
II JORNADA DE MEMÒRIA ORAL A ARNES
“EL PAS DELS SOLDATS: MOMENTS VISCUTS ELS DIES PRECEDENTS A
Casal Municipal d’Arnes, dijous 6 d’agost de 2009
08,00 h. Sortida temàtica als Ports (*)
Itinerari pel massís dels Ports (Les Valls, Arnes) per localitzar alguns dels escenaris de l’arxiu fotogràfic del legionari Guglielmo Sandri.
17,30 h. Visita guiada a la població d’Arnes (*)
Itinerari per la població per conèixer la seua història, així com els monuments més emblemàtics i localització dels espais fotografiats per Guglielmo Sandri.
18,30 h. Inauguració de la Jornada
A càrrec del Sr. Josep Campanals, president de l’Associació Cultural d’Arnes La Bresca, i
18,45 h Taula rodona: “El Poble com a testimoni històric: Experiències de recull de la memòria oral en el context de
-“Els brigadistes entre nosaltres”. A càrrec d’
-“L’estada dels legionaris a
-“El refugi de
19,45 h Presentació del projecte: “L’experiència d’una recreació històrica, el cas de Torredarques (El Matarranya).” A càrrec José Luís Carceler, president de l’associació organitzadora.
20,00 h Presentació del projecte de documentació de l’arxiu de Guglielmo Sandri. A càrrec de l’Associació Cultural d’Arnes La Bresca: Balanç de dos anys de feina i projectes en camí.
Projecció audiovisual comentada sobre les fotografies de l’exposició.
20,45 h Inauguració de les exposicions (**):
-“Legionari. Italians de Mussolini a la Guerra d’Espanya 1936-
-“Lluís Companys. Polític fins a
A càrrec del Sr. Xavier Vega, director dels Serveis Territorials a les Terres de l’Ebre del Departament de Cultura i Mitjans de Comunicació.
A continuació s’oferirà un Piscolabis
(*) Per a la sortida als Ports i la visita guiada a Arnes cal fer la reserva prèviament a Guies del Port (tel. 676308021)
(**) Les exposicions es podran visitar de l’1 al 23 d’agost en horari de
Organitza:

Com bé sabeu, enguany es commemora el centenari dels fets que van sotragar la vida de la ciutat de Barcelona el juliol de 1909, la Setmana Tràgica, i l’Ajuntament ha endegat diversos actes (exposicions, conferències, itineraris, etc.), amb l’objectiu de donar a conèixer, des de diferents punts de vista, el que va succeir en aquells dies i la seva repercussió per a la ciutat i el país.
Es tracta d’un programa variat i atractiu en el que voldríem destacar les dues activitats en les que ha participat la Biblioteca del Pavelló de la República.
La primera, és la intervenció fotogràfica al castell de Montjuïc “Barcelona en flames!”. Al Castell de Montjuïc van ser empresonats centenars de detinguts i als seus fossars va morir afusellat, entre d’altres, Francesc Ferrer i Guàrdia, que fou considerat l’ideòleg i cap de la rebel·lió. L’exposició s’inaugura el 7 de maig i es podrà visitar fins al 18 d’octubre de 2009.
La segona, és l’Exposició virtual Setmana Tràgica: una crònica documental. A partir d’una àmplia recerca documental s’han recollit fotografies, bans, postals, diaris, caricatures, dietaris, etc., que ens acosten a les vivències quotidianes del moment.
Aprofitem per oferir-vos en aquest post una petita mostra de les imatges de la Setmana Tràgica que podeu trobar al nostre fons. Us recordem que també podeu trobar molta informació sobre la Setmana Tràgica al catàleg de la UB. Esperem que trobeu aquestes imatges, així com les iniciatives en les que participem, molt interessants!
Torre de Arcas vuelve a 1938 con la III Recreación del Frente de Aragón
Un centenar de participantes de siete agrupaciones diferentes representaron los episodios
Las agrupaciones participantes recrearon el desarrollo de una típica batalla del Frente de Aragón.. m. m. b.
M. M. B. Torre de Arcas:Lunes, 08 de Junio de 2009
La localidad matarrañense de Torre de Arcas ha acogido este fin de semana la III Recreación Histórica del Frente de Aragón. En ella han participado unos 90 recreacionistas que han realizado dos simulaciones de combate, la toma del casco urbano y una batalla de trincheras a campo abierto que fue el punto álgido de la cita. Además, durante ambas jornadas, los expositores de la Feria de Militaria, entre los que se podía encontrar desde armas y objetos de época hasta réplicas de todo tipo, han hecho que muchos aficionados y coleccionistas se acercaran hasta el pabellón municipal.
Las afueras de Torre de Arcas se convirtieron ayer por unas horas en un campo de batalla similar a los del Frente de Aragón en 1938. Los nacionales, entre los que se encontraban falangistas, requetés y legionarios, se dispersaron por el terreno para atacar las trincheras republicanas, que eran el objetivo a conquistar. "Este año nos toca atacar a los nacionales y defender a los republicanos. En cada ocasión intentamos ir cambiando de papel para que todos podamos hacer de todo", explicó Antonio Aznar, presidente de la Asociación Frente de Aragón, entidad organizadora del acto.
En las trincheras, comisarios políticos de la república, miembros del ejército regular y milicianos, se preparaban para resistir el ataque. "El objetivo es conocer la historia e informar de lo que fue la guerra, en la medida de lo posible", afirmó Dani Vives, un recreacionista de la localidad vecina de Fuentespalda que se encontraba defendiendo una de las trincheras.
Tras varias escaramuzas, y en un escenario casi oculto por el humo de los efectos pirotécnicos, los nacionales consiguieron hacerse con el control de la zona. La batalla finalizó y los participantes de ambos bandos se fundieron en un abrazo común. Legionarios saludan a milicianos, carlistas a soldados republicanos. "En casi todas las recreaciones se acaba con un abrazo, así damos a entender que aquí no hay confrontación política, que lo que se pretende es conocer y recordar lo que pasó para que no vuelva a ocurrir. Es un homenaje a todos los que murieron por unos ideales, fueran los de un bando o de otro", explicó Andrés Pozuelo, miembro de la Asociación Frente de Madrid.
Los miembros de la Asociación Frente de Aragón se mostraron muy satisfechos por el desarrollo de las jornadas y manifestaron que en las próximas ediciones habrá novedades importantes.
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TRIBUNA: JULIÁN CASANOVA
Hace unos días murió Wilberto Delso, ex sacerdote que protagonizó en los dos últimos años del franquismo un duro enfrentamiento con el entonces arzobispo de Zaragoza Pedro Cantero Cuadrado.
Wilberto Delso era desde mayo de 1968 párroco de Fabara, una pequeña localidad zaragozana de 1.500 habitantes. El conflicto comenzó seis años después, en mayo de 1974, cuando, con motivo de una visita pastoral al pueblo, un grupo de vecinos le transmitió al arzobispo graves acusaciones contra su párroco: usaba un léxico "grosero e indecente", promovía "la lucha violenta de clases", despreciaba la autoridad de la Iglesia y enseñaba "la liberación sexual" a la juventud. A la vista de esas acusaciones, Cantero Cuadrado decidió, el 14 de junio, cesar a Wilberto Delso como cura de Fabara.
Wilberto Delso se negó a acatar esa decisión y le secundaron 24 sacerdotes de la diócesis, que se consideraban también cesados y, en carta al arzobispo, criticaban su "autoritarismo" y su intento de "ahogar" a un sector de la Iglesia que trataba de "comprometerse en la liberación de los oprimidos". La jerarquía diocesana apoyó a Cantero, secundado también por el Ayuntamiento franquista de Fabara, mientras que Delso encontró el respaldo de un sector considerable de vecinos y de diversas comunidades cristianas de Aragón.
El conflicto se enquistó: Cantero no cedió y nunca permitió que Delso volviera a ejercer como párroco de Fabara. Algunos de esos curas, como el propio Delso, abandonaron el sacerdocio, formaron familias y se ganaron la vida como trabajadores.
La rebeldía de esos sacerdotes frente a la jerarquía reflejaba el proceso de transformación en el que se encontraba la Iglesia católica en los últimos años del franquismo. Ya no era la Iglesia de la cruzada, la que había intentado recatolizar España a golpe de represión, moral reaccionaria y valores religiosos tradicionales. Pero el legado que le quedaba de esa larga época dorada de privilegios era tan impresionante que muchos de sus representantes caminaron asidos de la mano con el Caudillo hasta el final. Cantero Cuadrado y Wilberto Delso representaban los polos antagónicos de esa Iglesia que, cuando el franquismo agonizaba, transitaba entre el autoritarismo y la protesta de los curas obreros.
Cantero Cuadrado había sido capellán del arma de Caballería durante la guerra y asesor nacional de la institución falangista Auxilio Social en los primeros años de la dictadura. Estudió Humanidades, Filosofía, Teología y Derecho, pero toda su ciencia la puso al servicio de Franco, como procurador en Cortes, consejero del Reino y, al morir Franco, miembro del Consejo de la Regencia. No bastaba con ser obispo, en Barbastro (1952-1954), en Huelva (1954-1964), y arzobispo de Zaragoza (1964-77). Un verdadero dirigente de la Iglesia de Franco debía llevar su compromiso más lejos, hasta mancharse en la "democracia orgánica" montada por el Caudillo salvador. Para eso habían hecho la guerra y para eso conquistaron la paz. Cantero murió en 1978, tres años más tarde que su Generalísimo. Tenía 76 años. Toda una vida al servicio de la Patria.
Pero la jerarquía eclesiástica, el catolicismo y el clero no pudieron permanecer inmunes a los cambios socioeconómicos y culturales que desde comienzos de los años sesenta desafiaron al aparato político de la dictadura franquista. La secularización de la sociedad española, que acompañó ese rápido proceso de industrialización y urbanización, coincidió en el tiempo con tendencias generales de cambio que llegaban desde el Concilio Vaticano II. La opinión y práctica católica comenzó a ser más plural, con sacerdotes jóvenes que abandonaban la ideología tradicional, trabajadores de la JOC (Juventud Obrera Católica) y de la HOAC (Hermandad Obrera Católica) que militaban en contra del franquismo, y sectores cristianos que elucubraban con los marxistas sobre la futura sociedad que seguiría al derrumbe del capitalismo.
Curas y católicos que hablaban de democracia y socialismo y criticaban a la dictadura y a sus manifestaciones más represivas. Todo eso era nuevo, muy nuevo, en España y parece lógico que provocara una reacción de amplios sectores franquistas, acostumbrados a una Iglesia servil y entusiasta con la dictadura. Porque la Iglesia cambió mucho, si se compara con el otro pilar básico de la dictadura, el Ejército, que se identificó con Franco y con el régimen sin apenas fisuras y lo sostuvo hasta el último momento. Pero, pese a esos cambios, la dictadura franquista mantuvo su identidad nacional católica hasta el último suspiro, la jerarquía y la mayoría de los eclesiásticos acompañaban con sus ceremonias a las autoridades públicas, rendían pleitesía a Franco y no quisieron saber nada de perdón ni de reconciliación.
No es casualidad carente de significado que esa parte de la Iglesia, pese a la democracia y al trato exquisito que sus Gobiernos le han dado en materia de educación y financiación, sea hoy la dominante, atrincherada en esos privilegios, en el recuerdo a sus mártires y en su verdad histórica, la única que reconoce. De la otra Iglesia, de la que resistió a la dictadura y a los jerarcas franquistas, sólo queda el recuerdo, ecos de rebeldía de otros tiempos. Como la de Wilberto Delso.
Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.
La guerra de España no finaliza como nos dicen en abril de 1939. Miles de hombres y mujeres no querrán resignarse y aceptar la victoria de los fascistas; muchos de ellos ingresarán como guerrilleros antifranquistas, con la intención de combatiré desde el interior del país, esperando la intervención de las fuerzas Aliadas, que creían que no tardaría a producirse, sobre todo desprendido de haber ganado la segunda Guerra Mundial.
Se así, como nace L'A.G.L.A (Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón) esta agrupación será dirigida para|por el partido comunista desde el exilio, la lucha durará 12 años. Como es sabido la intervención aliada no se hará y el régimen de Franco se irá consolidando, se semillas cuando|cuándo las fuerzas del régimen: guardia civil, falangistas, componentes del sometent,militars…. inician una feroz lucha donde todo es válido, detenciones, torturas, ley de huyes, llevando al extremo una represión que no respeta nada, con la intención inequívoca de la eliminación física de los guerrilleros. La situación se hace del todo insostenible hasta que Santiago Carrillo dará la orden de retirada el año 1952.
Nuestra intención no es de provocar añoranza, tampoco recuperar la memoria al servicio de las conmemoraciones, mes pronto se la de actualizar el tema de la resistencia de avant del totalitarismo y aquello que se inaceptable:
no se puede permitir que a día de hoy, estos hombres y mujeres sean considerados por la justicia española como simples bandoleros y por lo tanto como delincuentes comunes.
Estas imágenes, quieren ser un sentido homenaje en todas y cada una de estas personas que mantuvieron una lucha tan desigual contra un régimen golpista, arriesgando y perdiendo, en la mayoría de los casos, su propia vida,en una lucha silenciada y de extrema dureza, para darnos y darse un futuro mejor, al lado de todos los pueblos del mundo
Joan Anton Serra y Jaume Serra