LAS OCHO MONTAÑAS





Alberto Díaz comenta: Paolo Cognetti escribe la historia de Pietro, un chico de ciudad, que descubre la montaña gracias a la apasionada afición de sus padres hacia la naturaleza y en particular las montañas y los bosques
Deliciosa e intensa novela iniciática, una "bildungroman" llena de pasión en la que se verán ilustrados y por supuesto concernidos todos aquellos que aman las montañas, los paseos por el bosque de sus altas laderas, el agotador pero gratificante asalto a la cumbre, la calma sobrehumana de sus roquedales, el silencio del pico asaltado de nubes, los tortuosos senderos, las "grimpadas" con el alma en vilo, el corzo o el rebeco apenas entrevisto, la suicida bajada súbita de la cabra salvaje por una pared vertical...todo ese mundo fascinante y que debe ser respetado tanto como amado, pues es un paraíso ambivalente que puede mostrar su cara infernal en el momento menos esperado. Paolo Cognetti escribe la historia de Pietro, un chico de ciudad, que descubre la montaña gracias a la apasionada afición de sus padres hacia la naturaleza y en particular las montañas y los bosques. En los ascensos sigue a su padre montañero fanático y compensatorio de una vida de oficina que odiaba. Como nos cuenta Pietro-Paolo, su padre tenía "reglas escuetas y claras: la primera adoptar un ritmo y mantenerlo sin detenerse; la segunda, no hablar; la tercera, ante un cruce, elegir siempre el camino que asciende". El niño conocerá a Bruno, hijo de un albañil de la zona donde veranea, tienen once años los dos y este será el contrapunto natural de la pasión paterna, algo dura y desmedida. La mezcla de ambos creará en Paolo-Pietro el enorme amor a las montañas y el mundo rural junto a las gentes que lo recorren y habitan. Se convierte en un canto a la amistad como vínculo sagrado, fortalecido por la propia montaña. Como dice en "El muchacho silvestre", un libro anterior que es casi el ensayo previo, el cuaderno de notas de "Las ocho montañas": "En torno no había más que bosque, los prados y aquellos restos abandonados; en el horizonte, las montañas que cierran el Valle de Aosta al sur, hacia el Gran Paradiso; y luego una fuente excavada en un tronco, los restos de un murete en piedra seca, un torrente borboteaba. Aquello iba a ser mi mundo..." Ese lenguaje austero y poético a menudo se vuelve directo y práctico: "encontraba una virtud elástica en las rocas, que no absorbían el paso como la tierra o la hierba, sino que devolvían a las piernas su propia fuerza, brindaban al cuerpo el impulso para continuar". Por esta novela -no es autobiográfica, dice el autor- Cognetti ha sido galardonado con el Premio Strega 2017 y al mismo tiempo la versión de lectores jóvenes del mismo premio coincidencia muy significativa por lo que tiene este libro de novela iniciática. Un replanteamiento de la propia vida que no es complaciente ni idílica con la vida en la montaña, sino realista y al mismo tiempo de una conciencia ecológica cada vez más atenta y combativa: "En Nepal van a la montaña sagrada y dan vueltas, no suben. Ellos prefieren abrazarla" y no están contagiados por la obsesión de conquistar cumbres (algo que Pietro rechaza de su padre). Como dijo con humor en alguna parte: "Para la Naturaleza sería una fiesta si se extinguiera el hombre". ¿Qué montañero no ha sentido una o varias veces sensaciones como ésta, que describe nuestro autor en la pág. 137: "Cuando subía me gustaba parar un minuto en la orilla del lago...el sol que iluminaba las cumbres del Grenon, aún no había llegado a la cuenca y el lago conservaba algo nocturno, como un cielo que todavía no ha oscurecido pero tampoco aclarado. No recordaba bien porqué me había alejado de la montaña, ni qué había amado cuando había dejado de amarla a ella, pero tenía la sensación, cuando cada mañana emprendía su ascenso, de que nos estábamos reconciliando". O cuando el protagonista sube al Himalaya para hacer un reportaje y ante la extrañeza del medio ambiente tan distinto del de los Alpes, piensa: "Y sin embargo me sentía en casa. También aquí, me dije, donde acaba el bosque y no hay sino praderas y pedregales, estoy encasa. Es la cota a la que pertenezco y en la que me encuentro bien." (Pág.177). Pues bien este libro pertenece a la cota en la que muchos nos sentimos bien. Por eso lo recomiendo. FICHA LAS OCHO MONTAÑAS.- Paolo Cognetti.- TRad, de César Palma. Literatura Random House.- 239 págs. 17,90 euros. ISBN 9788439734123


comentaris

No hi ha cap comentari a aquest article

comenta
El comentari s'ha enviat correctament i està pendent de validació.