LOGOI 69 : FASCISMO SUBLIMINAL

 El fascismo y sus "valores" no acabaron con las derrotas de la II Guerra Mundial, han vivido unos años con vigor y astucia en las catacumbas de lo social y lo político para ir inflitrándose sin cesar en la vida pública, en las costumbres, en la sociedad e incluso en las obras de intelectuales, periodistas y artistas supuestamente democráticos, en los programas de radio o televisión, en libros y películas. Hace años que ya dan la cara y van reorganizando sus filas, a menudo con el disfraz político de un partido teóricamente inmerso en la democracia parlamentaria o tras de una forma subliminal, manifestándose en forma de nacionalismos extremos, protestas laborales o sindicales, estados de opinión (y acción) sobre la inmigración, el feminismo o la homosexualidad. Occidente está girando hacia la derecha más extremista. Personalmente opino que todo demócrata de nuevo o viejo cuño tiene un fascista en la barriga. La mayoría, justo es decirlo, logran confinarlo en los bajos, aunque a veces salga en la forma grosera de "¡por mis coj....!". Es como si el autoritarismo y el irracionalismo bailaran cogidos de la mano al son de la Marsellesa. ¿Forma parte de nuestros genes, decantados éstos a su vez por siglos donde no había más opciones simbólicas que la Iglesia, el Ejército o la Tierra? Un filósofo norteamericano, Jason Stanley, afirma que las sociedades resentidas y victimistas son un excelente caldo de cultivo para el fascismo o cualquier otro ismo destructivo. Ya sea por nacionalismos exasperados y anquilosados, por diferencias ricos-pobres inmovilizadas o reivindicaciones de género o color de la piel que se agudizan en lugar de desaparecer, por la globalización que aumenta las corrientes inmigratorias, por la criminal irresponsabilidad financiera  que nunca es castigada,  (ejemplo, la UE rescatando a la Banca que provocó la última crisis económica)... todos tenemos algún supuesto motivo de resentimiento.

Creo que conviene al género humano -individuos y países- hacer un "reset"de nuestras convicciones políticas y socio-económicas. Despojar a los conceptos del exceso de corrupción y engaño que los ha desnaturalizado. Definir nuestros verdaderos problemas antes de hablar de "soluciones" corrompidas por "ideologías". Y luego aplicar la buena fe y el sentido común, esos dos parias expulsados de cualquier política habitual, para pactar el remedio para las problemas más urgentes. Mientras no se haga algo así, Hitler, Stalin, Pol Pot, ...y "e tanti altri" deben estar rugiendo de satisfacción en los infiernos.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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LOGOI 68: PINKER

 Steve Pinker es un conocido ensayista norteamericano que ha merecido el honor de encabezar con dos de sus libros las listas de más vendidos de los principales diarios del país y del extranjero y también del significativo detalle del magnate Bill Gates de regalar un ejemplar del último a todos los estudiantes de Nueva York que se graduaran en 2018, el año de su publicación. Se trata de "En defensa de la ilustración", donde Pinker hace un optimista esfuerzo por reformular los ideales de la Ilustración, razón, ciencia, humanidad y progreso (siglo XVIII) en el lenguaje y los conceptos del siglo XXI. Desde el "Atrévete a saber" kantiano que lleva a la humanidad "a abandonar su" auto culpable madurez", pasando por los logros del progreso en  materia de esperanza de vida, salud, sustento, igualdad en el reparto de la riqueza, medio ambiente, paz, seguridad urbana y personal, neutralización del terrorismo, derechos democráticos para todos, aumento del conocimiento y la tecnología, calidad de vida creciente y una tendencia a la búsqueda de la felicidad a pesar de la amenazas existenciales del propio progreso (que proliferan como los pececitos que acompañan a los tiburones para nutrirse con los despojos de la actividad alimentaria del escualo).

El poeta, político e historiador británico Thomas Macaulay escribió en 1830 "No podemos demostrar de manera incontestable que están en un error los que nos dicen que la sociedad ha llegado a un punto de inflexión, que ya hemos conocido nuestros mejores días. Pero eso es lo que decían antes de nosotros y con la misma razón aparente...¿En qué principios se basan quienes defienden que, cuando no vemos más que mejoras en el pasado, sólo podemos esperar que las cosas empeoren a partir de ahora".  Hagamos un voto de esperanza y leamos con optimismo los abundantes datos que nos ofrece Pinker. Pensamos: "Así que no hay para rasgarse las vestiduras, a pesar de lo que está cayendo". Apagamos el telediario y arrojamos el periódico a la papelera: una especie de "baño de purificación moral". Así nos damos todo un seráfico fin de semana.

El lunes uno sale a la calle y comienza a ser bombardeado por noticias y evidencias,  abre los ojos y ve algunas pruebas de que, en efecto, hay algunos cambios buenos en el mundo, comparados con los dos últimos siglos. Aplicar el principio ilustrado de que "el uso de la razón y la compasión fomenta el florecimiento humano" es irreprochable. Pero pronto nos damos cuenta de que es un poco utópico: basta con ver qué poco razonables y compasivos es, en todas partes, una activa minoría que tiene la voz cantante. Los demás, la mayoría, oscilan entre los papeles de víctima, de arrogante indiferencia, de pasotismo, de colaboración o de ignorancia culpable (mirar hacia otro lado) y, por supuesto, de receptores de una mala o manipulada información. Pero esto es, justamente, el punto de vista habitual en un comentarista del estado del mundo en que vive, a base de las informaciones a las que accede. Hay que leer a los que defienden que eso no es todo, que hay pruebas también de que aquellos nobles y honorables valores siguen funcionando. Pero la realidad es muy obstinada. Sólo queda una salida: volvamos a la "epoché" escéptica. Sigamos a Pirrón cuando nos sugiere que suspendamos todo juicio, que observemos con distanciamiento y una vez veamos claro, optemos por la actitud más justa.-ALBERTO DÍAZ RUEDA


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LOGOI 67: FALACIA VIRTUAL

 Los psicoanalistas suelen tratar ciertos casos clínicos cuyas sintomatologías siguen un modelo muy específico: se trata de la existencia de unos rasgos caracterológicos impostados, falsos, enquistados en la estructura general del sujeto. Son rasgos que responden a un supuesto “deber ser” que el paciente ha adquirido por imitación de los patrones reales, percibidos en otras personas y deseados profundamente. Son rasgos o propiedades que suelen ser en otros el fruto de esfuerzos, trabajos y dedicaciones que el sujeto estima que están por encima de sus propias capacidades. Es algo carencial que tiene que ver con el aprecio social a los títulos académicos o los logros de todo tipo que despiertan admiración general y los complejos más o menos severos de quienes los desean pero no creen poder acceder a ellos por incompetencia o pereza.

Tales individuos suelen rodearse de los “signos externos”, libros, música, arte, instrumentos, uniformes, de los estatus deseados, pero siempre arrastran un temor constante aunque oculto a ser “descubiertos”. Ese temor se traduce en un estrés permanente que puede llegar a formar parte de las actitudes o el comportamiento de la persona que lo mantiene en estado larvado o lo disfraza. Mientras no se rebasan ciertos límites (que varían en cada persona) la “superchería” no causa problemas graves. Si las circunstancias o el análisis lo sacan a la luz de la conciencia o, peor, son “descubiertos”,  se dispara la gravedad de las reacciones.

En general las tendencias a actuar desde  la presunción, la vanidad o las competencias infundadas, es un defecto bastante común y que casi todas las personas han utilizado en alguna ocasión, sin convertirlas en una forma de vida. Cuando comienza a convertirse en caso clínico o en patología de cierta gravedad es en el momento en que las circunstancias han convertido el “juego” en una realidad paralela o el sujeto mismo admite la falsedad en la que vive y no sabe encauzar ese conocimiento que, en el fondo, es saludable y es también la única salida.

Aquí es donde interviene el terapeuta que invita a la aceptación de la realidad y al mismo tiempo enfatiza los valores reales del sujeto que pueden transformar la supuesta carencia en un activo, simplemente cambiando el foco de los deseos íntimos del individuo y de sus inherentes valores. Ahí se produce la liberación de la persona.

La fácil creación de falsas identidades a través de los sistemas de interrelación de la Red, están convirtiendo el problema del que hablamos en una situación común y muy difundida. Un problema que empieza como un juego de roles y acaba enquistándose en una potencial patología. Es la falacia virtual.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 


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LOGOI 66: ANDAR


Poetas, filósofos, escritores, todo tipo de personas, urbanitas, campesinos, pintores o escultores, viajantes y gentes de la farándula, actores, maestros, soldados y amas de casa, ganaderos, criados y señores, en algún momento, en cualquier ocasión, han trascendido la dimensión física, deportiva, competitiva del caminar, de la marcha, del paseo perezoso y literario del "flaneur" o el ensimismado del pensador peripatético para realizar el movimiento esencial del caminar sin objetivo,solo porque sí, paso a paso.¿Lo ha intentado? No se trata de reflexionar al ritmo del camino,(como cantaba Kavafis en "Camino a Itaca) de buscar paisajes o de ir a algún sitio para algo, con una intencionalidad, por muy noble que sea y menos por algún interés de tipo práctico. Mi estimulante T.S.Eliot lo definió con su profundidad lírica: "No cesaremos de explorar/ y el final de toda nuestra búsqueda/ será llegar donde partimos/ y conocer el lugar por vez primera/ A través de la puerta desconocida y recordada/ cuando lo último por descubrir en esta tierra/ sea lo que fue nuestro comienzo". En realidad no importa aparte de lo que es el acto en sí. Caminar, andar, un acto dinámico que se cumple en sí mismo y que se trasciende desde el momento que deja de importar dónde vas, la meta o el objetivo: lo esencial es dar al cuerpo la posibilidad de expresarse, pensando a través del cuerpo, un ejercicio de ser en el estar y de estar en el ser. Lo dice Spinoza: "El bien soberano es el conocimiento de la unión del espíritu con la Naturaleza", entendiendo al cuerpo como naturaleza esencial. Alguna vez, en algún momento, mientras caminas sin más , te parece que se produce aquello que glosaba Hannah Arendt: llegar a "una región intemporal...en completo silencio, más allá de los relojes y calendarios humanos...el silencio del Ahora en la existencia del hombre, sometida a la presión y el zarandeo del tiempo...este pequeño espacio atemporal en el mismísimo núcleo del tiempo". Es una experiencia efímera, huidiza, posible pero improbable. Quizá, "una hermosa hipótesis destruída por una fea realidad".-ALBERTO DÍAZ RUEDA
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LOGOI 65: EMOTICONES

 
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LOGOI 64 : HIBRIS

 Hibris en la mitología griega era una diosa menor pero cuyas acciones tenían consecuencias nefastas para los seres humanos. Era la diosa del orgullo temerario y arrogante, de la soberbia prepotente y la falta total de escrúpulos, que solía dejarse arrastrar  por la cólera y la temeridad y en ese estado de locura destructiva cometía desmanes crueles. Ares, el dios de la guerra, se mantenía adormilado hasta que algo le despertaba y se entregaba a desatar el caos y el sufrimiento, acompañado de Enio, el destructor de ciudades y del hermano de éste, Pólemo, el señor de la agresividad y el combate despiadado (de donde nacen las palabras polemología o estudio de la guerra y la palabra polémica, discusión agresiva). Hubo que buscar pareja a Pólemo, ya que a ninguna diosa le gustaba estar cerca de él, y al final Zeus encontró a Hibris y se la dio como esposa. Pólemo se enamoró de ella al instante y nunca dejó que se separara de él. 

La mitología y los símbolos, decía Mircea Eliade, no son sólo invenciones literarias sino manifestaciones esenciales de aspectos primarios de la naturaleza humana. Advertía Jung que el hombre actual los ha desterrado de la conciencia y comete un enorme error,  ya que son fuerzas que se enquistan en el subconsciente e influyen en los pensamientos y las acciones de las personas. Observen cómo suele haber una correlación directa entre la soberbia, el orgullo y la temeridad (Hibris) y la acción agresiva de Pólemos que lleva a despertar a Ares. El profesor inglés Lawrence Freedman, autor de "La guerra futura", documenta de forma brillante cómo esa simbólica conjunción de factores están detrás de las actitudes de los políticos y los militares que hicieron posible la I y la II Guerras Mundiales. Y para alarma nuestra, cómo muchas de las actuales circunstancias políticas y económicas, desde Trump a Putin, China o Corea del Norte, pasando por el terrorismo y las amenazas de la Naturaleza que provocan nuestra forma de vida consumista y los daños al medio ambiente, ya están en manos de Hibris y Pólemos. Ares, la III Guerra, sólo necesita que se le acabe de despertar con nuestro griterío sin medida y sin cautelas.

Freedman escribe en su libro: "...de antiguo la guerra va asociada a la discordia, pero también al honor y la defensa de cuanto hay de valioso para nosotros... ese carácter dual implica que el impulso que la origina brota de un eventual riesgo de perder ese algo valioso, aunque la respuesta a ese peligro sea destructiva, indócil, difícil de controlar y de contener... pero los objetivos a los que sirve la guerra, jamás pueden justificar sus costes". Y añade: "Una tercera guerra mundial constituye una perspectiva catastrófica y no sólo para los países beligerantes, sino para el conjunto de la Humanidad". Reflexionen sobre ello- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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LOGOI 63: COHERENCIA

 Escribe María Zambrano sobre Ortega en su "España, sueño y realidad": "la claridad es la primera de las cualidades del pensamiento orteguiano; se es claro cuando se está en claro consigo mismo; la claridad es producto de la coherencia de la vida" Esa correspondencia, esa interacción esencial entre el pensar y el vivir es el secreto de una suerte de bienestar personal que a veces se aquilata en cierto tipo de sabiduría y en una ataraxia estoica. Cuando no existe   esa concordancia se produce una situación peculiar (que podemos reconocer en la política española, huérfana de  pensamientos originales y vigorosos, pero no de supuestos "ideólogos"): "hay una claridad de ideas, pero una via insolidaria transcurre bajo la luz; la evidencia encubre muchas veces un oscuro lago en el que la vida se remansa y llega a estancarse por haber sido abandonada". Es justamente ese estancamiento el que atenaza la vida pública española. Porque el político al uso no piensa, trata de amoldar la vida al programa de su partido y está condenado a que la vida, ese caudal incesante que nunca se detiene, lo rebase por todos lados, una vez lleno el recipiente del programa de una agua muerta que no tarda en pudrirse.

El pensador, el filósofo, sabe intuitivamente que sólo la coherencia entre su vida y su pensamiento, permite su desarrollo como sujeto del ser, ese caminar pausado y riguroso impulsado por la necesidad de la excelencia: la vía clásica hacia lo correcto, lo bueno, lo justo y lo bello, metonimias de lo verdadero.Pero el político no es filósofo, es un hombre del tener no del ser y es bien sabido, desde Gabriel Marcel, que el tener es "aquello en lo que se pierde el ser". Uno es consciente de que muchas veces la lógica de lo posible rige los asuntos públicos. Pero ante los vicios y delitos de aquéllos que deberían estar al servicio del ciudadano que los vota y no esclavo de sus propios intereses, a menudo el filósofo se deja ganar por el pesimismo y el relativismo de un Cioran y acaba gritando a los cuatro vientos: ¡Seamos realistas, pidamos lo imposible!: que los políticos sean éticamente coherentes, tanto en su vida pública como en su vida personal y dejen de seguir el axioma fariseico de "los vicios privados y las públicas virtudes".- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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LOGOI 62: LA FLAUTA DE HAMLET

 En Hamlet, acto III, el príncipe de la cavilación y las dudas se enfrenta a dos condiscípulos que, aparentando amistad, están a sueldo del padrastro de Hamlet, el rey fratricida de Dinamarca. Intentan sonsacar a Hamlet y este les ofrece una flauta como única respuesta y les ruega que la toquen para él. Guildenstern y Rosencrantz, los dos traidores, le contestan que no saben tocarla. Hamlet les responde : "Pues ved ahora qué indigna criatura hacéis de mí. Queréis tañerme; tratáis de aparentar que conocéis mis registros; intentáis arrancarme lo más íntimo de mis secretos; pretendéis sondarme, haciendo que emita desde la nota más grave hasta la más aguda de mi diapasón; y habiendo tanta abundancia de música y tan excelente voz en este pequeño órgano, vosotros no podéis hacerlo hablar. ¿Pensáis que soy más fácil de pulsar que una flauta? ...por mucho que me trasteéis os aseguro que no conseguiréis sacar de mí sonido alguno." Es tiempo de elecciones y se me antoja que esta es una buena metáfora de la situación de nuestro país, atribulado por la "cuestión catalana". Guildenstern y Rosencrantz, los dos corruptos e ineficaces "amigos" del príncipe, representan a dos grupos enfrentados de políticos españoles (y catalanes), entre los que hay excepciones éticas individuales, por supuesto, y Hamlet simboliza esa mayoría de ciudadanos españoles (y catalanes) que están hartos de luchas fratricidas y piden sentido común y honestidad. A esa clase política empeñada en que España (Hamlet) se rinda a sus maquinaciones, despropósitos y agresividad "patriótica" deberíamos responderle que, siendo incapaces de tocar una simple flauta (llevar por un camino lógico y razonable los asuntos de Estado) por lo que, por cierto, reciben cuantiosos sueldos de por vida, deberían renunciar a su labor de manipular y actuar en su ficción patriotera contra el más preciado bien de una nación: la paz y el progreso. "Hamlet" por su parte, tendría que dejar a un lado su absentismo de acción directa y sus dudas, levantarse en bloque, todo el país, para exigir que se detenga esta marcha (de mala) política, absurda e ignorante, hacia el desastre.-ALBERTO DÍAZ RUEDA
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