lLOGOI 73: CUENTOS





 
 León Felipe, uno de nuestros grandes poetas definido por el exilio, escribió hace muchos años: " Y he visto:/que la cuna del hombre la mecen con cuentos,/que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,/que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,/que los huesos del hombre los entierran con cuentos,/y que el miedo del hombre.../ha inventado todos los cuentos." Viene a cuento este poemilla lúcido y amargo, por el delirante proceso inquisitorial de una conocida escuela barcelonesa de élite sobre los álbumes ilustrados de preescolar que los niños deben o no leer (0 más bien, mirar los dibujos y tratar de entender un texto básico) basados en cuentos infantiles tradicionales, desde Caperucita Roja a los Tres cerditos o Cenicienta. Todo en nombre de una "perspectiva de género" para evitar que la imaginación simbólica en desarrollo de los infantes se desarrolle a partir de estereotipos machistas y sexistas. 

Vladimir Propp (autor de "La morfología del cuento" y "Edipo a la luz del folklore"), Bruno Bettelheim (autor de "Psicoanálisis de los cuentos de hadas" y  Carl G.Jung, autor de "Psicología y simbólica del arquetipo", deben haberse removido, inquietos y avergonzados, en sus tumbas. El sentido común, también. Parece que nuestro país ha entronizado lo "políticamente correcto" sobre valores como la honestidad, la ética, la solidaridad y la sensatez. Es algo epidérmico pero que tiene buena prensa. Prohibir o manipular "Caperucita Roja" o "Cenicienta" en nombre de lo políticamente (e hipócritamente) correcto, es peor que un error, es una estupidez. El contenido simbólico de los cuentos infantiles tradicionales ha tenido un objetivo desde su ancestral nacimiento: crear en las mentes infantiles unos arquetipos que funcionan  a modo de semáforos psicológicos indicadores de peligro, engaño, esperanza, valor, honestidad, corrección, solidaridad...arquetipos que tras el crecimiento biológico se mantiene en el inconsciente adulto. Desnaturalizar este legado secular por el sexismo reivindicativo en forma de moda más que principio (de hecho la igualdad de sexos sigue estando bajo mínimos) se me antoja otro de esos "cuentos" que "taponan el llanto del hombre"...y de la mujer. El miedo del hombre no cesa de inventar cuentos...para justificarse, en beneficio de sí mismo, para maquillar la realidad o para ganar votos. Los "técnicos oficiales de enseñanza" que asesoran a esa escuela catalana tendrían que hacer un cursillo para aprender a distinguir "estereotipos" de "arquetipos". - ALBERTO DÍAZ RUEDA


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