UN LUGAR PAGANO





Alberto Díaz Rueda nos habla de una escritora irlandesa brillante con una infancia marcada a fuego por la religión más represiva e hipócrita
Edna O'Brien es una de los más interesantes narradores -mantengo la no concordancia de género a propósito, para mí no hay diferencia entre ser narrador o narradora- que produce generosamente Irlanda: Hay quien la compara con Joyce pero me parece una comparación hiperbólica e innecesaria. No aumenta la excelencia de la O'Brien aunque tampoco disminuya la del intocable Joyce. Es como comparar manzanas con peras. Esta escritora intimista, crítica, dura y emocionante sólo comparte con Joyce su visión amarga y virulenta de Irlanda y su absoluto desdén y rencor hacia el catolicismo ultra que se vivió en ese país (creo que hoy en día, inevitablemente, las cuestiones religiosas están cambiando bastante radicalmente en Irlanda, como en otros feudos de la Iglesia católica). De esta escritora reseñamos hace unos meses la notable novela "Las sillitas rojas". El lugar pagano es una parcela de terreno salvaje cercano a la casa familiar de la narradora en la Irlanda rural, que escribe sus recuerdos de infancia empleando un monólogo dedicado a alguien muy cercano. "Era un lugar pagano y circular... rodeado por una fortaleza de árboles...allí habían celebrado sus ritos los druidas, mucho antes de que nacieran tu madre o tu padre...o cualquiera otra existencia que tú conocieras" (pág. 16). Transcurre los años treinta y cuarenta del pasado siglo, con referencias sesgadas a la gran Guerra que se acercaba (en la que Irlanda se dividió emocional y políticamente, ya que había simpatizantes de los nazis y el fascismo, no por sí mismos, sino como rechazo a los ingleses que sometían Irlanda a un duro régimen de represión y violencia contra sus afanes de independencia). Y a ese clima escindido había que unir la no menos cerril y cerrada represión religiosa de la Iglesia católica en la sociedad irlandesa. O´Brien vuelve a impregnar su narración de aromas autobiográficos, como ya hizo en su trilogía sobre la iniciación al mundo de dos jóvenes irlandesas: "Las chicas de campo", "La chica de ojos verdes" y "Chicas felizmente casadas". Más que a Joyce, la voz ingenua y levemente irónica pero profundamente realista aunque ecuánime (no hay juicios de valor ni críticas a situaciones aberrantes sino que se dan –y ahí está el acierto- los datos y descripciones objetivas de lo que ocurre con supuesta "ingenuidad" del "así son las cosas", más que a ese genio literario nos recuerdan a otro genio, aunque este norteamericano, Faulkner. Esa voz persistente, observadora, exacta, algo sarcástica, acaba por seducir al lector, que se siente libre durante la lectura de irritarse contra muchos de los personajes que la chica describe con ponderación. La profunda habilidad narrativa de la escritora imprime a la voz de la narradora una naturalidad y desenvoltura que tiene valores de la tradicional oralidad de los narradores clásicos. También en ese orden este "aedo" femenino tiene la virtud del ritmo y logra que la sucesión impactante de anécdotas y sucesos tenga al lector en vilo y le hagan empatizar profundamente con lo que lee. La novela está dividida en tres partes: infancia, inicio de la pubertad y adolescencia. Los cambios físicos y psicológicos de la narradora revierten en la textura de cada parte de la novela. Con lo que los ambientes descritos van cambiando con gran efectividad. La familia y el pueblo en la primera, la ciudad y los dramáticos eventos que marcan a la familia, en la segunda parte y en la tercera, otra vez el pueblo, con la relación de la protagonista, una adolescente, con un sacerdote seductor e inmoral –la escena de la brutal seducción, a partir del pág.218, es especial y eficazmente indignante– genera un asunto canallesco, donde las consecuencias, la culpa y la hipocresía social y religiosa, se sustancian en páginas admirables como las relacionadas con las arteras actividades de las monjas por llevar a la chica "al camino de santidad" y redimirla de su "pecado" ante la sociedad y ante la Iglesia. Gran novela que supera ampliamente las expectativas que la O'Brien generó en este crítico, tras la lectura de "Las sillitas rojas". Absolutamente recomendable. FICHA UN LUGAR PAGANI.- Edna O'Brien.- Trad. Regina López.- Errata Naturae.-251 págs.- ISBN 9788416544462.


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