LOGOI 62: LA FLAUTA DE HAMLET

 En Hamlet, acto III, el príncipe de la cavilación y las dudas se enfrenta a dos condiscípulos que, aparentando amistad, están a sueldo del padrastro de Hamlet, el rey fratricida de Dinamarca. Intentan sonsacar a Hamlet y este les ofrece una flauta como única respuesta y les ruega que la toquen para él. Guildenstern y Rosencrantz, los dos traidores, le contestan que no saben tocarla. Hamlet les responde : "Pues ved ahora qué indigna criatura hacéis de mí. Queréis tañerme; tratáis de aparentar que conocéis mis registros; intentáis arrancarme lo más íntimo de mis secretos; pretendéis sondarme, haciendo que emita desde la nota más grave hasta la más aguda de mi diapasón; y habiendo tanta abundancia de música y tan excelente voz en este pequeño órgano, vosotros no podéis hacerlo hablar. ¿Pensáis que soy más fácil de pulsar que una flauta? ...por mucho que me trasteéis os aseguro que no conseguiréis sacar de mí sonido alguno." Es tiempo de elecciones y se me antoja que esta es una buena metáfora de la situación de nuestro país, atribulado por la "cuestión catalana". Guildenstern y Rosencrantz, los dos corruptos e ineficaces "amigos" del príncipe, representan a dos grupos enfrentados de políticos españoles (y catalanes), entre los que hay excepciones éticas individuales, por supuesto, y Hamlet simboliza esa mayoría de ciudadanos españoles (y catalanes) que están hartos de luchas fratricidas y piden sentido común y honestidad. A esa clase política empeñada en que España (Hamlet) se rinda a sus maquinaciones, despropósitos y agresividad "patriótica" deberíamos responderle que, siendo incapaces de tocar una simple flauta (llevar por un camino lógico y razonable los asuntos de Estado) por lo que, por cierto, reciben cuantiosos sueldos de por vida, deberían renunciar a su labor de manipular y actuar en su ficción patriotera contra el más preciado bien de una nación: la paz y el progreso. "Hamlet" por su parte, tendría que dejar a un lado su absentismo de acción directa y sus dudas, levantarse en bloque, todo el país, para exigir que se detenga esta marcha (de mala) política, absurda e ignorante, hacia el desastre.-ALBERTO DÍAZ RUEDA
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LOGOI 60 : LIBROS

  El erudito italiano Giovanni Pozzi en su obra “Tacet. Un ensayo sobre el silencio” nos hace una definición del libro digna de recordarse. Escribe: “El libro es la estancia del silencio, el depósito de la memoria, el antídoto para el caos del olvido, lugar donde la palabra yace, pero siempre en vela, dispuesta a acudir silenciosamente al encuentro de quien la solicite. Amigo discretísimo, el libro no es petulante; solo responde cuando se le interroga y no urge a continuar cuando se le pide hacer un alto. Repleto de palabras, calla". En catalán existe una preciosa palabra para designar a los amantes de los libros y la lectura: se les llama “lletraferits”, heridos por las letras, las palabras escritas. El arte de la escritura nació en Egipto y Mesopotamia entre los 4000 y 3500 años AC. La larga historia de los distintos soportes materiales de la escritura, los protolibros, es un apasionante paseo por los inicios de la cultura humana y del amor entre pragmático y poético, entre la técnica y la mística, que los humanos vertieron en el lenguaje escrito incluidos los soportes en papel y electrónico.

A finales del siglo pasado con el advenimiento de las nuevas tecnologías se entonaron cánticos de duelo por el libro de papel impreso entre el alborozo de los conversos a la nueva mística de los bits y las pantallas deslumbrantes. La anunciada muerte del libro que nació a mediados del siglo XIV con la invención de los tipos móviles de imprenta de Gutemberg, o resultado una profecía errónea y precipitada. Tras una crisis inicial que cerró librerías y editoriales, la situación se ha estabilizado en dos sentidos: el libro electrónico se ha mantenido en niveles medios de aceptación y prácticamente “convive” con el impreso que ha repuntado con vitalidad considerable en ediciones y ventas. La crisis aparente ha provocado algo insólito y beneficioso para la cultura: la aparición en Barcelona (rapidamente extendida a diversas capitales del resto del país) de unas librerías de “segunda mano” o de “lance” como se llamaban antes, bajo la franquicia “Re-Read”, que tienen la característica del precio fijo aplicable a todos los libros, sean cuales fueren. Así que por tres euros  el primer ejemplar, a dos cincuenta el segundo y a dos euros si te llevas más de dos, puedes ofrecer nueva vida a libros que antes envejecían en estanterías de bibliotecas privadas, que solían venderse a peso cuando la persona que los adquirió, los leyó y amó, desaparecía del mundo de los vivos sin  herederos o dándose el  caso frecuente de que si los había, éstos consideraban a los libros meros objetos polvorientos sin ninguna utilidad. Detrás de la idea de estas librerías está una familia de editoras y libreras, los Zendrera, que habían capitaneado la nave de la añorada Editorial Juventud . Mercedes (que poseía una librería en Madrid) y sus hermanas Lina y Ana, ambas editoras, son dueñas de media docena de Re-Read en Barcelona y Hospitalet. Debo a esta familia grandes momentos de placer literario y de descubrimiento, ya desde los tiempos de "Juventud" y sus maravillosos libros de viajes y exploraciones hasta el momento actual en el que mis incursiones a sus tiendas me proveen de clásicos en ediciones magníficas (Aguilar, Plaza Janés, Carroggio) que suelen estar descatalogados o tienen precios elevados en otras librerías.

Formo parte de esa legión decreciente para quienes los libros representan algo mucho más trascendente que sus valores de utilidad, herramienta, símbolo de estatus cultural, profesional o económico. Lejos de cualquier tipo de soberbia clasista o de vanidad, los libros son una promesa palpitante de placer, emociones y sentimientos evocados; renuevan y jamás sacian el impulso hacia el conocimiento; me atraen sus portadas, encuadernación, calidad del papel, olor (penetrante y acogedor cuando es nuevo, venerable, desvaído y  a veces sorprendente cuando es viejo) y tacto, su perfecto acople vertical en las baldas y estanterías  de mi biblioteca; añoro cuando estoy lejos el ambiente sereno, cálido y prometedor de casi todas las bibliotecas, privadas o públicas; me intrigan las promesas de placer implícitas en las hileras hieráticas de libros, disponibles con el solo gesto de sacarlos de su reposo, rebosantes de vida cuando los abres y hojeas; experiencias inusitadas, aventuras, ideas deslumbrantes, razonamientos y sugestiones que pueden cambiar el curso de tu vida: la sensación vibrante de que en uno cualquiera de esos volúmenes está la inspiración, el momento feliz, la nostalgia o la risa, la compasión o la rabia, el reencuentro contigo mismo o el respeto a un otro necesario porque los libros te enseñan que eres por encima de tus soledades, un animal social. En resumen,  ¿hay algo en el mundo que de más por tan poco?   ALBERTO DÍAZ RUEDA

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LOGOI 59: INSEGURIDAD

 El filósofo norteamericano de la era hippy, Alan Watts,  lo tenía muy proféticamente claro y así nos lo dice: la seguridad es una ilusión, una sombra, un equívoco. En un segundo nos puede cambiar la vida, parcial o totalmente. En un segundo ocurre algo que nos saca literalmente de nuestro mundo ficticio de cómodas seguridades. ¿Hay solución a ésto?  Lo mejor es seguir la máxima clásica: "relájate y goza del momento". Cuanto más te resistas más te va a doler. Eso además de una norma sanitaria, es psicológica y neurológica. Acepta la inseguridad como un elemento más de la existencia y vívela sin angustiarte,: habrá cambios, pero ¿quién dice que será para peor? ¿Quién puede asegurarlo? Cuando tienes unos añitos te acostumbras a relativizar las cosas que ocurren. Muchos eventos que parecen de entrada nefastos, a la larga muestran un rostro creativo y positivo y fueron el comienzo de algo nuevo y bueno. "Ver que no es razonable preocuparse no evita la preocupación; antes bien, uno se preocupa más al constatar que no es razonable" Por tanto, Watts y Spinoza coinciden: "Abre los  ojos, experimenta que eres parte de lo que existe, esa acción tan sencilla te transformará ya que muestra a través de la comprensión y la vida que muchos de nuestros problemas más desconcertantes son pura ilusión". El temor, el dolor, el pesar y el hastío seguirán siendo problemas si no los comprendemos, pero comprenderlos requiere una mente única y no dividida. Tu y la experiencia que vives sois la misma cosa. No estáis divididos..

Le seguridad es el apego al pasado, ya lo sabemos. A lo conocido. Es un condicionamiento que te cierra puertas y ventanas y te estrecha la vida, cuando no te la amarga. No puedes vivir apegándote al pasado, reflexiona. Las soluciones y remedios de antaño no suelen ser eficaces hogaño. En el mundo en que vivimos, nos diría Watts si aún viviera, la evolución viaja en jet y los  humanos seguimos avanzando a pie. Hemos de acostumbrarnos a lo nuevo, lo desconocido, lo inesperado que suele ser incierto por definición. Para ello hay que abrir nuevos caminos y amoldarse a los cambios (o ser arrasados por ellos). Las nuevas generaciones amarían a Watts. Ellos, ustedes, saben de qué hablo: un mundo en el que el cambio es un motor programado para buscar la excelencia. Aunque, realmente, nadie sabe adónde vamos a parar, en qué dirección nos movemos. Y como dice el chiste: ¿Habrá taxi para volver? Quizá al final de nuestro camino descubramos algo que sabíamos desde el primer paso: la sabiduría de vivir consiste en aceptar la inseguridad como algo inevitable y amoldarnos a ella.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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LOGOI 58: EL DESEO

 "El deseo es la esencia del hombre". Eso escribió Spinoza. Y con ello no logró gran cosa, porque en el siglo XVII, un judío rechazado por su Comunidad, perseguido y anatematizado, en una sociedad cristiana fanatizada, no podía tener ninguna relevancia. Cuatro siglos más tarde, Spinoza es una de las grandes figuras emblemáticas de la Filosofía de todos los tiempos. Y sus trabajos sobre las pasiones y emociones, sobre la felicidad del ser humano y sobre la trascendencia del cambio preciso para una vida mejor y auténtica, forman parte de núcleo duro de la excelencia a la que debería aspirar el género humano. Spinoza llamaba "conatus" a ese esfuerzo que hacemos para perseverar y crecer dentro de nuestro propio ser. El deseo es el motor, ya que sin deseo se apaga la llama de la vida. Hemos crecido bajo doctrinas e ideas que penalizaban el deseo como algo impuro, una carencia (según Platón), un afecto indiferente (según los estoicos) un pecado (según el ascetismo cristiano). Por cierto, ¿saben que en hebreo la palabra pecado significa "rumbo equivocado" y por tanto corregible? Así lo entendía Jesús... pero el cristianismo lo convierte en algo culpabilizador, condenable.

Spinoza entiende el deseo como algo que no es peligroso en sí mismo, sino  necesario para la vida. Pero hay que orientarlo y conducirlo hacia lo que nos puede alimentar la existencia y evitar que se convierta en pasiones inalcanzables. Suprimir o limitar el deseo en nombre de un ideal perfecto de persona, en una moral sobrehumana del deber, conduce a la tristeza. Hay que dirigir el deseo, orientarlo mediante la razón y la comprensión hacia personas o cosas que hagan crecer nuestra potencia, nos enriquezcan, nos llenen de alegría de vivir. Spinoza nos recuerda que la mayor parte de las grandes corrientes filosóficas de la antigüedad (Aristóteles, Epicuro, Pirrón, Séneca) advierten que hay que guiar al deseo mediante la razón y la voluntad, ya que estas dos por sí solas no pueden hacernos cambiar, necesitan necesariamente al deseo. Y nos dice, "un sentimiento solo puede ser contrariado o suprimido por otro sentimiento más fuerte". Y como diría un psicoanalista actual, Spinoza (nacido en 1632 y fallecido con 44 años), nos advierte que el odio, el amor contrariado, los temores no los hace desaparecer la razón o la lógica, sino la búsqueda a través de esas dos funciones mentales de una satisfacción personal, una amistad entrañable, un objetivo noble, una distracción intensa, un sentimiento más fuerte en suma que el que nos hacía daño; un afecto positivo que nos libere de la dependencia negativa.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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LOGOI 57: SABIAS NEURONAS

 A veces uno lee casualmente un libro que nos atrae por su título, su estilo o su autor. O las tres cosas juntas. Eso me ha pasado con "La paradoja de la sabiduría" y su autor, el neurocientífico Elkhonon Goldberg, de la Universidad de Nueva York, cuya ironía judía y una ruda franqueza de origen ruso aplicados a un discurso sobre el cerebro, la mente  y las actividades increíbles de las neuronas, ha suscitado en mí  una curiosidad considerable. ¿Se puede explicar el fenómeno de la sabiduría a través de principios neurológicos y biológicos? La ilación tradicional entre la edad y la sabiduría no es un capricho cultural. Los neurólogos comienzan a defender que el envejecimiento de la mente no sólo tiene pérdidas mentales relacionadas con la mayor o menor neuroerosión, aseguran que en algunos casos la vejez conlleva un aumento de la competencia y de la pericia que pueden convivir con la pérdida de memoria o la capacidad sostenida de concentración. ¿Cuáles son esas ventajas que aumentan con la edad (repito: en algunas personas y siempre pertenecientes a un tipo determinado: sujetos de larga experiencia cognitiva, curiosos, sanos y de una permanente actividad mental)? Se trata de todo lo relacionado con la resolución de problemas, en un sentido muy amplio del término, que toma la forma operativa de reconocimiento de patrones (capacidad de la mente para reconocer en un objeto o problema nuevos un elemento de una clase ya familiar de objetos o problemas). La toma de decisiones se apoya en moldes cognitivos que han sido forjados por décadas de trabajo intelectual, reflexión y estudio. Los neurocientíficos llaman "atractores" a esos moldes cognitivos: se trata de una constelación de neuronas ligadas por fuertes conexiones. Múltiples y diversas  impresiones sensoriales activan un mismo atractor que codifica de manera automática y con gran simpleza y sencillez el patrón. Esta pericia de comprensión y actuación en personas de edad avanzada (de las que la historia da múltiples ejemplos en toda la gama de las actividades humanas) tiene la habilidad de resistir a los efectos del deterioro neurológico. La sabiduría, un bien que nadie inteligente cree poseer, es un punto clave de la excelencia. Goldberg apunta que tiene que ver con "la capacidad de conectar lo viejo con lo nuevo, de aplicar la experiencia previa a la solución de problemas nuevos". Los sabios son percibidos por otros como "sujetos  dotados de una habilidad única para encarar un problema o situación y resolverlo". 

A mis moldes cognitivos, relacionados con la filosofía y la psicología durante casi toda mi vida, les cuesta aceptar la visión de la sabiduría que nos proponen los neurocientíficos. Intuitivamente no me quedo satisfecho. Creo que podría ser todo eso...y algo más. Seguiremos con el tema.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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LOGOI 56: VICTIMISMO

 En su obra "Etica", el filósofo Baruch Spinoza -mediados del siglo XVII- hace un par de afirmaciones, entre otras  que le valieron su expulsión "eterna" -un "herem"- de la Comunidad judía. En esto no sirve de nada el paso de los siglos: en 1953 David Ben Gurion propuso a Spinoza como uno de los "padres" del nuevo Estado judío, y  en 2015 una serie de personalidades judías de las ciencias y las artes pidieron al gran rabino de Ámsterdam que levantara el edicto contra Spinoza. ¿Que mensajes emitió la obra de Spinoza para que alimentaran un odio "eterno" contra él de sus hermanos de religión? (más bien de etnia; Spinoza nunca fue practicante judío). 

Aparte de su concepción de Dios -tan alejada del Dios hebraico y del cristiano- "Dios es Todo" y "Tu formas parte de Dios", un Dios cósmico que no castiga ni atiende los ruegos de los hombres, hizo observaciones tan sagaces pero comprometedoras como "El odio de las naciones  es lo más adecuado para la conservación de los judíos; eso es lo que ha demostrado la historia y la experiencia". Es decir, las persecuciones han reforzado el sentimiento de identidad judía. Y en otro lugar escribe: "Dios no muestra hacia los judíos exigencia particular alguna y les pide únicamente que observen la ley natural que obliga a todos los mortales". Rechaza pues el tópico victimista judío del "pueblo elegido por Dios" y denuncia que se usan las persecuciones histórica con retro-utilidad  étnica: nos persiguen, luego sufrimos y ese sufrimiento justifica cualquier reacción por dura que sea...en el futuro. Los jóvenes extremistas judíos se graban en el brazo el número del campo de concentración donde estuvieron sus abuelos y se sienten justificados para tomar cualquier medida violenta actual contra personas que no tienen nada que ver con los nazis. Es una forma de victimismo justificativo de hechos atroces que no ocurre solo entre los judíos, sino entre muy distintas etnias, desde los alemanes (época nazi), a los negros  americanos, el Ku-Klux-Klan y los Black Panther,  pasando por las feministas o los machistas y homófobos extremos, o los conflictos nacionalistas de muchos países desde los bosnios y serbios, los kurdos y los armenios a, en menor escala, los catalanes o los vascos y en el otro lado del espectro a los ultras violentos y descerebrados de derecha o izquierda que crecen al amparo de las crisis. Y es que el victimismo está de moda. Principalmente porque es cómodo, conlleva un supuesto derecho a no ser discutido y por tanto a no razonar, es el pretexto que justifica la violencia, el "derecho histórico heredado a tener razón": es el caballo de batalla político de los populistas. Trump se considera una víctima de los hispanos que "vienen a robarle"  y los secesionistas en ciertos países piensan que el poder central les está robando el pan y la sal y tratan de hacer estallar el país entero. El "en esto no gana nadie. Todos perdemos", no les preocupa lo más mínimo. Es el victimismo convertido en estilo de vida. Como dijo el profesor y ensayista italiano Daniele Giglioli es un "paradigma paralizante".- ALBERTO DÍAZ RUEDA 

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LOGOI 55:PLANTAS

 Las plantas son seres vivos, sensibles e inteligentes. Lo dijo Darwin tras hablar del evolucionismo y hacer migas la prepotencia del hombre como "criatura creada y elegida por Dios como monarca absoluto de la Tierra y todo lo que el planeta contenía". A esto añadió Freud que tres hombres, entre ellos él mismo (Sigmund no se caracterizó jamás por su modestia), habían asestado una puñalada histórica a la soberbia humana:  Darwin que colocó al hombre como un eslabón más de la escala evolutiva de las especies;  Copérnico que anuló la presunta importancia cósmica de la Tierra, revelando que gravitaba en torno al Sol (éste mismo nada de astro-rey, es una estrella pequeña y vieja) y era un insignificante planeta;  y Freud  que aseguró que "el ansia de grandiosidad del hombre ahora sufre el tercer y más amargo golpe al 'ego' de cada uno de nosotros, ya que ni siquiera conocemos nuestra propia mente  ni las causas inconscientes  de nuestro comportamiento". Abundando en esta rebaja de vanidades, un neurobiólogo italiano especializado en el mundo vegetal, Stefano Mancuso, ha lanzado una (otra) voz de alerta contra la estulticia humana respecto  a las plantas y el (mal) trato y abusos que les infligimos, a pesar de depender esencialmente de ellas para sobrevivir en el planeta. Deberíamos cuidarlas y amarlas como a las niñas de nuestros ojos. 

Simplemente lean esto: "Imaginen un invento que genera energía gracias al sol a la vez que fija emisiones de carbono; que puede autoensamblarse usando un diseño modular y replicativo; que tiene un software de inteligencia distribuida sin un órgano de control central que pueda dañarse; un aparato, finalmente, que puede replicarse a sí mismo y que si se parte sigue funcionando y genera dos unidades funcionales. Este aparato sería el sueño de cualquier ingeniero... y ya está inventado. Se llama planta y hace cientos de millones de años que crece en la Tierra creando las condiciones adecuadas para la vida que conocemos. Respiramos gracias al oxígeno que producen los vegetales, la cadena alimentaria y todo lo que comemos tiene su base en ellos y hasta la energía fósil de la que dependemos fue producida por las plantas hace millones de años”, afirma Mancuso. ¿Cómo es posible entonces que prestemos tan poca atención al mundo vegetal? Repito, deberíamos amar y cuidar en las plantas no sólo por los servicios que nos prestan, sino también por lo que podemos imitar y aprender de ellas. Son una fuente de conocimiento para la ingeniería, el diseño y multitud de disciplinas de lo más variadas,  ya que muchas de sus técnicas vitales y estrategias de supervivencia adaptativa pueden ser una inspiración global para nuestra especie.  Ellas proporcionan respuesta inteligente y eficaz a multitud de problemas y enfermedades a las que seguramente podríamos vencer si estudiáramos más intensamente el mundo vegetal y accediéramos a la inmensa despensa que las plantas nos ofrecen, por ejemplo, en el fondo de los mares. -ALBERTO DÍAZ RUEDA

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LOGOI 54: BENEFICIO SECUNDARIO

 Todos hemos estado enfermos alguna vez. Evidentemente es una fuente de molestias, cuando no de dolor y sufrimiento y en casos extremos, de desesperanza y angustia. Pero Freud descubrió en sus estudios sobre la histeria lo que llamó "ganancia psicológica primaria o secundaria" de la enfermedad. La primaria es que con la enfermedad, el sujeto hace desaparecer un conflicto reprimido para el que no tenía solución estando "sano". La secundaria, se traducía, por ejemplo, en un incremento de atención, solicitud y cariño en muchos casos hacia la persona enferma o, en la sociedad del bienestar, la protección del enfermo desde el punto de vista laboral, quedando éste bajo el paraguas benéfico de la empresa o el Estado. Por tanto la enfermedad se convertía, al margen de su curso sanitario, en una paradójica fuente de seguridad emocional y laboral (siempre en el caso de los más favorecidos: no todo el mundo tenía familias acogedoras y comprensivas ni entornos laborales en los que la protección del trabajador es obligatoria). Lo que Freud descubrió es que para muchas personas y a muy distintos niveles de incidencia, los beneficios psicológicos de la enfermedad eran la solución fácil y oportuna para cubrir una serie de carencias afectivas y emocionales del sujeto. 

Ese hecho clínico está muy documentado en la historia de la psicología de la neurosis, no solo en el psicoanálisis; la existencia circunstancial de dolencias y enfermedades de raíz psicosomática en las que el enfermo decide inconscientemente alejarse del deseo y las prácticas de la cura, ya que los beneficios secundarios de su estado son superiores a los que consigue "saliendo" de su enfermedad. Con un poco de ironía imaginativa, estas reflexiones psicológicas son extrapolables a situaciones políticas muy cercanas y actuales. Por ejemplo: si entendemos las dos posturas extremas del "caso catalán" como un conflicto político básicamente neurótico (una expresión neurótica nace de la imposibilidad de razonar constructivamente y el recurso inmediato a la violencia: Rajoy y Puigdemont), las dos partes "enfermas" (ahora personificadas por Vox y los ultras independentistas)  se resisten a usar la razón y el diálogo porque están recibiendo grandes beneficios secundarios: votos y presencia política por un lado y victimismo suicida y "honor patriótico" por el otro. Y para los dos, supuestas sinecuras políticas futuras; en el fondo ganancias económicas para los líderes y aledaños. En política es sabido que el patriotismo de algunos se extiende por todo su bolsillo. Ninguna de las dos partes extremas quieren soluciones lógicas y constructivas, realistas. Ambas prefieren un eventual holocausto que destrozaría al país. Por favor, usen las urnas para sacarlos a ambos de la ecuación.-ALBERTO DÍAZ RUEDA



 

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