L'ESTEL, 1ª quincena noviembre: “Matarraña insólito” y “Templarios en las Tierras del Ebro”, por Conrad Duran







El escritor Jesús Ávila dedica sus dos últimos ensayos a descubrir nuestras tierras ebrencas


“Matarraña insólito” y “Templarios en las Tierras del Ebro”

 

 

Editados por Viena Ed., y Cossetània, respectivamente, Jesús Ávila Granados vuelve a sorprendernos, con dos nuevos libros, dedicados por entero a desvelar algunos de los innumerables secretos que subyacen en la piel de las comarcas catalanas, aragonesas y valencianas del río Ebro, en su curso más inferior. Fruto de una ardua labor de investigación de campo, dejándose llevar más por la intuición y las evidencias que no por los documentos o informaciones ya establecidas, y acompañado de algunos eruditos de la historia no oficial de diferentes poblaciones del valle inferior del Ebro, no esconde su felicidad cuando desvela datos que, por diferentes motivos, habían pasado desapercibidos a los investigadores anteriores.

 

El primero de estos títulos: “Matarraña insólito” (Lugares mágicos en una comarca al filo del tiempo), se constituye en una obra que sumerge al lector en el esotérico cosmos de esta comarca, que, gracias a su singular emplazamiento, la bondad de su clima, la abundancia de pastos y bosques y la riqueza de agua, desde los tiempos prehistóricos se convirtió en tierra de acogida y asentamiento estable de las más elevadas culturas y civilizaciones. Con la precisión de un bisturí, Ávila va describiendo todo cuanto va descubriendo, ofreciéndoselo en bandeja de plata al lector, para que no dude en salir al encuentro de las claves de una historia oculta, de un Matarraña esotérico regido desde la antigüedad por las fuerzas de las “líneas-ley”, que, desde la colina de Santa Bárbara, en La Fresneda, enlazan los enclaves de energía de la comarca; en los cuales, el viajero –y no el turista- tendrá capacidad para percibir esa fuerza que gravita en el cosmos de su atmósfera y unas vibraciones relacionadas con el Más Allá. Puntos energéticos que, más tarde, durante los siglos medievales, los magos del Temple, y también los perfectos cátaros, cuyos testimonios abundan en todo el Matarraña, supieron recuperar, alzando santuarios en las cimas de montañas sagradas, en la oscuridad y silencio de una gruta natural, o en el aislamiento místico de un valle. Un patrimonio, por lo tanto, que debemos descubrir, recuperándolo del olvido, sin dejar de elevar la mirada al firmamento astral, área de referencia para los sacerdotes de la antigüedad, cuyos testimonios dejaron grabados en la Roca Caballera, de Calaceite; la Tumba prehistórica, de La Portellada; la Diosa-Serpiente, de Todos los Santos (Valderrobres); la Roca del Sol, de La Fresneda, la Botiqueria dels Moros, de Mazaleón, y en otros muchos lugares de la comarca. En el Matarraña se puede seguir también el cambio socio-cultural de una sociedad de carácter Matriarcal, a la Patriarcal, en forma de ídolos encontrados. En los grabados de las piedras, además, los sacerdotes de la Antigüedad supieron predecir eclipses –toda una catástrofe para las gentes prehistóricas-, y establecer los puntos de los ortos solares en los solsticios y equinoccios.

 

El segundo título está dedicado a los más singulares caballeros que haya conocido el mundo occidental durante los siglos medievales. La obra sale simultáneamente en catalán: “Templers a les Terres de l’Ebre” (Cossetània Ed.), y en castellano: “Templarios en las Tierras del Ebro” (Lectio Ed.). Jesús Ávila ha querido hacer especial hincapié a los templarios en nuestra comarcas bañadas por el río Ebro en su curso inferior, porque esta zona, que comprende la encrucijada entre Cataluña, Aragón y el Reino de Valencia, es donde, mejor que en ningún otro lugar de todo el mundo occidental, pueden recuperarse las huellas legadas por los caballeros del Temple, que podemos seguir a través de rutas de descubrimiento y senderos de iniciación. Dentro de las poblaciones aún se mantienen tradiciones y ritos, en forma de fiestas, que fueron creadas por los templarios, y es fácil encontrar las claves del Temple en lugares cotidianos de los pueblos, villas y aldeas. No podía faltar la ruta de los castillos templarios que se elevan sobre la cuenca del Ebro en su curso más inferior; desde Monzón a Peñíscola, pasando por Gardeny, Miravet y La Zuda, de Tortosa. Esta obra, al igual que la anterior, son libros que animan a viajar, que han de leerse con los cinco sentidos, y después emprender la aventura de unos descubrimientos, al tiempo que comprendemos mucho mejor las huellas del pasado y del mundo medieval.

 

Estos nuevos títulos constituyen las obras 64 y 65, respectivamente, de la amplia producción literaria de este autor, uno de los escritores más prolíficos de nuestro tiempo, experto en la historia no oficial de las culturas y pueblos de la cuenca mediterránea, y, sobre todo, amante de las comarcas bañadas por el río Ebro.

 

Conrad Durán i Salvadó

Bítem (Baix Ebre); 09-10-2009

 

 

 




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