NOVELAS DE STEFAN ZWEIG





Alberto Díaz comenta: Leer a Stefan Zweig, aquí y ahora, es un placer – nostálgico para muchos, via literatura o edad– que uno se debe permitir en estos días en los que la rememoración de un pasado cercano en el que disfrutábamos de un "tempo" vital más sosegado, podría servir como agradable terapia reconstituyente
La primera novela que leí de Stefan Zweig, con apenas 16 años, fue "Los ojos del hermano eterno" y después en rápida sucesión (tanto como me lo permitían mis semanadas, que gastaba íntegramente en libros) "Veinticuatro horas en la vida de una mujer", "Carta de una desconocida" y luego algunos de sus magníficos ensayos y biografías, como "Momentos estelares de la Humanidad" o las dedicadas a Montaigne, Nietzche o Freud. Este autor se convirtió en un amigo leal al que recurrir en las situaciones más variopintas y por ello guardaba celosamente las rústicas ediciones de Plaza Janés, las únicas que me podía permitir (y aún conservo, subrayadas y anotadas). Después cayó en el olvido (en mí, no para nuestra sociedad, que jamás le ha olvidado del todo), desbancado por inquietudes literarias más afines con el tiempo y la edad. Por tanto, la aparición del volumen "Novelas" en Acantilado en las estanterías de la librería de Octavi Serret me atrajo como un imán. Ya sabía de las ediciones en ese sello de la obra de Zweig –de hecho tengo en mi biblioteca algunos de los títulos que ha ido sacando en los últimos años, a pesar de la duplicidad que supone entre mis libros– pero la presentación en un solo volumen de 1560 páginas en papel biblia de sus mejores once novelas me ha parecido irresistible. Y una ocasión de oro para recomendar a este autor a los lectores de esta web, en la seguridad de estar haciéndoles un señalado favor como aficionados a los libros y la lectura. ¿Único "pero" de esta excelente edición de Acantilado? La falta de una introducción sobre el autor, su tiempo y su obra, por breve que hubiera sido. ¿Qué hubieran supuesto diez o doce páginas más? Dado el precio del libro, 49 euros, supongo que era asumible y el lector hubiera quedado más satisfecho. Pero, en fin, a lo mejor el editor lo considera para futuras reediciones (mi edición es de hace seis años, 2012). Stefan Zweig, escritor que resume como pocos el talante y características de los escritores clásicos de centro Europa (quizá a la par de otros menos conocidos pero de excelencia semejante, como Sandor Marài) había nacido en Viena en 1881 y se suicidó, con su esposa, en Brasil en 1942, aterrorizado por la deriva destructiva en la que había entrado el mundo en aquellos tiempos, con un nacismo triunfante que le había anatematizado por su doble condición de judío y de intelectual libre e irreductible. Es difícil encontrar a un autor que haya dibujado con tanto encanto y precisión la sociedad de su tiempo y a las personas, significadas o anónimas, que lo vivieron. Ningún interesado en la historia, en las ideas y en las corrientes de las épocas, puede desdeñar los libros de Zweig que, sobre todo en sus ensayos, nos ofrece las claves para entender los cambios que llevó de la Europa previa a la Primera Guerra mundial al caos ideológico y social que propició la Segunda Guerra (y preparó el terreno para el actual desbarajuste sangriento que aflige a buena parte del mundo en que vivimos). Hay quien opina que Zweig es un escritor menor respecto a aquellos que respiraron con él la existencia de aquellos años, como Robert Musil, Thomas Mann o Kafka. Una relectura de alguna de sus novelas en la presente edición, nos convence de inmediato de que no es así. Yo creo que estos autores no son comparables. Que no se puede –ni se debe– establecer juicios de valor entre aquellos monstruos literarios y Zweig. Simplemente leerlo y disfrutar con la justeza y elegancia de expresión, el dominio de la tensión narrativa, el buen gusto y habilidad para la descripción de ambientes y personajes. Es como ver una buena película de época (de hecho Zweig ha inspirado con sus novelas algunas grandes películas). El trágico final del escritor y su esposa, en la alcoba de su modesta residencia en la ciudad brasileña de Petrópolis, parece coherente con la visión desencantada y temerosa que Zweig refleja en sus últimas obras, en las que previene al lector del fin del sueño europeo de cultura y civilización (¿les suena ésto?). Pero en sus novelas, que el lector devorará como alimento del alma, nos fascinará la precisión psicológica de los retratos de los personajes, el análisis no carente de humor de la burguesía de la época (no tan alejada de la de nuestro tiempo), las facetas románticas de una sociedad (de eso ya nos queda poco hoy día) que pensaba que podría evitar la hecatombe a pesar de la evidencias en contrario. Leer a Stefan Zweig, aquí y ahora, es un placer – nostálgico para muchos, via literatura o edad– que uno se debe permitir en estos días en los que la rememoración de un pasado cercano en el que disfrutábamos de un "tempo" vital más sosegado, podría servir como agradable terapia reconstituyente. El presente volumen contiene las siguientes novelas: Ardiente secreto, Carta de una desconocida, Los ojos del hermano eterno, Veinticuatro horas en la vida de una mujer, El candelabro enterrado, La impaciencia del corazón, Novela de ajedrez, La embriaguez de la metamorfosis; y las inéditas en Acantilado, Miedo, Confusión de sentimientos y Clarissa. Las traducciones son de Marina Bornas Montaña, Roberto Bravo de la Varga, Berta Conill, Joan Fontcuberta, Adan Kovacsics, María Daniela Landa, Manuel Lobo, A. Orzeszek y Berta Vias Mahou. Lo dicho, no se las pierda. FICHA: "NOVELAS".- Stefan Zweig.- Edit. Acantilado.- Once títulos. Nueve traductores.- 1560 págs. 49 euros..


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