LOGOI 74: OSCURANTISMO





 
 En este siglo contradictorio donde la tecnología más increíble se da la mano con ignorantes minorías ancladas en el medievo por obra y gracia de unas particulares creencias o la globalización comunicativa y viajera de nuestras sociedades avanzadas se enfrenta a individuos e instituciones que defienden desde la rigurosa planicie terrestre hasta la existencia de mundos paralelos tipo Matrix o la dictadura de siniestras conjuras planetarias que convierten al ser humano en esclavos al servicio de intereses suprahumanos. ¿Están seguros de que como género hemos adelantado tanto? ¿No es más cierto que hay una disparidad evidente entre el avance tecnológico humano y los demonios y limitaciones de unas psiques ancladas en la mitología más oscura? 

Esta dicotomía resulta evidente cuando se nos informa que el movimiento mundial antivacunas (en uno de los efectos perversos de la globalización) ha logrado revertir el proceso de erradicación del sarampión: si hace doce años se logró reducir la enfermedad un 91 % en África y un 68% en el resto del mundo,  ahora la OMS denuncia que los casos de sarampión se han cuadriplicado en el planeta en el primer trimestre de este año en comparación con el mismo periodo, de 2018. La sintomatología de la infección vírica pasa desde una simple fiebre alta, manchas en la piel, sarpullidos por todo el cuerpo y tos, a infecciones en el sistema nervioso central, encefalitis, daños en la vista y en los oídos, neumonía, diarreas intensas e incluso la muerte. Es muy contagiosa entre los niños y se trasmite por vía aérea procedente de personas infectadas.

La eficacia de las vacunas está fuera de toda duda razonable. Como en el caso de las transfusiones de sangre, la oposición de ciertos individuos a las vacunas tiene su raíz en creencias más o menos irracionales que parecen trasplantadas de la Edad Media al siglo XXI. El problema no es sólo de unas determinadas familias sino de todo el entorno social en el que viven, en peligro a través del contagio.. Hay algo atávico en esa negación irracional a aceptar cuestiones avaladas por la ciencia, ya que sí aceptan otros aspectos de la tecnología científica, el uso de móviles o de internet, o de aviones y medios de transporte impensables en los tiempos en los que están ancladas la psicología oscurantista de esas personas.

Todo este asunto me recuerda cierta metáfora ingeniosa de Russell que describe con sarcasmo la fuerza de las creencias irracionales y los mecanismos usados para defenderlas:  "Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores." . En lugar de tetera pongan... ¿se les ocurre algo? ​​​​​-ALBERTO DÍAZ RUEDA


Articles relacionats


comentaris

No hi ha cap comentari a aquest article

comenta
El comentari s'ha enviat correctament i està pendent de validació.