LOS PACIENTES DEL DOCTOR GARCÍA





Alberto Díaz Rueda: Confesa galdosiana, Almudena sólo ha seguido de lejos el magisterio de don Benito, cosa que, por supuesto, es lógica dada la diferencia de época, de cultura y de persona. Donde sí coinciden es en la ambición literaria y el diseño de estructura de los Episodios y en una concepción de la historia narrada desde la gente común, "los de abajo". En cuanto a los resultados, eso es harina de otro costal y no entraremos en ello dadas las diferencias apuntadas.
El cuarto tomo de los "Episodios de una guerra interminable" de Almudena Grandes ya va triunfando en las librerías de todo el país. Confesa galdosiana, Almudena sólo ha seguido de lejos el magisterio de don Benito, cosa que, por supuesto, es lógica dada la diferencia de época, de cultura y de persona. Donde sí coinciden es en la ambición literaria y el diseño de estructura de los Episodios y en una concepción de la historia narrada desde la gente común, "los de abajo". En cuanto a los resultados, eso es harina de otro costal y no entraremos en ello dadas las diferencias apuntadas. Nuestra autora recoge hitos fácticos e históricos, reales, personas que han existido y suelen ser conocidas o muy conocidas y las rodean de personajes ficticios que, con mayor o menor fortuna, van engastándose en los eventos históricos, añadiendo la verosimilitud de los apuntes, pequeños detalles y datos de la época al nivel del ciudadano de a pie, logrando de esta forma dar una pátina de cercanía y realismo a esos tiempos pasados y revueltos. En "Los pacientes del doctor García" volvemos a los bombardeos sobre Madrid y a un hospital de sangre donde trabaja uno de los protagonistas de la novela. Luego la trama se irá alargando por la postguerra española y la guerra mundial. La derrota de los nazis y la huida de muchos jerarcas hitlerianos a España, Argentina y otros países engrosan los capítulos muy gráficamente intitulados "Procesos infecciosos" y "Tumores infiltrados", para acabar por los setenta entre Francia, Estados Unidos, Argentina (golpe de Estado militar) y Madrid. La trama se desarrolla, como es habitual en la Grandes, con un dinamismo endiablado y la soltura que cabe suponer a una escritura de tan larga andadura. Sus personajes van y vienen, se cruzan, aparecen algunos que ya conocemos de otras novelas de los "Episodios", otros de refilón porque "pasaban por el lugar de los hechos" y el lector si se confunde o agobia sobre quién es quién, tiene una lista al final del libro de lo más explicativa. En ella la autora consigna a las personas reales que figuran en la novela (en cursiva) junto a los personajes ficticios. Para el curioso comentarista o lector ensimismado la autora nos facilita una "Nota sobre Guillermo" donde nos hace el "making off" de su novela, cosa que resulta muy interesante y nos muestra el revés de la trama y los esfuerzos, considerables, de la Grandes para escribir esta novela de largo aliento (casi cuatro años de trabajo). Me sigue desconcertando los cambios bruscos de tiempo en la narración, pasando del presente al pasado sin solución de continuidad. Supongo que los lectores atentos o los fans de Almudena lo deben encontrar muy osado e interesante, pero exige Almudena a sus lectores un plus de atención y agilidad mental bastante alto. En fin, parece que no afecta demasiado a los miles de fanáticos de esta autora. No hay confusión alguna en los elementos que integran la trama. Para mayor claridad la autora va jalonando los capítulos con breves piezas informativas sobre los hechos y personas reales que entran en la estructura argumental. Hay personajes reales, como Clara Staufer, amiga de Pilar Primo de Rivera, que tiene un protagonismo especial en esta novela debido a su carácter de puente clandestino entre los mas de 800 criminales de guerra nazis refugiados y las autoridades franquistas. Fue la única mujer que figuró en la Lista de los 104 reclamados en 1947 por el Consejo de Control Aliado al ministro de Asuntos Exteriores, Alberto Martín-Artajo. Franco no entregó a ninguno, incluidos el croata Ante Pavelic o el belga León Degrelle, de las SS (al que Hitler saludaba como si fuera hijo suyo). Algunos de los hechos reales narrados en la novela resultan sorprendentes y tan poco conocidos que uno se admira del "músculo investigador" de la Grandes (como el papel de un oscuro empresario alemán en la ayuda de Hitler a Franco, días después del golpe militar). La vertiente de novela de espías (se trataba de demostrar internacionalmente la ayuda y cobijo del régimen franquista a los nazis) una trama orquestada por dos personas reales, Negrín, presidente de la República española en el exilio y el embajador Pablo Azcárate , podría haber sucedido, pero nuestra autora la convierte en una trama novelesca que involucra a dos personajes de la novela, el médico que da título a la obra y un diplomático, Manuel Arroyo (que van turnándose en salvar la vida uno al otro). Todo conforma un gran fresco –toda la serie de los Episodios, lo es- con el que Almudena Grandes está formulando un poderoso alegato literario a favor de la República y sus valores. Como la presencia del médico canadiense (real) Norman Bethune, creador de los bancos de sangre, que salvó miles vidas de milicianos en el frente de Madrid y en otros, gracias a su sistema de conservar la sangre para transfusiones y es un desconocido para el gran público. O la movilización de los estudiantes contra el régimen, decapitada con brutal eficacia por la policía franquista. FICHA LOS PACIENTES DEL DOCTOR GARCÍA.- Almudena Grandes,. Tusquets Editores.-768 págs.-22,90 €.- ISBN 9788490664322
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