LOS HERMANOS ASHKENAZI

Acantilado ha tenido la excelente idea de recuperar una de las grandes obras emblemáticas de la literatura hebrea y yiddish, "Los hermanos Ashkenazi", la ambiciosa recreación de un mundo complejo y profundamente enraizado en la tradición judía y en una época en la que tendría lugar el fortalecimiento de los más graves intentos de dominación y extinción del pueblo judío, en los albores del siglo XIX y después, tras la Revolución rusa y la convulsa situación centroeuropea que pondría los cimientos de los genocidios de la II Guerra Mundial. Israel Yehoshua Singer es el hermano del premio Nobel Isaac Bashevis y nunca alcanzó la relativa fama de éste, al menos en vida. En el año 36 del pasado siglo dio una campanada literaria al publicar esta novela en Estados Unidos y en Europa. Mientras entre los norteamericano llegó a eclipsar a su ilustre hermano (se dice que esta novela llegó a igualar en fama y número de lectores al novelón sureño de la Mitchell "Lo que el viento se llevó") en Europa se combatía en España y el resto de Europa velaba armas, aún si creérselo demasiado, por la amenaza nazi y de las dictaduras y regímenes fascistas, con lo que la enorme obra de Yeshoshua pasó casi inadvertida, a pesar de ser un canto del cisne de una forma de vida, como casi todo el mundo temía. Hay algo de premonitorio y freudiano en esta novela en la que la historia de los dos hermanos, líderes de la comunidad judía polaca, simboliza un poco la historia bíblica de Caín y Abel y refleja indirecta y astutamente las diferencias apreciables entre los enfoques del judaísmo entre Isaac e Israel, dos hermanos escritores tan precisos para conocer la historia reciente del judaísmo en Europa, mucho antes de la creación del Estado de Israel. Afortunadamente, los de Acantilado, han tenido la bondad de añadir un glosario de términos hebreros y yiddish para que la labor de lectura sea menos penosa por no entender ciertas palabras claves. La obra de Israel es al judaísmo lo que "Los Buddenbrook" a los alemanes y se debe destacar que con el mismo talante simbólico descriptivo y explicativo que Mann aplicó a su prodigiosa y larga novela, Israel la planteó para las vivencias y trayectoria de la comunidad judía de Lodz (Polonía), habiendo una extrapolación genial de lo particular a lo general, de lo familiar a lo étnico. Para ello Israel logra una brillante descripción de las coordenadas de tiempo y lugar que confluyen en la historia, con una potencia narrativa de primer orden y una potente documentación realista, económica y social, desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la Primera Gran Guerra. Circunscribiéndose a esa zona polaca, desde la llegada de los inmigrantes alemanes y judíos tras la anexión del Ducado de Varsovia al Imperio ruso en 1831, el lector asiste asombrado al nacimiento de la gran industria textil asentada en Lodz que elevó su población de algo más de 10.000 habitantes en 1840 a medio millón antes de comenzar la Guerra Mundial. Y así, con el motor de la historia de los dos hermanos Ashkenazi, en la que, (como en las descripciones de la condición femenina en esa tradición judía, pags. 24 y 25 por ejemplo) late a menudo un cierto maniqueísmo, el escritor nos brinda el gigantesco ejemplo de un tipo de narrativa de raíz centroeuropea que hasta hace bien poco no está recibiendo el reconocimiento que tuvo a mediados del siglo XX. El valor de esta obra insigne que el lector debe abordar con la paciencia y atención que precisa un Proust, por ejemplo, es el de ser un fidedigno espejo que se pasea a lo largo de los acontecimientos capitales del siglo XIX y XX, desde la revolución industrial a la rusa, desde el naciente sindicalismo y las luchas obreras en la Rusia zarista ("por robar y apalear a un judío la sentencia era de seis meses de prisión y por organizar huelgas eran de 5 a 8 años de prisión a los que se sumaban de cinco a 10 años adicionales de exilio en Siberia") hasta el triunfo del capitalismo y sus maniobras para hacerse con el poder o la degradación corrupta del "poder del pueblo soviético". Todo a través del espejo fiel, aunque un poco deformante, del judaísmo en busca de su propia identidad, reflejado en miles de identidades por toda Europa. A pesar de ser un asunto archiconocido en la patética historia de ,los judíos en Europa, esta soberbia novela se convierte en el paradigma de una época determinada cuando los pogromos en Polonia surgen como setas y el resto de la población reacciona ante cualquier problema o disputa, ya sea política, social o económica degenerando en una masacre contra los judíos acusados de conspiradores, acaparadores, ladrones, espías, o cualquier otra razón (como la de que usaban sacrificios de niños cristianos en sus rituales). Alucinante. Hasta los soviets revolucionarios, que habían sido organizados y ayudados por muchos judíos, se unen a la furia persecutoria. Toda esa situación obliga a los judíos a engrosar las listas de emigrantes a Estados Unidos o Hispanoamérica. La pregunta que circula subterráneamente por toda la novela está aún hoy sin contestar adecuadamente: ¿hay algún lugar en la sociedad occidental capitalista para un judío sin que éste deba, en mayor o menor medida, renunciar a su identidad? Porque la respuesta que ofrece uno de los gemelos de la novela, el mayor, Simha, el Caín simbólico, se ha convertido casi un siglo después en una realidad de la que el estado de Israel es muy consciente y sabe usarlo para sus intereses: " Cuando creciera, se sentaría en un despacho como el de su padre, pero no llevaría la kippah, sino que iría a cabeza descubierta, como los mercaderes alemanes del otro lado de la calle. Tampoco trataría a la gentuza que trataba su padre. Tendrían que quitarse las kippahs y dirigirse a él en alemán en lugar de yiddish." Y otro de los grandes personajes de la novela, el revolucionario Nissan dice: Sí, odiaba a su padre, y junto con su padre, odiaba sus libros sagrados que sólo hablaban de dolor y estaban empapados en moralidad y melancolía ;su Torah, tan compleja y enrevesada que desafiaba todo entendimiento; todo su judaísmo, que oprimía el alma humana y la cargaba de culpa y remordimiento. Pero, sobre todo, Nissan odiaba al Dios de su padre, aquel ser cruel y vengativo que exigía una obediencia ciega..." Quizá la tradición narrativa oral del judaísmo sea el origen y la confirmación del talento literario que muchos escritores judíos han ofrecido a la historia de la literatura. Los hermanos Singer, muy conocidos el pasado siglo, no tienen nada que envidiar a los muchos judíos célebres de ayer y de hoy que han enriquecido la Literatura. En impresionante la belleza literaria de estas novelas, escritas con un perfeccionismo apabullante, en un estilo que podría parecer obsoleto pero que supera con creces la mayor parte de la novelística actual. Y muchos de los grandes de hoy tratan de emular de alguna manera aquella compleja y variadísima riqueza de léxico, profundidad psicológica, habilidad narrativa, dominio del ritmo, humanidad y sentido el humor, inteligencia y sensibilidad, en suma la creación de un mundo completo en el que rezumaba la historia, la economía, la psicología, las costumbres más insólitas, la documentación más exquisita, el tejido moral y social de una cultura presentado con el gusto por el detalle de un orfebre... Dios salve a las novelas tradicionales de culturas que se extinguen y tiempos que ya no existen. LOS HERMANOS ASKHENAZI.- Israel Yehoshua Singer.- Trad. de Rhoda Heneldei y Jacob Abecasís.- Ed. Acantilado.- 679 págs.- ISBN 9788416748464
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MONTEVERDI:LAMENTO DELLA NINFA

Alberto Díaz comenta: Mitología greco latina, belleza expositiva casi lindando con la poesía, una delicadeza en el texto que serena el ánimo y despierta la sensualidad
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POR EL OJO DE UNA AGUJA

Alberto Díaz comenta: excelente ensayo, entre la erudición y la denuncia, sobre la evolución en el seno de la Iglesia del concepto de riqueza frente a la necesidad de apuntalar económicamente la estructura eclesiástica y justificarlo ante los fieles.
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UN HOMBRE ASTUTO

Alberto Díaz Rueda comenta: Evidentemente no es lectura para cualquier lector. Puede disgustar a lectores con ideas y creencias firmes sobre religión o medicina o inquietar a personas con pensamientos morales estrictos en cuestiones como el sexo. Pero cualquier lector interesado en la literatura pura y simple (sin impedimentos de tipo religioso), la filosofía, el teatro y el arte, va a disfrutar a tope.
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David Monteagudo vuelve para presentar 'Invasión' su último éxito en Candaya Narrativa !!!

 
 
 

 

David Monteagudo

Invasión

Candaya Narrativa 34

ISBN 978-84-15934-15-8

192 págs.; 21 x 14 cm / PVP 16€

 

 

La nueva novela de David Monteagudo, escrita tras el arrollador éxito de Fin (50.000 ejemplares vendidos).

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“¿Estoy loco, o es el mundo el que se ha vuelto loco?” se pregunta García, un hombre discreto y más bien taciturno que trabaja desde hace años en una compañía de seguros. García, que no tiene hijos aunque vive en pareja, ha conseguido una cierta estabilidad material y emocional, y a lo único que aspira es a que le dejen en paz y nada turbe la mediocridad confortable que poco a poco se ha ido construyendo.

García tiene las cosas muy claras, pero ahora unos extraños sucesos pondrán a prueba los fundamentos de toda su existencia. A lo largo de la novela, iremos viendo si García elude este nuevo problema, como ha eludido tantos otros en su vida, o se enfrenta a esa realidad delirante que todos parecen empeñados en imponerle. Y al final será el lector quien deba dilucidar si la de García es simplemente una crisis personal o asistimos a una transformación radical de su entorno y del mundo.

“Un narrador de inusitada potencia simbólica, una voz llamada a bucear en los abismos del hombre moderno con relatos de aire clásico y trasfondo apocalíptico.” Ricard Ruiz Garzón, Qué Leer.

“Monteagudo sabe delimitar con gran brillantez un territorio físico y mental. Su calidad se muestra en los pasajes perfectamente narrados, en los pequeños detalles y en el estilo que crea una tensión adictiva.” Lluis Satorras, Babelia, El País.

“La creación de adicción es uno de los puntos fuertes de Monteagudo, pero tiene otros talentos: un raro e intuitivo oído para el diálogo real de la calle y una aguda capacidad de observación.” Kiko Amat, Culturas, La Vanguardia.

 

David Monteagudo nació en Viveiro, provincia de Lugo, en 1962. A los 5 años se trasladó con su familia a Cataluña. Trabajó en una fábrica de cartonaje en Vilafranca del Penedès, ajeno a los círculos literarios, aunque siempre se sintió atraído por los libros y la escritura.

En 2009 su novela Fin fue recibida por la crítica como “una bocanada de aire fresco para las letras de este país” y  tuvo una espectacular acogida entre los lectores (más de 50.000 ejemplares vendidos).  En 2012 fue llevada al cine con ese mismo título. Desde entonces ha publicado tres nuevos libros: las novelas  Marcos Montes (2010) y Brañaganda (2011), el volumen de relatos El edificio (2012). Sus obras han sido traducidas al francés, alemán, holandés, italiano, catalán y ruso.

 

Fragmento de Invasión

Dosier de prensa (Pdf)

Dosier de prensa (Word)

Portada en alta resolución

Foto del autor en blanco y negro y alta resolución (fotógrafo: Carlos Pérez).

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