UNA GRANJA EN LAS GREEN MOUNTAINS





Alberto Díaz comenta: Más que un relato novelesco y de aventuras de supervivencia en la Naturaleza, este libro es un testimonio, sin pretensiones literarias, pero auténtico y emocionante, que nos narra la vida de dos artistas e intelectuales que pasan del bullicio y el resplandor de los cabarets y los cenáculos literarios berlineses a ganarse, en el sentido más real de la palabra, la vida criando patos, gansos, cabras, cerdos y gallinas, arando el campo y cuidando el huerto
Una acomodada familia judía de artistas e intelectuales (con dos hijas pequeñas), el dramaturgo alemán Carl Zuckmayer (autor entre muchas otras obras célebres en su tiempo del guión cinematográfico de "El ángel azul", protagonizado por Marlene Dietrich) y la actriz austriaca Alice Herdan (fallecida a los noventa años en 1991), se ven obligados a expatriarse de Alemania con llegada de los nazis al poder. Dejan atrás una posición desahogada y un círculo de amigos tales como Bertolt Brecht, Alma Mahler o Stefan Zweig. Ni Austria ni Suiza les dan suficientes garantías de supervivencia y dan el salto del Atlántico y el salto a una vida enteramente distinta. Se van a una granja montañesa en el estado de Vermont (Estados Unidos), situada en un paraje de las Green Mountains, donde la nieve los aislaba durante seis meses al año. Más que un relato novelesco y de aventuras de supervivencia en la Naturaleza, este libro es un testimonio, sin pretensiones literarias, pero auténtico y emocionante, que nos narra la vida de dos artistas e intelectuales que pasan del bullicio y el resplandor de los cabarets y los cenáculos literarios berlineses a ganarse, en el sentido más real de la palabra, la vida criando patos, gansos, cabras, cerdos y gallinas, arando el campo y cuidando el huerto y vendiendo o trocando a sus vecinos los productos naturales. En un libro de metanoia (transformación interior) de dos personas llenas de valor, fortaleza, inventiva y sentido profundo de la ética de la vida y el trabajo. Para mayor goce del lector, la autora es un ejemplo de sentido común, humor, sentido del sacrificio, humildad y ausencia total de rencor o autocompasión. Entre párrafos de amor a la naturaleza, las montañas, el trabajo exigente, el contacto con los animales, surge de vez en cuando la referencia a los apuros, los obstáculos, los errores cometidos en la gestión de sus vidas en ese entorno absolutamente nuevo para ambos. Y ahí es donde surge la entereza y la saludable solidez de espíritu y carácter de Alice y su humor estoico sin dejarse tentar por la fácil nostalgia o la amargura y el odio hacia los que provocaron el dramático cambio. Como escribe Alice : “La granja es a la vez un refugio literal y un refugio metafórico, donde la locura y la brutalidad de un mundo trastornado no pueden tocarnos, porque estamos lejos de todo, dependemos de nosotros mismos y estamos profundamente comprometidos con nuestras responsabilidades. Nuestro trabajo es nuestro tesoro, el paisaje es nuestro hogar”. Y su marido comienza el libro con un poema dedicado a la granja: "El altos prados, pero de bosques rodeada/ te mantienes firme a pesar del viento y la lluvia/ como si estuvieras encadenada al cielo./Me diste en América, un hogar./ Con manos laceradas aprendí a cuidarte/tu chimenea cargué con leña vieja/Y mientras la luna crecía y menguaba/ viví en paz con los animales, la primavera y el árbol..." El libro se publicaría en 1949, al terminar la Segunda Guerra Mundial y fue un éxito instantáneo de Alemania y Austria y más tarde en el resto de Europa. No hay que confundir este libro con los nature writing que están de moda. Se trata de una época distante y desaparecida y el estado de la vida campesina era muy primario, incluso en Estados Unidos. Ni tampoco hay esa cierta idealización de la naturaleza que leemos a menudo. Aquí se nos habla del barro y la mierda de los animales, lluvias devastadoras o nevadas brutales, del peligro del oso, de imprevistos y errores con los animales...y en el tiempo que quedaba los guiones que escribe Carl y sus duros viajes para proveerse de libros. Un testimonio veraz de dos personas admirables. Extraordinaria desde un punto de vista psicológico las descripciones y las reflexiones que Alice dedica a los "drud", los "alps" y el "mahr" (pág. 229 y siguientes) , los espíritus malignos que "de noche se cuelan por el agujero de la cerradura y se sientan...sobre el pecho del durmiente para oprimirlo" (alp) o su hermana "drud" que es el sueño opresor diurno que aposta depresión y melancolía. En las granjas solitarias "Se manifiesta como niebla, telaraña, piedra pesada, nube oscura, animal o nada, algo vacío e invisible" que causa zozobra, atrae malos pensamientos, mezquindad y sordidez. Como dice más adelante: "La drud, el alp, el mahs...no son ni mas ni menos que el miedo a no poder con la carga...no son enemigos nimios, no sólo generan malestar, asco, desgana, descontento, repulsión y desaliento...introducen desorden y confusión en las cosas más simples...emponzoñan la alegría y atizan la angustia existencial...acampan en el umbral de la puerta que conduce a la angustia y la autodestrucción...son un azote en todos los países, en todas las gentes, en todos los tiempos". Magnífica, honesta y valiente narración. FICHA UNA GRANJA EN LAS GREEN MOUNTAINS.- Alice Herdan-Zuckmayer.- Trad. Richard Gross.- 324 págs. Ed. Periférica. ISBN 9788416291649 .


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