La flor del mar. Pedro Gómez




La flor del mar nunca se seca , porque nunca le falta el agua de lluvia , ni la queman los rayos del sol . Tampoco la arranca el viento con su caprichoso ir y venir , ni la congela el frío del invierno .Y nadie que se acerque a ella osará cogerla , sabiendo , como se sabe en los pueblos de alrededor la triste historia que le acompaña. La flor del mar nació hace ya muchos años , entre dos rocas , en un acantilado dominado por el mar , allá por la primavera , que es cuando suelen aparecer las flores y otros seres románticos . Pero quiso el destino , o quizás las circunstáncias , que su hermosa forma y color fuesen la causa de una tragédia . Hacia siglos se había establecido , próximo a la costa , un pueblo dedicado , en su mayor parte , a la pesca y a las labores relacionadas con ella . De entre sus habitantes y de ellos entre sus parejas había una de especial , si es que puede haber alguna que no lo sea en algún aspecto de su intimidad . De ésta sus secretos eran compartidos por casi todo el pueblo , hecho que evidenciaba el nulo significado de la palabra . Se habían enamorado de adolescentes , cuando las hormonas juegan mejor su partida dejando la mente en un estado semicomatoso Pequeños y furtivos encuentros a la salida del colegio , en las tiendas a las que los enviaban sus padres a comprar , o en las fiestas patronales , cuando el baile era un hervidero de ojos acechantes . Cuando él tuvo edad para trabajar se embarcó en un bacaladero que faenaba en las costas de Terranova . Estuvo durante meses que parecieron años , luchando contra el frio que cortaba sus manos y sus labios , contra temporales que parecían querer tirarlo por la borda y contemplando aquellos ojos misteriosos y transparentes del bacalao . Al regreso , cuando el barco llevaba la bodega repleta de pescado en salazón , su mente se vació de golpe al enterarse de que la chica , que se suponía estaba esperándole con los brazos abiertos , se encontraba a punto de casarse con otro hombre . Naturalmente era el hijo del médico , o del farmacéutico del pueblo o posiblemente del dueño de la conservera , aunque el origen del padre daba ahora lo mismo , lo importante era el futuro del hijo y el encuentro con el suyo. Le dolía , verdaderamente le dolía , pensar que mientras él luchaba contra el frío y las olas otro se paseaba con su chica , tranquila , plácidamente , cogidos de la mano , contemplando las nubes y el vestido de algodón , blanco , de su futura mujer . Mano de hombre con mano de mujer , mano de hombre con cuerda áspera , mojada , fría , cortante. Durante unos días pensó en él como en un bacalao , sin entrañas ni cabeza , acartonado en sal . Buscó entonces una chica , de las que siempre van solas y con la cabeza agachada , y caminan despacio , con pasos cortos , con temor- deseo de que álguien repare en su belleza y les dirija la palabra , que abrirá el camino de la esperanza , de una vida nueva , hermosa , sonriente. Ella creyó ser amada , él pensó que era feliz . Mientras , su cabeza navegaba por un mar desconocido y tenebroso al que poco a poco se fue acostumbrando . Al cabo de unos años ella murió , víctima posiblemente de una infección respiratoria , o afección cardiaca , o tal vez de pena , que es una de las mas tristes causas de muerte . Poco tiempo después , y no siendo voluntad del destino sino de las aficiones y debilidades humanas , enviudó la mujer que nos ocupa ésta historia . Su marido era aficionado a las carreras de caballos , así como a cualquier otra actividad en la que pudiera demostrar sus aptitudes físicas , y su holgada posición económica . En una de las carreras en las que participaba , por no decir la última , fustigó tanto al caballo que éste sufrió un infarto poco antes de llegar a la meta . Ello provocó , lógicamente , la caída del animal y del jinete , que se fracturó el cuello al instante. Cabe decir que el público criticó al animal y no al dueño . Los enamorados volvieron a estar juntos , sin temor a las miradas críticas y envidiosas de los humildes habitantes . Con la tranquilidad de una holgada situación económica , y la pasión templada por el paso del tiempo , intentaron recuperar los años no vividos . Paseaban con calma y dicha por la playa y los caminos olvidados de tiempo atrás , recordando los primeros encuentros , los árboles marcados a punta de navaja y las promesas olvidadas . Saboreaban el desayuno contemplando el mar , leían un libro sentados al pie de la ventana , aprovechando los últimos rayos de sol , eran momentos en los que cada uno , en secreto , se daba las gracias por estar junto al otro . Por las noches dormían abrazados , sabedores de las costumbres del otro al levantarse por las mañanas . Las historias felices no suelen durar demasiado , suelen transformarse en rutina o en tragedia . En esto último se convirtió nuestro relato. A ella le gustaban las flores , ya fuesen cultivadas , secas o silvestres . A cada una le encontraba una belleza particular y diferente a las demás , incluso en las de la misma especie . Un día de primavera paseaban por un sendero que bordeaba el acantilado y , descubrió una flor que nacía entre dos rocas , como si fuese una cuna pétrea , al abrigo del viento y , acariciada por los rayos del sol . No parecía difícil acercarse a cogerla y le pidió a él el favor . Se acercó poco a poco , descendiendo con cuidado , procurando clavar los talones en la tierra . Cuando ya casi la había alcanzado el suelo por debajo de sus pies cedió . Su cuerpo se hundió en el fondo del mar después de haberse roto en las rocas . Ella quedó paralizada , incapaz de creer lo que acababan de ver sus ojos , hacía un momento paseaban juntos , cogidos de la mano , contemplado las gaviotas con sus risas altaneras . Ahora el cuerpo de él yacía bajo el agua , incapaz de moverse ni de hablar . Súbitamente tomó conciencia de la muerte , del silencio que la acompaña . N o hacer nada , no poder hacer nada , incapaz de moverse , de andar , el pensamiento flotando en el aire como una nube a merced del viento . Toda la arquitectura de los sueños derruida por un hecho aparentemente anodino , circunstancial . Una flor , un deseo ,una amargura , una penitencia y , al final un odio confuso, que envuelve toda la existencia . La flor del mar sigue allí , entre dos rocas , en un acantilado dominado por el mar . El que desconoce se existencia posiblemente no la verá cuando se acerque , solo escuchará el crepitar de las olas cuando acarician bruscamente la roca sorda . Pero el que la busca después de haber escuchado su historia la encuentra en su cuna de rocas , contoneándose cuando el viento la abraza . Entonces su imagen queda en la memoria , floreciendo cada día , cuidada , delicadamente por todos los recuerdos de aquellos que leyeron éste cuento. Pedro Gómez


comentaris
2 - Pedro Gómez;
29 de setembre de 2008, 21.29 h
Yaneth,si es una flor como la de la historia no la puedes tener mas que en tu imaginación. Allí se conservará como tu quieras. Si por el contrário tienes una hecha de matéria sólida no creo que sea la del mar, pero aún así merece la pena conservarla. Y lo único que me viene a la mente es barnizarla con laca del pelo y procurar no exponerla a los rayos del sol. Si aún así se estropea acepta ese destino y procúrate otra en la próxima primavera. Saludos.

1 - YANETH;
30 de gener de 2008, 21.54 h
COMO PUEDO CURAR UNA FLOR DE MAR PARA QUE NO SE LE SALGA EL COLOR, pues quiero pintarla tengo una pero es blanca y la piunto pero solo una semana tarda el color y se le cae y e notado que en unas florerias las venden y dicen que las curan quisiera saber como



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