UN ESPÍA PERFECTO





Alberto Díaz comenta: No les cuento nada de las desventuras del atractivo, sugestivo e inteligente, Magnus Pym, ni de sus motivos para ejercer de agente doble, ni de su obsesión por escribir sus memorias antes del fin, ni de sus "dos" padres prodigiosamente diseñados...léanla.
Hay al menos tres Le Carré. Uno, el sus primeras novelas en plena guerra ría y aledaños, que me entusiasmaron. Después tras la Caida del Muro, La Carré parecía haber cedido a las tentaciones de los best seller y las versiones cinematográficas y yo fui perdiendo interés. Creo haber percibido en alguna novela un desesperado intento de acercarse a la trascendencia literaria de Graham Greene, segundo periodo, y ahora, con la respetabilidad y la supuesta sabiduría que ofrece la edad como daño o regalo colateral, parece dejar de importarle la fama o el prestigio, la critica o la capitalización cinematográfica de sus obras. Me vuelve a interesar (aunque nosiempre) y creo que el principio aislado y prematuro de la postrera etapa comenzó con "Un espía perfecto", que es de 1986 y de la que la BBC perpetró una serie mediocre. Un accidente doméstico, tan absurdo e inesperado como suelen serlo todos, me ha confinado al encierro monástico obligatorio. Aunque mi interés de lectura más exclusivo es la filosofía y su añorada e imposible meta, la sabiduría, el dolorido cuerpo me pedía a veces una frivolidad literaria banal que le apaciguara un poco. Rebuscando en mi biblioteca policíaca, dí con "Un espía perfecto" y la leí de un tirón durante dos días de sorprendido placer. La capacidad de análisis del protagonista, sus sondeos biográficos, la figura del omnipotente padre, un estafador de altos vuelos y baja estofa, la banalidad política y económica y la pertinencia psicológica del doble juego del espía, la solidez de los personajes secundarios y la ironía, sarcasmo, instrospección, sutilidad, inocencia e inteligencia del narrador, aunada a la estupidez práctica y la cretina burocracia del mundo secretista, han constituido un deleite tan profundo como las mejores novelas de Maugham o de Greene o algunos maestros de la escuela americana. No les cuento nada de las desventuras del atractivo, sugestivo e inteligente, Magnus Pym, ni de sus motivos para ejercer de agente doble, ni de su obsesión por escribir sus memorias antes del fin, ni de sus "dos" padres prodigiosamente diseñados...léanla. FICHA UN ESPÍA PERFECTO.- John Le Carré.- Trad. Jaime Zulaika.- Págs 445.- Ed. Plaza Janés.
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Interesante recomendación, la descripción es suficiente para querer hacer esta lectura.



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