LOGOI 53: RETROCESIÓN





 
 Creo que fue Alan Watts quien mencionó en uno de sus libros la "ley del esfuerzo invertido" o "ley de la retrocesión". Este filósofo popular norteamericano de los sesenta recurre a Lao Tsé para explicarla: "los que se justifican no convencen; para conocer la verdad, uno debe liberarse del conocimiento; y que no hay nada más poderoso y creativo que el vacío, al que los hombres temen y tratan de evitar". Otros maestros taoístas, admirables amantes de la Naturaleza y la lógica de lo Real, nos recuerdan que "cuando tratas de permanecer en la superficie del agua te hundes, pero cuando tratas de sumergirte, flotas. Cuando porfías en retener el aliento, lo pierdes."

Pensemos en la profunda lección que nos brindan estas aparentes paradojas, oximorones con guiños lógicos.Cuando pretendemos imponernos, intervenir o manipular el curso de las cosas, los hechos naturales, las circunstancias que nos envuelven, rompemos un ritmo o un orden que no comprendemos.  No se trata de recurrir al quietismo o la indiferencia estoica. A veces nuestros inseguros pasos en pos de la seguridad, agravan la situación. Cuando reconocemos que la esencia de la inseguridad no es responsabilidad nuestra, la cordura nos insinúa que debemos reconocer, aceptar la inseguridad para encontrar el equilibrio. Si caes en un río tumultuoso,  no trates de luchar contra sus aguas embravecidas, déjate llevar, limítate a evitar las piedras o los troncos por donde te lleva el río.  

El arte de sobrevivir podría enseñarnos a desconfiar de ese  descuido o indiferencia frente a las situaciones que nos superan y aún más de recurrir a las "soluciones" del pasado, las "fórmulas" de lo conocido. Ante la avalancha de situaciones nuevas y estresantes la mejor actitud es abrir tu mente y volverte receptivo con lo que ocurre, sensibilizarte a cada  momento que aparece, olvidando el temor a lo nuevo. Amoldarte como el agua a todo, sorteando obstáculos y fluyendo cuando no los hay. La naturaleza ha dado al organismo humano uno de los poderes de adaptación más eficaces para el dolor y el sufrimiento, ya sea físico o psíquico. Pero a condición de que no luches contra ellos, de que detengas la obsesión rabiosa por hacerlos desaparecer. Según la ley de retrocesión, tu batalla violenta contra el dolor y el sufrimiento no es lo correcto. La auténtica "batalla" consiste en afrontarlos con aceptación, relajación y confianza. No es fácil, pero acaba por funcionar y aumenta los niveles autocurativos.- ALBERTO DÍAZ RUEDA


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