basadas en sus historias o en las de otros (por ejemplo en algunas de la serie de James Bond, 007). En un maestro del relato corto y en La cata  se supera a sí mismo, encerrándonos en un salón burgués para una cena que comparten seis personajes, tres hombres y tres mujeres,  sin contar a una peculiar sirvienta. La cosa parece banal. Apenas dos pinceladas para los dos personajes principales: el anfitrión y su invitado principal, un catador de vinos, sumiller,  de reconocida fama y talante desagradable y prepotente.  El narrador, objetivo y notarial, describe lo que ve sin adornarlo, juzgarlo o manipularlo. Es el tercer hombre, otro de los invitados, que asiste con su mujer a la cena. En su transcurso se plantea una apuesta relacionada con la identidad de uno de los exquisitos vinos que ofrece el anfitrión. Los elementos de la apuesta tienen la virtud de conmover a todos los comensales (menos al catador profesional, por supuesto) y llevar la corta narración a una creciente y angustiosa tensión y a un desenlace inesperado y genial como corresponde a un maestro del humor negro y el suspense.. Las maravillosas ilustraciones en color, a doble página, que ilustran el texto que sigue su desarrollo en páginas alternas, son de una calidad y expresividad extraordinarias y se deben a Iban Barrenetxea, quien ha logrado con lineas simples y coloraciones discretas reflejar el ambiente refinado de un salón británico, convirtiéndose en una versión en imágenes casi literal del texto de Dahl . Aparte de la trama, que no desvelaré, quedan de manifiesto la habilidad literaria de Dahl que en pocas lineas y sin variar la unidad de acción y de lugar, consigue ofrecernos un cuadro irónico y crítico sobre el abuso social de una "cultura" gastronómica y enológica, , la arrogancia y fatuidad de los "expertos" en dichas modas, las profundidades turbadoras y patológicas de la codicia, el orgullo, la ambición y el amor propio. Extremos que en el relato sólo concierne a los dos "machos alfa" enfrentados, el anfitrión (un especulador enriquecido, "que ahora estaba tratando de convertirse en un hombre culto, cultivar un gusto literario y estético, coleccionar cuadros, discos, libros y todo lo demás.") y al innoble catador,  del que dice el narrador: "Me pareció que había algo raro en su forma de hablar y en su aburrimiento: una sombra malévola en su ceño y en su actitud una determinación que me produjo cierto desasosiego...". Tanto el otro varón, el narrador, como las tres mujeres -perdón, cuatro- son excluidas del bochornoso cuadro. No digamos más. La apuesta por identificar un burdeos está planteada a la medida de los dos hombres citados. Los demás personajes son observadores y uno de ellos probable víctima inocente de la situación. Un consejo: no dejen de leerla. Y de una vez (es sumamente corta). FICHA LA CATA.- Roald Dahl.-Trad. Iñigo Jáuregui.- Ilustraciones: Iban Barrenetxea.  67 págs. NordicaLibros.- ISBN 9788416112432
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