Miguel Delibes 1920-2010.
Se reúnen las letras plañideras
en los umbrales de las bibliotecas,
queriendo escribir elegías
al compositor de las innatas complicidades
de las palabras cuando bailan con la genialidad,
al supremo inocente por grande y por bueno
que santificó a todos sus plurales.
Cómo escribir despedidas dignas
a tan digno escribidor, a tan digna presencia,
mejor callar, mejor leer, mejor entender
que detrás de Delibes queda Delibes
y eso es eternidad mientas haya sensibilidad.
Su estilo, un camino sencillamente bello,
de una belleza genialmente sencilla,
entre tantos libros firmados
y tantas palabras domesticadas con talento,
agradecer desde la mitología de la literatura
la mejor de todas sus grande obras:
Nueve décadas con Miguel.


