PARIS-AUSTERLITZ





Alberto Díaz Rueda comenta: Este es el testamento literario de Rafael Chirbes. Una novela acabada con prisas y urgencia, dejando al aire muchas cosas, pero aún así, significativa y mucho, respecto a un autor que siempre ha rehuido con prudencia y decoro dar fe de si mismo como persona, más lejos de lo epidérmico literario
Desgarrada novela póstuma de Rafael Chirbes donde cuenta la deriva amorosa de un homosexual, un joven pintor madrileño de ideas libertarias y procedencia burguesa. Descripciones sexuales sin tapujos dentro de la consabida búsqueda amorosa de un sector masculino de la población marcado social y psicológicamente por su opción sexual. Aquí Chirbes se centra de las contradicciones y características de una relación entre el joven pintor y su amante, un cincuentón de una clase social casi marginal, en el París de los sesenta. La novela de Chirbes ha sufrido una larga demora de escritura -casi veinte años- y el autor daría por terminada su revisión unos meses antes de morir. El cambio de registro de la temática analítica política y social de Chirbes es , en "Paris-Austerlitz" tan radical que en ocasiones parece un autor enteramente distinto al de su trilogía sobre la España del siglo XX, "La larga marcha", "La caida de Madrid" y "Los viejos amigos" o el de "Crematorio" o "En la orilla", en los que la mirada crítica y descarnada sobre los vicios sociales y públicas vergüenzas de este país convierten A Chirbes en una especie de Némesis político-social de nuestra vergonzante historia reciente. El protagonista de la novela define su vida y la relación con su amante francés con la frase “El amor como una trampa mortal”, en la que la sombra del sida teje su larga sombra ominosa a una narración en la que el egoísmo y en el fondo la culpabilidad y la incapacidad de amar trasluce un problemático juego de falsedad interna y de lucidez implacable (aunado como suele suceder con la debilidad y la servidumbre hacia el placer al precio que sea). La soledad, el amor culpable y útil, el egoísmo, la soledad, el miedo al rechazo social, la dictadura del sexo, la traición, la falsedad y la vergüenza, ambiciones y resentimientos, la familia como generadora de culpa y la adicción al sexo como transgresión. Y por debajo de todo una ruindad calculada y mezquina que afecta a todos los personajes y principalmente al pintor, seguramente trasunto del autor. Pero el pintor calcula con frialdad la apuesta amorosa en la que se mete por necesidad y propio provecho. Luego dice “Durante meses he llegado a creerme que mi ideal de vida coincidía con el suyo: envejecer juntos chapoteando en el pequeño estanque de los hábitos”. Ya está implícito que el maduro amante es para usar y tirar. El sida ajustará el retrato con un final dramático y en las visitas al hospital de su ex amante, convertido en una sombra patética de lo que fue, el pintor afronta su vacío y su mezquindad, el vacío emocional y sentimental con el que vive, por obligación "moral", esas circunstancias. “Me veía a mí mismo como el calefactor que climatizaba la casa después de que se le ha estropeado al inquilino el aparato que le funcionó durante algún tiempo. Un bien útil”. Este es el testamento literario de Rafael Chirbes. Una novela acabada con prisas y urgencia, dejando al aire muchas cosas, pero aún así, significativa y mucho, respecto a un autor que siempre ha rehuido con prudencia y decoro dar fe de si mismo como persona más lejos de lo epidérmico literario. FICHA PARIS-AUSTERLITZ.-Rafael Chirbes.-Anagrama.-153 págs. ISBN9788433998026
Articles relacionats


comentaris

No hi ha cap comentari a aquest article

comenta
El comentari s'ha enviat correctament i està pendent de validació.