LOS AÑOS PERDIDOS DE SHERLOCK HOLMES





 
 No es la primera vez que los aficionados (fanáticos sería más acertado escribir) a las aventuras de Sherlock Holmes deciden de motu proprio aplicar la labor de sus meninges literarias a "rellenar" los huecos narrativos que Conan  Doyle dejó en la ajetreada vida de su personaje. No en vano sir Arthur  es, al contrario que Sherlock, un ser humano corriente -aunque genial- y no está dotado de esa incierta eternidad que tienen los héroes literarios, desde Aquiles a don Quijote, Leopoldo Bloom, el marqués de Bradomin o Robinson Crusoe. Larga vida, pues, a Sherlock. 

En el presente caso se trata de un tibetano, Jamyang Norbu, de evidente educación inglesa quien se atreve a integrarse en el exigente universo de los creadores de pastiches y secuelas sobre el detective creado, vivito y coleando, desde 1887 ("Estudio en escarlata") a 1927. Como otros antes que él, Norbu, aprovecha el hiato que se produce tras la presunta muerte de Holmes en las cataratas de Reichenbach,  enzarzado en una lucha agónica con su archienemigo, el profesor Moriarty. En la obra que Doyle escribió tras ese lapso de tiempo desde "El problema final" hasta la deseada publicación del "Misterio de la Casa deshabitada", Holmes viajó con nombre falso por el Tibet donde resolvió un caso que concernía al Dalai Lama. El escritor no da más detalles, ni permite que Watson indague más. De esa manera Doyle propició que un número considerable de escritores posteriores a él se aprovecharan para enriquecer el corpus sherlockiano con aventuras, a veces disparatadas (la calidad de los "imitadores" de Doyle es bastante diversa aunque son mayoría los buenos escritores que no desmerecen al novelista británico).

En esta ocasión, el novelista tibetano (en realidad un erudito en la cultura tibetana y quizá también en la británica) hace una excelente clonificación de Sherlock al que dota de un "Watson" oriental, un agente indio al servicio de Su Majestad, regordete y listo como una ardilla, llamado  Hurree Chunder Mookerjee. Siguiendo los rituales del Canon sherlockiano el original del relato es el tópico manuscrito escondido en una caja y encontrado por el autor.

Esta novela es atractiva por otras razones que el protagonista o la aventura (con un final "espiritual" o "espiritista"  que hubiera hecho las delicias de Conan Doyle, que al final de su vida se sintió atraído por prácticas de ese jaez) y el argumento bien desarrollado y ajustado al Canon; el lector, y más si es anglófilo, se deleitará con las numerosas citas y guiños del autor nepalí sobre Rudyard Kipling (sobre todo su obra "Kim", de la que toma "prestados" algunos personajes), Swift, Milton, Corneille, Horacio o Tertuliano, continuas citas en latín y referencias bien aquilatadas a personajes sherlockianos, fundamentalmente al profesor Moriarty (también sobreviviente a la caída de Reichenbach).

No desvelaré más de esta novela excelente que se lee de un tirón más por sus características sherlockianas que por su calidad literaria intrínseca (sin dejar de ser bastante apreciable, en todo caso). El crítico confiesa su punto débil que no es otro que la pasión literaria por el Canon de Doyle y su personaje, que ha oscurecido el resto de la obra del doctor,  suficientemente apreciable por sí misma. Basta con recordar la figura del Doctor Challenger y la serie de novelas y relatos que protagonizó, que llenaron mi adolescencia y juventud de arrobo literario y emoción por la aventura y la acción inteligentes. ¡¡Gloria y loor al genial sir Arthur Conan Doyle!!

FICHA

LOS AÑOS PERDIDOS DE SHERLOCK HOLMES.- jAMYANG nORBU.- Trad.Roser Vilagrassa.- Ed. Acantilado. 2002.-325 págs.-18 euros.-ISBN 9788495359964





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