El poema “Desde los afectos” de M. Benedetti, y los deseos de amor y vida, paz y libertad, solidaridad y democracia, salud y república son el equipaje necesario para comenzar la andadura de 2011.
DESDE LOS AFECTOS
Mario Benedetti
¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el "por qué" de los niños tiene un por qué.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que para saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber como pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol.
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?
No dejes de ver la presentación la magnífica presentación de este poema de Benedetti con los lienzos de Robert Ducan y el tema musical Can you feel the love tonight interpretado por el saxofonista Kenny G. Si quieres ver esta presentación, por favorPINCHA AQUÍ.
Si te ha gustado la obra del pintor Robert Ducan, puedes ver su web: http://robert-duncan-art.blogspot.com/
El amigo Joan Bosch se ha lanzado a un reto espectacular: mostrarnos cómo el campeón de los racionalistas, el hombre que elevó la observación minuciosa y el control de las emociones a un dogma de vida, el violinista que usaba la música como una droga paliativa y la cocaína como una manera de evasión hacia el aturdimiento, el detective profundamente inglés que jamás pronunció la frase "elemental, querido Watson", el misógino que sólo amó a una mujer que le superaba en astucia y siempre oponía defensas ciclópeas ante el sexo llamado débil, el gran, enorme, imperecedero Sherlock Holmes, uno de los pocos personajes de ficción que resucitó por imposición de los lectores sobre su creador Arthur Conan Doyle, que es más conocido que su autor y dispone de un museo en su londinense hogar "real" en Baker Street, visitado respetuosamente por todos los fanáticos de sus aventuras que son legión y entre los que me cuento... para finalizar, ese paradigma de los detectives, escondía en su corazón de tinta y papel la sabiduría espiritual de un maestro.
esencia del personaje, dirigida por Guy Ritchie, a las decenas de escritores que han recreado a Holmes y su mundo en novelas, relatos y pastiches (incluido algunos españoles, de grata memoria).






