VACÍO PERFECTO





Alberto Díaz comenta:No entraré en el juego malicioso de Lem reseñando sus falsas reseñas. Los temas van surgiendo del sueño de la razón y adoptan formas distintas, desde la novela vanguardista, a la enciclopedia obsesiva y monstruosa, desde cosmogonías disparatadas a propuestas científicas audaces que desaparecen en su vuelo de Icaro
Se trata de un libro tan borgiano que Borges podría presumir de haber "poseído" al polaco Stanislaw Lew con algunas de sus misteriosas artes esotéricas a fin de que éste lo pariera pensando que era totalmente suyo. "Vacío perfecto" es uno de los volúmenes de la trilogía "Biblioteca del siglo XXI" que integran dos títulos más, "Magnitud imaginaria" y "Golem XIV". Fue publicada originalmente en 1971, hace casi medio siglo y traducida hace diez años por Jaswiga Mauricio y prologada por Andrés Ibáñez, bajo el sello de Impedimenta. La leo en su cuarta reimpresión (2017), prueba de su éxito lector. ¿La cosa es para tanto? Pues depende del tipo de lector que acuda a ella, como es de cajón. Si se trata de un soñador iconoclasta, con sus puntas y ribetes surrealistas, amante de los libros "raros" y las irreverencias literarias, siga leyendo. Este será uno de sus libros de referencia. Piense el lector que con este libro viene una entrada reservada para conocer una biblioteca muy especial: la de libros que habla sobre libros y que son autoreferentes en grado superlativo: libros inexistentes, reseñados por un crítico inexistente y con un contenido universal, imaginativo y transgresor que desafía el sentido común para adentrarse en las fantasías más desorbitadas que pueda tener el lector más fanático que adore los libros imposibles de escribir pero que están ahí, esperándole en las páginas de este libro. Es decir un libro de reseñas de libros imaginados por su autor, quien al mismo tiempo reseña su propio libro (éste que el lector tiene en las manos): léase el comienzo del libro, un texto a modo de prólogo -que se refiere a otro prólogo, el Autozoilo-escrito por alguien que dice no ser Stanislaw Lem, le critica un poco y acaba con una frase críptica que es un guiño al lector: "El único ardid que le queda todavía a Lem sería un contraataque: afirmar que no fui yo, el crítico, sino él mismo, el autor, quien escribió la presente reseña e incluirla, como un texto más en "Vacío perfecto". Lem, que posee una formación científica, literaria, filosófica y cultural considerable, sufrió durante toda su vida (hasta su muerte en 2006 a los 84 años de edad) todos los desequilibrios, persecuciones y problemas del siglo, desde los nazis hasta el comunismo más represivo. Todas esas circunstancias hacen de él un escritor original, distinto, un "avis rara" que cultiva el desafío de unir en su obra la metáfora literaria con el tecnicismo científico, con una abierta hostilidad ante cualquier hegemonía de ambas. El juego consiste en practicar lo imposible y desdeñar lo improbable, mostrando con una sonrisa de mago que el sueño de la razón engendra monstruos. Toda esa teoría de la nada, en cuanto inexistencia, subyuga al lector y acerca lo disparatado a lo probable utilizando el ingenio como un bisturí de la lógica. Sin embargo, todas las imposibilidades literarias que perpetra tienen un punto de burla casi invisible que desaparece debido al atractivo intrínseco que poseen, a su carencia absoluta de banalidad, a su desafiante originalidad. No entraré en el juego malicioso de Lem reseñando sus falsas reseñas. Los temas van surgiendo del sueño de la razón y adoptan formas distintas, desde la novela vanguardista, a la enciclopedia obsesiva y monstruosa, desde cosmogonías disparatadas a propuestas científicas audaces que desaparecen en su vuelo de Icaro. Se trata de no permitir al lector olvidar que escribe el crítico no el autor, creando una beligerancia que de alguna forma zarandea al lector u mina su seguridad. Lem no es Borges y se preocupa mucho en establecer diferencias (no cualitativas, sino de intencionalidad). Lem da una vuelta de tuerca a su libro: pone en tela de juicio al propio libro y con él, la comprensión del lector, que termina no estando seguro si está leyendo una genial tomadura de pelo o forma parte de una broma literaria en la que el autor le ha metido como parte del pastel y trata de provocar en él un cambio de percepción no sólo sobre lo que lee sino sobre la incidencia de la literatura en la vida real. Como escribe un crítico con gran acierto: "La farsa se mezcla con la idea del libro reseñado y gana fuerza por cuanto emplea un discurso hegemónico con la intención de mostrar la comicidad de una poco auténtica seriedad a la hora de abordar ciertos temas". Lo cierto es que la mayoría de las historias "reseñadas" con ironía y desapego, tienen una potencia narrativa tremenda, desde la creación de una absurda corte francesa de Versalles del siglo XVII, en un país sudamericano, por una colonia de nazis huidos de la Alemania vencida, que viven y visten como entonces y hablan un alemán al que llaman "francés", hasta la empresa dedicada a diseñar la vida de sus clientes en toda su complejidad o la sociedad en la que la tecnología permite a los usuarios modificar a su antojo las obras maestras literarias o el proyecto de silenciar la creatividad humana en un mundo superpoblado de objetos e ideas o la búsqueda científica de genios a la carta, o un mundo donde se producen seres racionales de forma artificial, o el fin del deseo de sexo en la Humanidad debido a una especie de virus, trasplantado a la gastronomía, o la soberbia "Nueva Cosmogonía" donde un Nobel de Física nos persuade que las leyes físicas del Universo son parte de un gran juego cósmico. Quince libros que seducen al lector y terminan por hacernos dudar de su inexistencia. Ahí está el mérito de esta obra inigualable (e indispensable) . FICHA: Vacío Perfecto. Biblioteca del Siglo XXI.- Stanislaw Lem.- Editorial: Impedimenta.-328 PAGS.-ISBN: 978-84-936550-4-4.-Precio: 21,95 €


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