TACET, UN ENSAYO SOBRE EL SILENCIO





 Alberto Díaz comenta:Como sugieren los autores del prólogo, "Tacet" inspira al lector la imagen de un trabajoso ascenso que va desde la soledad, pasando por la palabra y a continuación el silencio, que es el preludio preciso para entrar en la contemplación, lugar místico en el que la estancia es breve por  definición mientras estamos en nuestro cuerpo y en algún momento hay que proceder al descenso que, en oposición a la mística oriental (que conduce a la liberación: el iluminado baja a la plaza, en mangas de camisa y con una sonrisa de comprensión y amor) Pozzi la denomina "bajada aniquilante": el "vivo sin vivir en mí" o el "de toda ciencia trascendiendo" de los místicos hispanos.
 Con un prólogo escrito al alimón por los profesores universitarios Victoria Cirlot y Massimo Danzi (de la Pompeu Fabra y de la U. de Ginebra)  se nos presenta al filólogo italiano Giovanni Pozzi, un sacerdote capuchino erudito que ha publicado algunas obras monumentales sobre arte, poesía visual, literatura italiana y mística medieval y barroca (ninguna de ellas traducida y publicada en España). Tacet, "un ensayo sobre el silencio", es una obra minúscula donde late el misticismo ausente en el resto de la obra del padre Pozzi. En Italia fue publicada en edición numerada y no venal de 500 ejemplares y repartida entre amigos y discípulos del erudito italiano, catedrático de la Universidad de Friburgo.

Como sugieren los autores del prólogo, "Tacet" inspira al lector la imagen de un trabajoso ascenso que va desde la soledad, pasando por la palabra y a continuación el silencio, que es el preludio preciso para entrar en la contemplación, lugar místico en el que la estancia es breve por  definición mientras estamos en nuestro cuerpo y en algún momento hay que proceder al descenso que, en oposición a la mística oriental (que conduce a la liberación: el iluminado baja a la plaza, en mangas de camisa y con una sonrisa de comprensión y amor) Pozzi la denomina "bajada aniquilante": el "vivo sin vivir en mí" o el "de toda ciencia trascendiendo" de los místicos hispanos.

Uno de los estudiosos de la obra de Pozzi calificó esta obra como "una poética compleja de la lectura como acto espiritual y del silencio interior indispensable para entender la palabra del otro". Ya desde el principio, Pozzi, nos ofrece desde la soledad ("El hombre es un ser solitario que no está solo") una visión clara del hombre como "ser que tiende a la unidad" a pesar de su carácter inevitablemente dual,  "solo es capaz de soledad el individuo que es capaz de sustraerse a la banalidad cotidiana" y aun así "no puede sustraerse a la del espacio "ya que todo lugar solitario deja de serlo cuando viene a vivir en él un solitario".  Enfatiza la soledad de los que la buscan "en Dios" pero advierte sobre la gran amenaza que se cierne sobre esos sujetos que corren "el peligro de ahogarse en el fango de la objetivación de sí mismos". En el interior del yo, el pensamiento se hace   palabra y se crean tres categorías de silencio: el silencio de quien la formula,  el de quien la escucha y el de quien la conserva. Pero para escuchar conviene callar y también promover el silencio interior. 

Especialmente poética y acertada es la metáfora de la planta, "único ser en la naturaleza que es silencioso y animado al mismo tiempo", que muestra en la génesis de la semilla, cuya muerte es la vida de la planta, la de la palabra que tras la escucha acaba germinando en el silencio que la envuelve, gracias a la meditación. Pozzi escribe también de la escritura "proceso silencioso que extrae de los caracteres alfabéticos un significado y lo despliega en la página trazando un camino silencioso. El autor habla de la escritura manual y se permite una comparación que resulta curiosa en nuestra época: "el texto escrito a máquina llega al mundo por cesárea y no por parto natural; máxime en el nuevo tipo de soporte electrónico, que rompe el tradicional vínculo entre la escritura y su soporte, inseparables hasta ahora". 

Pozzi trata la contemplación y el silencio meditativo que "anula el discurso porque abole el paso del tiempo" y marca  las semejanzas y diferencias entre las tres figuras: la meditación, la contemplación y la reflexión", todo un  proceso clásico que va de la "lectio" a la "oratio" y desde ellos a la "contemplatio". Termina el libro con una observación propia de un anacoreta: "la celda y el libro son las estancias de la soledad y del silencio" y dice del libro: "es la estancia del silencio, el depósito de la memoria, el antídoto para el caos del olvido, lugar donde la palabra yace, pero siempre en vela, dispuesta a acudir silenciosamente al encuentro de quien la solicite. Amigo discretísimo, el libro no es petulante; solo responde cuando se le interroga y no urge a continuar cuando se le pide hacer un alto. Repleto de palabras, calla". Magnífico.

FICHA

TACET.- Un ensayo sobre el silencio.-Giovanni Pozzi.- Trad, Mercedes Corral.- 82 págs. Ed. Siruela.-ISBN 9788417624149




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