Crónica de un viaje al Matarraña
El pasado día 24 de abril, viernes, regresé a esa querida comarca turolense en compañía de familiares y amigos, para la presentación de mi último libro:
“A través de la España oculta” (Ed. 

Aladena), programada para la jornada siguiente, sábado, a las 18:00h, en los salones del hotel “El Castell”, de Valderrobres.
En la
librería Serret, Octavio, me tenía preparados algunos ejemplares para firmar, reservados. Eran casi las 20:00h de la tarde, y allí estaban
Joan Panisello Chavarria con su esposa, que acababan de llegar de Jesús (Tortosa). El maestro ceramista, a mi juicio, más importante de nuestro país, y uno de los más grandes creadores del arte cerámico del mundo de nuestros días, a quien, como biógrafo suyo, de lo cual me enorgullezco muy de veras, le pedí que me hiciera la presentación de la obra. Después de un rato de animada conversación, nos retiramos a descansar a los diferentes establecimientos, para estar a punto en la jornada siguiente, que se presentaba muy movida.


En efecto, el sábado, después del desayuno y de una corta visita al casco antiguo de Valderrobres, hacia las 12:00h, volvimos a encontrarnos en la
Librería Serret, donde, como en otras tantas ocasiones, Octavio ya había calendado motores, y me aguardaban algunos fieles lectores de mi obra; tanto residentes en esta población y en otras de la comarca, como familias que, desde Valencia, Zaragoza, Barcelona, Lleida, Tortosa, Madrid o Tarragona, habían elegido este ppdo. fin de semana, para disfrutar de los encantos que ofrece el Matarraña, en todos los sentidos.


Se habían colgado pósters en numerosos establecimientos de Valderrobres, para anunciar el acto programado para la tarde, y Octavio no paraba de recordárselo a todos y cado uno de quienes iban entrando en la Librería. Entre ellos, un agradable grupo de ocho personas que, procedentes de Gelida (Barcelona), habían reservado habitación en la
“Torre del Visco” (Fuentespalda), en un alto en su recorrido por la comarca, pararon un momento en la Librería Serret, para proveerse de material documental sobre el Matarraña.
Tuve el placer de conocerles saludarles a todos personalmente; este grupo formaba parte de la Asociación de Amigos de Gelida, entidad motivada por descubrir nuevos enclaves de la geografía hispana, y nos hicimos fotografías del encuentro; incluso, mientras yo me quedé firmando libros y saludando a algunos de mis fieles lectores, este grupo de Gelida fue en comitiva con los coches de mi familia y amigos, para visitar la villa de Beceite y los valles que rodean el sector oriental de Valderrobres, con el pantano de Pena. Luego, estando almorzando en el
Hotel “El Castell”, recibí la llamada de un amigo investigador de la historia no oficial, natural de Soria, pero residente en Madrid, quien me anunciaba que había llegado a Valderrobres, y



que estaba a punto de alcanzar el Hotel. La sorpresa fue mayúscula, como pueden imaginarse; y más si decimos que había hecho el viaje ex profeso para conocerse y saludarme personalmente, aunque no podía quedarse ni a comer ni a la presentación, porque debía regresar a Madrid esa misma tarde. Le firmé un ejemplar del libro
“A través de la España oculta”, y con un fuerte abrazo y mi mayor agradecimiento nos despedimos, no sin antes llevarle a admirar algunos lugares del casco medieval de Valderrobres, con el ventanal triangular del ábside de la iglesia, el castillo por fuera y algunas estelas discoidales cátaras insertadas en los muros del antiguo cementerio de esta villa. Prometiendo regresar en otra ocasión, en mi compañía, a esta comarca, porque, a pesar de las prisas, había quedado encantado de cuanto había visto desde el espejo del coche.


Después de terminar la comida, fui a la habitación para prepararme para el evento, porque venía Beatriz, agradable periodista de
“La Comarca”, quien ya me había entrevista la jornada anterior por la mañana, pero que llegaba desde Alcañiz expresamente a Valderrobres para cubrir esta presentación, tanto a nivel de prensa escrita, como entrevista para la televisión. Beatriz me entrevistó dentro de la sala y en el exterior del establecimiento, permaneciendo un buen rato después durante la conferencia. Crónicas que se publicarán y emitirán el martes y en días sucesivos para todo el Bajo Aragón y el Matarraña.


En cuanto a la presentación, quiero hacer hincapié en la perfecta coordinación de todo. El salón comedor del Hotel “El Castell”, sorprendió por su originalidad a todos los asistentes, por su suelo formado por planchas de cristal, sobre cantos rodados de río, favoreciendo en quien lo pisa la sensación de estar pisando sobre el agua. La sala registró un lleno histórico, y en pocos minutos ya estaba el salón repleto, aunque luego fueron llegando más personas; entre las cuales, Sebastián, propietario del hotel “Casa de Sebastián”, de Valderrobres, y los propietarios de las célebres Bodegas “Bárbara Forés”, de Gandesa.
Abrió el acto Maite, directora del Hotel “El Castell”, quien dio la bienvenida a todos los allí presentes; después tomó la palabra, Joan Panisello Chavarria, recordando los más de 26 años que nos conocemos, y el largo camino que hemos recorrido juntos en la difusión de su magnífica obra, y también en la promoción de mis libros. Sus palabras calaron muy profundamente en todos los asistentes, por su maestría oratoria y la calidad del discurso. Después de los aplausos, me tocaba a mí, como autor del libro: “A través de la España oculta”; empecé recordando el peso que, desde la Antigüedad, ha tenido esta comarca, como tierra sagrada para los pueblos del Neolítico, herencia que fue recogida y mantenida por la cultura celta, para alcanzar finalmente a los templarios, cuyos caballeros supieron muy bien consolidar todos los espacios de energía que gravitan en el cosmos del Matarraña (término del mozárabe medieval que se traduce como ‘tierra entre obispados’: obispado de Tortosa y arzobispados de Zaragoza); como territorio de llegada y acogida de los pueblos que, a lo largo de los tiempos, alcanzaron esta comarca, acurrucada entre el Mediterráneo, el Ebro y el Sistema Ibérico.
Cerca de una hora de charla, con un silencio absoluto en la sala, después de minutos de aplausos nadie se levantaba; entonces, volví a comenzar a explicar capítulos de la obra, ante un público que vibraba de emoción; también habían acudido el grupo de la Asociación de Amigos de Gelida, mi buen amigo Constancio Merchante, el farmacéutico de La Fresneda con su esposa, el investigador Miguel Giribets con su esposa, Vanesa Vallès, artista pintora y diseñadora de joyas, residente en Sant Carles de la Ràpita, Pedro Marco Cuadrado, de Sagunto, quien grabó todo el evento, la escritora y literata Cinta Mulet, de Horta de Sant Joan, y otras muchísimas personas más. Luego se dio paso a las preguntas; abriéndose interesantes temas relacionados directamente con capítulos del libro. Fue un evento verdaderamente inolvidable. Para terminar, todos los asistentes disfrutaron con las excelencias reposteras –tanto en dulce como en salado- del ilustre “Horno Llerda”, de Cretas; que se tomaron acompañados de los afrutados vinos de “Bodegas Crial”, de Lledó; caldos que, en el reciente salón celebrado en la villa de Cretas, con el mayor merecimiento, habían obtenido el reconocimiento de la calidad por los mejores enólogos. Y tras la firma de muchos ejemplares, que se prolongó hasta tarde, nos despedimos de todos los asistentes, para emprender con un grupo más reducido, una visita nocturna por el casco antiguo de Valderrobres, una de las poblaciones más fotogénicas de Aragón y de nuestra geografía hispana, a orillas del Matarraña. Para terminar en el salón comedor de la Fonda “La Plaza”, que se encuentra a la entrada misma de la villa, después de pasar el puente medieval de San Roque; a cuyo frente se encuentran Sebastián y Trini, excelentes amigos y embajadores de la cultura de esta comarca; establecimiento que podríamos calificar del más antiguo de nuestro país, porque de sus cimientos han aflorado arcadas templarias (s. XIII), en cuyos aposentos, entre otras personas ilustres, se alojó el general Cabrera.
A la mañana siguiente, domingo 26 de abril, después del desayuno, cerrar las maletas, y despedirnos de los propietarios del hotel “El Castell” (Josefina, María José y Maite), agradeciéndoles la hospitalidad ofrecida y la calidad de todo cuanto se llevó a cabo en este modélico establecimiento -cuya estancia recomiendo sin dudar a quienes gusten de la calidad, el silencio y el embrujo de un Hotel enclavado en pleno corazón de la villa medieval de Valderrobres-, a pocos metros de la iglesia y el castillo, nos despedimos de ellos, prometiéndoles regresar en otra ocasión. En la bajada a la parte inferior, respondiendo a la invitación que la jornada anterior nos había pedido Sebastián, pasamos un momento por su modélico hotel “Casa de Sebastián”, establecimiento de reciente inauguración ubicado en el interior de una vivienda medieval del casco antiguo de Valderrobres; edificio que sufrió las iras del general Ramón Cabrera, en 1837, durante la primera guerra carlista, al arder por sus cuatro costados, recuperándose milagrosamente, después de una acertada restauración, ofreciéndose en nuestros días como un paraíso en la tierra, para quienes busquen la magia de la historia en estado puro.
Eran casi las 13:00h del mediodía, cuando nos dispusimos a pasar por la “Librería Serret”, atendiendo una llamada por su parte, porque quería despedirse de nosotros. Y así lo hice; la sorpresa fue lo que me encontré sobre su mesa de firmas: una nueva montaña de libros para dedicar… No daba crédito a lo que veía. Lo primero que me dijo fue que, a lo largo de la mañana, no había parado de recibir elogios hacia la presentación de la jornada anterior, y que muchas personas que no pudieron asistir a la misma, le habían pedido un libro, y allí aguardaba para la firma. Además, me mostró cómo habían quedado de vacíos los estantes de mis obras. Y el dato: me dijo que habían sido unos 150 los ejemplares (de “A través de la España oculta”; “La profecía del laurel”; “La mitología templaria”; “La mitología celta”; “El libro negro de la historia de España”; “Matarraña desconocido”; “Enciclopedia del aceite de oliva”; “El poder curativo del aceite de oliva”, etc.), que había vendido en los dos días de mi estancia en esa querida población. Pienso que, como escritor, es lo más agradable que uno pueda oír. Con un fuerte y fraternal abrazo, nos despedimos de Octavio, cuando entraba por las puertas de la Librería una familia muy querida por mí, Enrique y Tere, que habían hecho el viaje ex profeso desde Sant Mateu, lamentando el no haber podido acudir la jornada anterior a la presentación de libro, porque se celebró la festividad de la patrona de esa villa, capital del Maestrazgo histórico; lo cual es de agradecer. Entonces pensé que todos podríamos acercarnos al moderno complejo hotelero de “La Consolación”, anexo a la homónima ermita, en el municipio de Monroyo, para, con un almuerzo, despedirnos, y ellos tomar luego dirección a Morella y a Sant Mateu, y nosotros, por Alcañiz, regresar a Barcelona, por Calaceite, Gandesa y Falset. Joan Panisello, desde Gandesa, tomó la carretera hacia Jesús (Tortosa). Un grato recuerdo dominó en nuestros pensamientos en todo el viaje, y permanece en nuestros corazones. Cada regreso al Matarraña me depara nuevos y todavía más gratificantes e inolvidables momentos.
Jesús Ávila Granados
Lunes, 27 de abril de 2009
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