SOBRE LA EDUCACIÓN





Al berto Díaz Rueda comenta:  Leer a Emilio Lledó es un placer fructífero: no sólo alimenta tus ideas y te ofrece nuevos enfoques de las antiguas, sino que añade a la lucidez la elegancia expresiva. En esta ocasión voy a escribir de un libro con un subtítulo tan atractivo y actual como "La necesidad de la Literatura y la vigencia de la Filosofía". Se trata de una recopilación de antiguos artículos
 Leer a Emilio Lledó es un placer fructífero: no sólo alimenta tus ideas y te ofrece nuevos enfoques de las antiguas, sino que añade a la lucidez la elegancia expresiva. En esta ocasión voy a escribir de un libro con un subtítulo tan atractivo y actual como "La necesidad de la Literatura y la vigencia de la Filosofía". Se trata de una recopilación de antiguos artículos de Lledó - sorprendentemente actuales- de muy diversas fuentes pero con una temática común que enfoca la cultura con mayúsculas, los ataques y manipulaciones que debe sufrir por el poder y la política y, por último pero no menos importante, el papel que debe tener en la educación que impartimos a nuestros hijos desde la guardería a la Universidad. Estamos muy lejos de la noción griega de "padieia", pero no tanto del juicio de Kant sobre la cuestión que se resume en una frase antológica: "El hombre sólo puede ser hombre por la educación. No es nada más que lo que la educación hace de él". Por favor, no confundir con titulitis crónica o con iletrados tecnológicos.

Las opiniones y percepciones de Lledó sobre todo lo que tiene que ver con la educación, habida cuenta de que se ha dedicado toda su vida (tiene 92 años y desde los veinte está involucrado activamente en la pedagogía) a la enseñanza y  a reflexionar y filosofar sobre los métodos y planes de estudio, sobre la política oficial de enseñanza superior y en torno a la deriva social utilitarista que va solidificándose en nuestros tiempos y está desvirtuando la enseñanza de las Humanidades y la preparación de los profesionales del futuro cercano. Y no hablamos sólo de España, también de Alemania, de universidades presenciales y de las virtuales.

Su compromiso personal con enseñanzas plenas empezando por los elementos de la "padieia" griega y formulando principios sobre la madurez y el amor al conocimiento en un compromiso honesto sobre el oficio de maestro y el respeto al alumno. Y ese compromiso encarna en la formación permanente, en la curiosidad científica que desde los primeros filosofos griegos marcaba la diferencia y en el mantenimiento de valores y principios que ennoblecen el trabajo y hacen del trabajador un ser digno y en proceso de buscar la excelencia como persona y la excelencia en su trabajo.

"Educar es crear libertad, dar posibilidades, hacer pensar". Es un proyecto que vincula la libertad al ejercicio de enseñar y al placer de aprender. ¿Se enseña esto en los institutos, en las escuelas, en la Universidad? Una fábrica de títulos, una visión "asignatural" de la enseñanza que ha convertido a la Universidad en un conglomerado de conocimientos «estancos e inútiles» y un sistema de exámenes ("chantaje ritual").  “El asignaturismo, hacer exámenes continuamente, es la muerte de la cultura” dice Lledó, es inapropiado y absurdo ya que que sólo exigen memoria y no ejercicio de la razón. En conjunto el sistema produce "el atontamiento, el fanatismo y la violencia de la competencia hacia uno mismo y hacia los demás". La globalización y la digitalización que es la marca del mundo actual, pone en circulación unas técnicas complejas de acceso engañosamente simple que van manipulado y sustituyendo el hábito de pensar y nos convierten en usuarios más que en personas libres. Ya que se nos enseña el pensamiento vigente  y   la obra de los pensadores, pero no lo más elemental y necesario: enseñar a pensar.

Los artículos y trabajos reunidos en este libro ya tienen  unos años aunque la lucidez del pensamiento de Lledó les mantiene de plena actualidad (o es que el mundo va progresando por un desvío que ya no tiene  en cuenta los derechos de libertad y autonomía del individuo ya que los convierte en secundarios). Eso podría explicar que la educación esté en manos de grupos politicos o económicos (o religiosos, aunque en franco declive) que privilegian la formación científico-técnica que va creando clases privilegiadas y una masa  ignorante pero satisfecha por el acceso infantilizado -simplemente de usuario- a las nuevas tecnologías. Esa minoría que asiste a escuelas privadas o instituciones para formar dirigentes de elite (muchas veces subvencionadas por el Estado) va creando una situación social más o menos visible de desigualdad y sigue siendo uno de los endémicos males de la educación en este país. Dice Lledó : "Los pueblos marcados por grandes diferencias entre sus clases sociales son los más amenazados por la destrucción y la aniquilación, los más vencidos".

El lector se siente atraido -e irritado por la falta de reacción oficial y académica- por la defensa que hace Lledó de la Filosofía y la Literatura como elementos educacionales del ser humano. Y cita a Bertrand Russell: "La Filosofía debe ser estudiada, no por las respuestas concretas a los problemas que plantee, puesto que, por lo general, ninguna respuesta precisa puede ser conocida como verdadera sino, más bien, por el valor de los problemas mismos; porque estos problemas amplían nuestra concepción de lo posible, enriquecen nuestra imaginación intelectual y disminuyen nuestra seguridad dogmática".

Los artículos destinados a la educación a distancia han quedado un poco obsoletos en su enfoque, no en su razonamiento,  aunque en su momento fueron puntales para el progreso de una enseñanza que daba una oportunidad a muchísimos estudiantes que debían conciliar el mundo del trabajo con el del estudio. Sin embargo la,lucidez de sus planteamientos y sus oportunas citas devuelven la adecuación a este trabajo, por el que desfilan citas de Platón, Aristóteles, Kant, Nietzsche, Wittgenstein, Russell, o el Juan de Mairena  de Machado, Schiller y Ortega.

En una entrevista que se le hizo al salir este libro, Lledó aseguró que "no es fácil especular hasta dónde aguantará la filosofía y la literatura, tan necesarias sin embargo, en los planes de estudio y en la sociedad. Yo no me encuentro muy cómodo en este presente. Es nuestro mundo, lo sé, aunque también sospecho que estamos cometiendo entre todos un grave error. Pensar que "las Humanidades son algo secundario de la vida humana. Es cierto que el aspecto utilitario en las Humanidades no parece tan inmediato como el de la tecnología, pero sin ellas no es posible nada. Nos aportan conocimiento y capacidad de reflexión crítica. La importancia y necesidad de los grandes conceptos (Justicia, Bien, Verdad) es algo que aprendemos de leer filosofía, de leer literatura".

 FICHA

SOBRE LA EDUCACIÓN.- Emilio Lledó.-  260 págs. Ed Taurus, 2018. 19,90 euros.- ISBN 9788430619269




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