LOGOI 52 : AHORAQUÍ





 
 Los taoístas lo tienen claro, el "ahoraquí" es la mejor píldora que el inestable ser humano puede tomar para llegar a blindarse contra el desequilibrio, la falta de armonía y la inseguridad, Se trata del principio activo de una planta mítica que crece cerca de la raíz del tiempo, donde el sensato naturalista y poeta griego Hesíodo situaba la génesis de los Trabajos y los Días. Bien, hasta aquí el mito. "En estas cosas hay un significado profundo/ pero cuando nos disponemos a expresarlo/De súbito olvidamos las palabras". Aquí entra la tradición mística que, sorprendentemente, parece un eco de la zona silenciosa donde muchos grandes filósofos y todos los místicos de cualquier religión coinciden. La transformación de la mente humana consiste en conocer y sentir que el mundo y tú formáis una unidad orgánica. Mientras el yo se considere un ente separado de todo lo demás, único y cerrado en sí mismo, todo esto no son más que palabras. El lenguaje que constituye la barrera, el velo espeso que nos oculta la realidad, nos miente a nosotros mismos y manipula las relaciones humanas. Quizá no estamos aún preparados para que las mentes se abran y vean. Tal vez nunca lo estemos y la humanidad seguirá debatiéndose sobre un planeta esquilmado como lo hace un loco sobre un escenario lleno de ruido y de furia. Suena a sermón de la profanada psicología y de las religiones cómplices y responsables de la mayoría de los horrores que el género humano ha causado y sufrido. Y sin embargo, reflexionar sobre esto lleva a muchas personas a cambiar su modo de percibir la vida y los resultados son prácticos, útiles, sencillamente eficaces. Esa minoría encuentra un sentido a su existencia y se abstiene de causar daño a nada y a nadie. Puesto que intuyen su pertenencia a ese todo que une el mundo físico en su totalidad, hombres, animales, árboles, agua, plantas y las montañas, los océanos y los ríos y los bosques, en una armonía existencial que se está dañando cada día de forma irremisible porque estamos demasiado ocupados en explotar el todo en beneficio propio. El primer paso es humilde y parece banal: sé consciente del "ahoraquí" unos segundos, unos minutos cada día.  Que la experiencia que vives y tú seáis lo mismo. No hay separación. Todo transcurre efímeramente en el "ahoraquí". Cada instante es único e irrepetible. Aprende a vivirlo. Parece poca cosa: la voluntad de hacerlo y el conocimiento de lo que haces y por qué lo haces. Lo demás...vendrá por añadidura.- ALBERTO DÍAZ RUEDA
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