LA MONTAÑA VIVA





 Alberto Díaz comenta; ¿Cómo se puede definir, encuadrar, este libro? ¿A qué género pertenece? Historia natural, meditación zen, reflexión taoísta, paisajes y sensaciones, guía para montañeros o para ornitólogos, para amantes de las plantas y las flores, aves y rapaces. 
 En"La montaña viva"  de Nan Shepherd, hay una especie de paralelismo junguiano con "El tiempo de los regalos" de Patrick Leigh Fermor, unas sincronicidades curiosas que convierten a ambos libros (aparecidos en el mercado literario anglosajón en los setenta) en primos hermanos a pesar de la distinta repercusión y éxito (el de Fermor fue apoteósico) y más bien en el hecho de ser ambos libros excelentes y de pertenecer  a dos autores que intercalarían en sus vidas literarias unos larguísimos silencios entre los primeros títulos y sus correspondientes obras maestras.En el caso de Shepherd el "vacío" de cuarenta años se produce después de haber publicado tres novelas que la elevaron al pináculo literario inglés: prueba de ello, el hecho de que su efigie fue colocada en los billetes de cinco libras por el Banco de Escocia.  Como Fermor, Nan espera casi cuarenta años para publicar su nuevo libro en una edición limitada en Escocia y han de pasar más de treinta años para ser  reeditado y convertido en un "clásico" escondido  (2008, 27 años tras la muerte de la autora) que va creando adeptos y fanáticos de "La montaña viva". Fermor, por su parte, tarda otros tantos años en publicar la continuación de su viaje  a pie desde Rotterdam hasta Constatinopla, con una guerra mundial por en medio (y una novelesca participación de Fermor en ella, luchando como guerrillero contra los alemanes en Creta).

"La montaña viva" es una suerte de reflexión poética, deportiva y filosófica sobre esas montañas escocesas de los Cairngorms, que la autora ama desde niña y nos muestra desde dentro.En doce capítulos, dedicados a los elementos primarios de la montaña, aire, piedra, arboles, viento, agua, hielo, esta escritora –nacida en 1893 en una aldea del norte escocés, profesora de inglés en la Universidad de Aberdeen durante más de 40 años, fallecida en 1981– nos hace una descripción íntima y .global, estética y naturalista, poética y literaria de la cordillera y las hondonadas que la cicatrizan, los elementos que la vivifican, la luz, los seres que la recorren, desde los insectos a las aves, una conjunción de vida que resplandece en las páginas de un libro apasionante (y no sigo con los adjetivos por respeto a Shepherd, que detestaba los  elogios y a los que la "ensalzaban en exceso").

 

Este libro fue escrito en los años 1940 durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial – la propia autora describía su escritura como “mi lugar secreto de tranquilidad”–, que apenas deja caer su sombra fatídica sobre las brillantes páginas del relato reflexivo de esta narradora y poeta, aunque se trasluce en forma de anécdota en las paginas 98 y 109. El manuscrito permaneció inédito hasta el año 1977.  Entre la guerra y esa fecha Nan se dedicó a caminar, escalar montañas y enseñar literatura inglesa a jóvenes damas escocesas. Tal como resume ella misma en el capítulo séptimo del libro: "He escrito sobre cosas inanimadas, la roca y el agua, el hielo y el sol, y podría parecer que no fuera éste un mundo vivo. Pero mi intención era llegar hasta las cosas vivas a través de las fuerzas que las crean, porque la montaña es única e indivisible, y la roca, la tierra, el agua y el aire no son más parte de ella que lo que crece en la tierra y respira el aire. Todos son aspectos de una sola entidad, la montaña viva. La roca que se desintegra, la lluvia que nutre, el sol que estimula, la semilla, la raíz, el ave: son todos uno...".

¿Cómo se puede definir, encuadrar, este libro. ¿A qué género pertenece? Historia natural, meditación zen, reflexión taoísta, paisajes y sensaciones, guía para montañeros o para ornitólogos, para amantes de las plantas y las flores, aves y rapaces. Como escribe Robert McFarlane, uno de los más conspicuos representantes de la nature writing del momento, "¿Se trata de un poema en prosa...una búsqueda geopoética, un panegírico de un lugar, filosofía del conocimiento, tratado práctico de taoísmo o un 'tránsito de amor' como lo definió la autora?" En el fondo, ¿qué más da? El punto está en que, como dice MacFarlane, este libro cambia un poco a quien lo lee, sobre todo si es montañero o caminante. Ella capta la esencia del paisaje con la claridad y contundencia anímica de un poeta, la belleza trascendente de la montaña como un místico y reflexiona sobre el cuerpo y el conocimiento como lo hace el filósofo francés de su tiempo, Maurice Merleau Ponty. No hay en la mirada de Nan Shepherd diferencias entre el cuerpo y la mente, en la sutil percepción de las texturas de las rocas o de los troncos, de la cambiante esencia dinámica del viento y del agua, y en la global interacción  de la vida silvestre con el escenario natural donde se desarrolla. Es una alianza entre conocimiento y sensibilidad van acorde.Y asegura: "el misticismo en sí tiene, para mí, un origen fisiológico".

Escribe : "Cuanto más se aprende de esta compleja interacción de suelo, altitud, clima y tejidos vivos de plantas e insectos...más profundo se hace el misterio. El conocimiento no disipa el misterio. La ciencia sólo añade el tiempo a la ecuación y le da una dimensión nueva".(pág. 124) Disfruten este libro. Creo que debería formar parte de la biblioteca de todo aficionado al senderismo, a las montañas y a los paseos y  caminatas en general.

FICHA

LA MONTAÑA VIVA.- Nan Shepherd.- Introducción de Robert MacFarlane. Traducción (excelente) de Silvia Moreno.- Ed. Errata Naturae.-189 págs. ISBN: 97884165944967





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