LOS MISTERIOS DE CHARLOTTE HOLMES





 
 Los "pastiches" victorianos a los que tan aficionados son los escritores del siglo XX , principalmente los fascinados por el mundo de Sherlock Holmes y el Dr. Watson (son incontables los relatos, novelas, películas y serie de televisión que recogen el guante del gran sir Arthur Conan Doyle y se atreven a resucitar a sus personajes y algunos a rellenar los "huecos" de las andanzas de ambos con nuevas aportaciones. Generalmente se trata de narrativa menor cuyo más importante encanto estriba en insuflar la vida de la ficción a esos amados e imperecederos estereotipos literarios. 

La narrativa juvenil también ha producido una amplia cosecha de Sherlocks y es el caso de la joven norteamericana  Britttany Cavallaro que ha preferido partir de una situación temporal contemporánea, cambiar el Londres victoriano por el Estado de Connenticut, dotar a Holmes de un cuerpo femenino de 16 años, con algunos vicios precoces parecidos a los de su antepasado y al esforzado Watson, también remoto descendiente del doctor John Watson, de uno masculino de la misma edad más o menos, romántico, sencillo, diligente y fuerte como su lejano tatarabuelo. 

La acción tiene lugar en un internado del citado Estado y supone el asesinato cometido en el colegio de uno de los alumnos y el intento contra otra alumna, además de la destrucción de medio colegio por una bomba. Como novela de género se ajusta con bastante esmero a las peculiaridades del relato de misterio e intriga, pero principalmente se regodea en las referencias y citas del Canon sherlockiano, cosa que agradará al lector familiarizado con los "casos" de la genial pareja victoriana. Para mayor deleite de los aficionados, el "malo" no podía ser más que los descendientes del "Napoleón del crimen" el Dr. Moriarty,  también expertos en matemáticas, conjuras y actividades ilegales. 

Charlotte Holmes da una tataranieta de pantalones ajustados e inteligencia viva e irónica, consumidora de ciertas drogas y magnífica interprete de violín, un Stradivarius heredado de su antepasado (Charlotte, ya a los diez años, resolvió un caso que traía de cabeza a Scotland Yard) y Watson que habla de su "trastatarabuelo", Arthur Conan Doyle, lo cual parece un caso de identidad confusa o un guiño al lector que, según cómo, cree que Watson es el pseudónimo de Conan Doyle o quizá al revés. El joven es un aprendiz de escritor que sueña con ir a la Universidad y escribir libros de éxito. Al lector se le puede pedir que relacione el texto de la página 20 con el de la 31 para  comprobar que Conan Doyle-Watson incurría en muchos descuidos (pag.56) en sus textos pero que B, Cavallaro-Watson también lo hace, y todos tan contentos: la joven Holmes se atribuye una amenaza de muerte que pronunció su fiel Watson (Jamie).

En la página 209 se nos aclara la genealogía de Holmes (que tuvo un hijo de madre desconocida y de ahí la existencia de Charlotte) y en la página 157 una divertida lista de peculiaridades en la relación entre Sherlock Holmes y Watson que el padre de nuestro juvenil Watson contemporáneo le da a su hijo para que se entienda bien con Charlotte y que resume muy acertadamente las características del detective victoriano. La verdad es que resulta una lectura interesante, en la que se percibe cierto exceso melodramático en la relación apasionada de Jamie con la joven Holmes, sobre todo al final, pero no hace daño al conjunto de la novela. El epílogo es un certero guiño al lector holmesiano porque contiene un texto firmado por Charlotte donde le pone los puntos sobre las íes al texto de su compañero Jamie.

FICHA

LOS MISTERIOS DE CHARLOTTE HOLMES.- Brittany Cavallaro.- Editorial OZ.- TRad. Marina Rodil. Pags. 286.- 15,90 euros.





comentaris

No hi ha cap comentari a aquest article

comenta
El comentari s'ha enviat correctament i està pendent de validació.