logoi 107: BASTA YA





 
 Si es que hubiese en el futuro alguna historia que contar (cosa que personalmente dudo) será la de la voluntaria y empecinada ceguera de una parte de la Humanidad (la que detenta el poder en su mayoría) hacia las reiteradas advertencias científicas de que estábamos provocando un desastre ecológico de dimensiones terroríficas. Hubo un momento, quizá el que estamos viviendo ahora, en el que las evidencias, causas y consecuencias estaban encuadradas dentro de las decisiones de la política de los países involucrados directa o indirectamente. Estamos inmersos en una crisis mundial en la que las posibilidades de paliar, que ya no detener, lo que nos está viniendo encima está en manos de líderes cuya mentalidad es semejante a la que los que creen que la Tierra es plana ya que su prioridad política y económica antepone la ganancia a la evidencia.

Hemos pasado el "punto de no retorno" en el que las cosas se hubieran arreglado por sí mismas dejando de castigar al planeta con nuestras acciones y los científicos ya han descartado la posibilidad milagrosa de que la tecnología encuentre una varita mágica que resuelva el problema. Parece ser que ya hemos vertido desde la II Guerra Mundial el 85% del total de gases de efectos invernadero (CO2) que existen en nuestra depauperada atmósfera. Y sigue.

La galería de horrores apocalípticos que supondrá el aumento de calor, la acidificación de los mares, el crecimiento del nivel de las aguas (2 metros para el fin de siglo), la contaminación irrespirable del aire, las hambrunas, la regresión económica... resulta ser para muchos un escenario distópico propio de una serie de televisión con la misma credibilidad que las de los muertos vivientes. Incapaces de percibir que se trata de una realidad, próxima en el tiempo, de "vivientes muertos".

ALBERTO DIAZ RUEDA

Escritor


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