LAS PEQUEÑAS ALEGRÍAS





 Alberto Díaz comenta: Augé no busca explicaciones filosóficas de hondo calado o fórmulas de psicología que avalen sus palabras. Se limita a comentar cuestiones que se derivan de los encuentros que la vida nos regala con elementos causales que podrían parecer banales, una película, un poema, el protagonista de una novela, un atardecer, un determinado sabor, una frase musical y que impresionan vivamente nuestra sensibilidad.
 "...Son las alegrías sencillas: basta que nos despojen de ellas para que reparemos en lo mucho que las necesitamos en nuestra vida". Ese es uno de los argumentos principales de este libro sencillo como las alegrías que preconiza, que no busca profundidades y se suele explayar en circunstancias y detalles personales que el lector puede apreciar y valorar no sólo como las de un hombre que ha vivido mucho, sino que ha sacado las correspondientes lecciones de su existencia y tiene el loable capricho de legar algo de filosofía personal a sus lectores. Seguramente los que acostumbran a leer los ensayos del conocido antropólogo francés, quizá se encuentren ante unos mensajes y estilo que no se esperaban.

Augé no busca explicaciones filosóficas de hondo calado o fórmulas de psicología que avalen sus palabras. No trata de escribir un libro de autoayuda. Es más bien la condensación psicológica y literaria de vivencias y reflexiones personales, cuestiones que se derivan de los encuentros que la vida nos regala con elementos causales que podrían parecer banales, una película, un poema, el protagonista de una novela, un atardecer, un determinado sabor, una frase musical y que impresionaron vivamente la sensibilidad receptiva del autor, que no es pocas. Augé, generosamente, infiere que ese tipo de sensibilidad de percepción es algo común en muchas personas  y que entenderán y compartirán su discurso. Aunque quizá sea preciso que sean personas que logren sacudirse la habitual sumisión a la dictadura de los deseos, las expectativas o las ambiciones y a los agobios del trabajo y la supervivencia. Aunque sobrevivan, dice  Augé, "a las tempestades que quiebran el alma y a las inundaciones que las asfixian y ahogan".

Citas irónicas a Luc Ferry, Laurent Gounelle o Alain Badiou o Cioran, con su "alegre pesimismo". Voltaire, Pascal o Saint Just, amalgamados con los recuerdos y vivencias del autor. También aparecen Stendhal, Malraux y  Flaubert que sirven como excusa a nuestro autor para reflexionar con sencillez y sentido común, sin alterar el curso plácido de su discurso que se pierde en evocaciones de experiencias teatrales propias, de placeres "de la espera y alegría del recuerdo", viendo películas antiguas, rememorando los primeros encuentros o los encantos de la pasta italiana, para terminar con las "alegrías de la senectud" y las palabras de Séneca al respecto. Los lectores de este libro tendrán una experiencia refleja de la serenidad, el buen humor, la ironía nada agresiva que fluyen por sus páginas y de algo más que tiene un gran valor: una especie de sabiduría decantada que parece latir detrás de las palabras, de las frases y de las imágenes. 

FICHA
Las pequeñas alegrías.- : Marc Augé.- Traducción: Claudia Casanova.-Editorial: Ático de los libros
Número de páginas: 109 IS.B.N. 978-84-16222-95-7
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