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‘Matarraña conecta’ debate la importancia de conjugar turismo y oferta cultural
El incremento de la oferta turística como consecuencia de la explotación de los recursos culturales es un hecho ampliamente demostrado por todas aquellas ciudades que han consolidado su acuñación como «cunas de la cultura».
Los municipios que conforman la comarca del Matarraña no tienen nada que envidiar a esta especie de potencias culturales y sus agentes económicos y culturales con conscientes de ello. Es así como nace la temática de esta edición de ‘Matarraña conecta’, una intensa jornada de intercambio de impresiones, ideas y propuestas entre el sector turístico y los artistas de la zona.
Los participantes en esta edición han sido destacados miembros del sector empresarial cultural como el librero Octavio Serret; el gestor cultural Rafa Milán; el Presidente de la Asociación de Empresarios del Matarraña, Javier Moragrega; la escritora y periodista Roser Amills; la técnico de Patrimonio Cultural del Museo Juan Cabré, Lola Pintado; y el representante de la Fundación Valderrobres Patrimonial, Antonio Montfort. En el intenso debate también participaron algunos de los artistas que exponen en ‘Art-Matarraña’: Mónica Naudín, Lluís Ribalta y Emilia Carbó.
Aprovechando la reciente inauguración de la muestra artística, los participantes en la iniciativa recorrieron las exposiciones de Beceite, Calaceite y Valderrobres. La intensa tarde por ‘Art-Matarraña’ puso en contacto a empresarios y creadores, remarcando las posibilidades de las obras más innovadoras de los autores afincados en la comarca.
La ruta artística culminó en el Consejo Comarcal, donde las obras de arte visuales dejaron paso a obras de arte culinarias, hechas con productos de la comarca del Matarraña y de la provincia de Teruel. Entre artistas y empresarios, la edición de ‘Matarraña conecta’ reunió a 80 personas.
La hora del buen yantar
Especialidades dulces, saladas, sabores de siempre e interpretaciones innovadoras de la cocina, y vinos tintos de ‘crianza larga’ fueron insignes huéspedes en el paladar de los asistentes a ‘Matarraña conecta’. Nueve empresas hosteleras ofrecieron al público asistente sus mejores galas culinarias, creadas y elaboradas en los fogones de sus establecimientos ubicados en Beceite, Calaceite, Valderrobres, Cretas, Arens de Lledó y Fuentespalda. Los asistentes a la degustación que, como el mejor de los conciertos de rock comenzó con cierto retraso, empezaron calmando sus apetitos con la tortilla en escabeche de pimentón y chorizo del Matarraña. La innovadora propuesta, obra de Fuente del Miro de Fuentespalda, fue presentada cuidadosamente de manera individual y a modo de tartaletas.
El siguiente plato que paladearon los asistentes fue el carpaccio de solomillo de cerdo relleno de queso de cabra y confitura de olivas de Aragón, delicia que ya es seña de identidad de la valderrobrense Fonda Angeleta. La combinación de matices en la concurrida mesa del carpaccio de Fonda Angeleta dio paso a la suculenta propuesta de la beceitana La Fàbrica de Solfa.
Este veterano establecimiento, que además acogió a parte de los participantes en el debate, presentó su particular bocado empanado de patata y ternasco de Aragón. Por su parte, la Fonda La Plaza ofreció a los asistentes al ‘Matarraña conecta’ un consistente guiso de conejo en escabeche. Ya para finalizar, el restaurante Los Cazadores de Calaceite consiguió innovar las posibilidades del aceite de oliva patrio creando un sorbete a partir de este oro líquido producido en la zona.
El sorbete de Los Cazadores puso el punto y seguido a la degustación y, a partir de él, los comensales empezaron a degustar los dulces servidos para el evento. Destacaron los enormes buñuelos caseros elaborados por el Mas de l’Aragonés de Peñarroya de Tastavins. La especialidad estaba regada con una suave capa de miel que encantó a todos los asistentes. El postre fue combinado sutilmente con el sorbete de tomillo y miel elaborado por la Font del Pas de Beceite. Este establecimiento ha conseguido versionar uno de los tratamientos más añejos para males como el resfriado (infusión de tomillo caliente con miel) para convertirlo en un genuino cóctel sin alcohol y con una presentación similar a la del popular mojito.
Todo este banquete estuvo acompañado por las especialidades del horno de pan Llerda de Cretas que ofreció, entre otros, una bomba de pan. La especialidad cretense consistía en una enorme hogaza de pan rellena de frituras de cerdo, un plato de antaño que hizo las delicias de los exigentes paladares reunidos en el Consejo Comarcal. Y como una cita de estas características pierde fuerza si no está acompañada por un vino con el suficiente cuerpo como para hacer frente a tanta ingesta sólida, la bodega Celler d’Algars ofreció dos de sus productos estrella.
La empresa ubicada en Arens de Lledó sedujo las papilas gustativas de los asistentes con dos vinos, uno blanco joven y uno tinto más añejo. El vino blanco, o Rima en términos comerciales, ofreció a los asistentes una suave mezcla de uva garnacha blanca, ‘macabeu’ y ‘chenin’, ésta última variedad de origen francés. El vino tinto de Celler d’Algars escogido para el evento fue el Enigmma, una consistente mezcla de garnacha negra, shyra y cabernet. Rima y Enigmma aportaron la espiritualidad al evento.