divendres, 20 de abril de 2007 | Comentaris
La flor del mar nunca se seca , porque nunca le falta el agua de lluvia , ni la queman los rayos del sol . Tampoco la arranca el viento con su caprichoso ir y venir , ni la congela el frío del invierno .Y nadie que se acerque a ella osará cogerla , sabiendo , como se sabe en los pueblos de alrededor la triste historia que le acompaña.
La flor del mar nació hace ya muchos años , entre dos rocas , en un acantilado dominado por el mar , allá por la primavera , que es cuando suelen aparecer las flores y otros seres románticos . Pero quiso el destino , o quizás las circunstáncias , que su hermosa forma y color fuesen la causa de una tragédia .
Hacia siglos se había establecido , próximo a la costa , un pueblo dedicado , en su mayor parte , a la pesca y a las labores relacionadas con ella . De entre sus habitantes y de ellos entre sus parejas había una de especial , si es que puede haber alguna que no lo sea en algún aspecto de su intimidad . De ésta sus secretos eran compartidos por casi todo el pueblo , hecho que evidenciaba el nulo significado de la palabra . Se habían enamorado de adolescentes , cuando las hormonas juegan mejor su partida dejando la mente en un estado semicomatoso Pequeños y furtivos encuentros a la salida del colegio , en las tiendas a las que los enviaban sus padres a comprar , o en las fiestas patronales , cuando el baile era un hervidero de ojos acechantes .
Cuando él tuvo edad para trabajar se embarcó en un bacaladero que faenaba en las costas de Terranova . Estuvo durante meses que parecieron años , luchando contra el frio que cortaba sus manos y sus labios , contra temporales que parecían querer tirarlo por la borda y contemplando aquellos ojos misteriosos y transparentes del bacalao . Al regreso , cuando el barco llevaba la bodega repleta de pescado en salazón , su mente se vació de golpe al enterarse de que la chica , que se suponía estaba esperándole con los brazos abiertos , se encontraba a punto de casarse con otro hombre . Naturalmente era el hijo del médico , o del farmacéutico del pueblo o posiblemente del dueño de la conservera , aunque el origen del padre daba ahora lo mismo , lo importante era el futuro del hijo y el encuentro con el suyo.
Le dolía , verdaderamente le dolía , pensar que mientras él luchaba contra el frío y las olas otro se paseaba con su chica , tranquila , plácidamente , cogidos de la mano , contemplando las nubes y el vestido de algodón , blanco , de su futura mujer . Mano de hombre con mano de mujer , mano de hombre con cuerda áspera , mojada , fría , cortante.
Durante unos días pensó en él como en un bacalao , sin entrañas ni cabeza , acartonado en sal . Buscó entonces una chica , de las que siempre van solas y con la cabeza agachada , y caminan despacio , con pasos cortos , con temor- deseo de que álguien repare en su belleza y les dirija la palabra , que abrirá el camino de la esperanza , de una vida nueva , hermosa , sonriente.
Ella creyó ser amada , él pensó que era feliz . Mientras , su cabeza navegaba por un mar desconocido y tenebroso al que poco a poco se fue acostumbrando . Al cabo de unos años ella murió , víctima posiblemente de una infección respiratoria , o afección cardiaca , o tal vez de pena , que es una de las mas tristes causas de muerte . Poco tiempo después , y no siendo voluntad del destino sino de las aficiones y debilidades humanas , enviudó la mujer que nos ocupa ésta historia . Su marido era aficionado a las carreras de caballos , así como a cualquier otra actividad en la que pudiera demostrar sus aptitudes físicas , y su holgada posición económica . En una de las carreras en las que participaba , por no decir la última , fustigó tanto al caballo que éste sufrió un infarto poco antes de llegar a la meta . Ello provocó , lógicamente , la caída del animal y del jinete , que se fracturó el cuello al instante. Cabe decir que el público criticó al animal y no al dueño .
Los enamorados volvieron a estar juntos , sin temor a las miradas críticas y envidiosas de los humildes habitantes . Con la tranquilidad de una holgada situación económica , y la pasión templada por el paso del tiempo , intentaron recuperar los años no vividos . Paseaban con calma y dicha por la playa y los caminos olvidados de tiempo atrás , recordando los primeros encuentros , los árboles marcados a punta de navaja y las promesas olvidadas .
Saboreaban el desayuno contemplando el mar , leían un libro sentados al pie de la ventana , aprovechando los últimos rayos de sol , eran momentos en los que cada uno , en secreto , se daba las gracias por estar junto al otro . Por las noches dormían abrazados , sabedores de las costumbres del otro al levantarse por las mañanas .
Las historias felices no suelen durar demasiado , suelen transformarse en rutina o en tragedia . En esto último se convirtió nuestro relato. A ella le gustaban las flores , ya fuesen cultivadas , secas o silvestres . A cada una le encontraba una belleza particular y diferente a las demás , incluso en las de la misma especie . Un día de primavera paseaban por un sendero que bordeaba el acantilado y , descubrió una flor que nacía entre dos rocas , como si fuese una cuna pétrea , al abrigo del viento y , acariciada por los rayos del sol . No parecía difícil acercarse a cogerla y le pidió a él el favor . Se acercó poco a poco , descendiendo con cuidado , procurando clavar los talones en la tierra . Cuando ya casi la había alcanzado el suelo por debajo de sus pies cedió . Su cuerpo se hundió en el fondo del mar después de haberse roto en las rocas . Ella quedó paralizada , incapaz de creer lo que acababan de ver sus ojos , hacía un momento paseaban juntos , cogidos de la mano , contemplado las gaviotas con sus risas altaneras . Ahora el cuerpo de él yacía bajo el agua , incapaz de moverse ni de hablar . Súbitamente tomó conciencia de la muerte , del silencio que la acompaña . N o hacer nada , no poder hacer nada , incapaz de moverse , de andar , el pensamiento flotando en el aire como una nube a merced del viento .
Toda la arquitectura de los sueños derruida por un hecho aparentemente anodino , circunstancial . Una flor , un deseo ,una amargura , una penitencia y , al final un odio confuso, que envuelve toda la existencia .
La flor del mar sigue allí , entre dos rocas , en un acantilado dominado por el mar . El que desconoce se existencia posiblemente no la verá cuando se acerque , solo escuchará el crepitar de las olas cuando acarician bruscamente la roca sorda . Pero el que la busca después de haber escuchado su historia la encuentra en su cuna de rocas , contoneándose cuando el viento la abraza . Entonces su imagen queda en la memoria , floreciendo cada día , cuidada , delicadamente por todos los recuerdos de aquellos que leyeron éste cuento.
Pedro Gómez