LOGOI 15: ESTRÉS

La palabra estrés procede del latín "stringo", apretar, comprimir, estrechar, contraer, mermar, conmover el ánimo. Es la enfermedad de nuestro tiempo, como la neurosis fue la del siglo XX, según Freud. El estrés en una forma de neurosis en realidad. Es cuando el "tener" somete al individuo a todas sus exigencias para llevarle a la "felicidad". En realidad le lleva a la frustración, al desánimo y a arrastrar una cadena pesadísima (recuerden la del fantasma del señor Marley, en el Cuento de Navidad de Dickens) formada por la necesidad insaciable de dinero, propiedades, cosas, personas, poder. Ya que el tener. como es bien sabido, es aquello en lo que se pierde el ser.  Los maestros del pensar greco-latinos, los filósofos que proponen "la vida buena" (tan alejada de la "buena vida") los venerables pensadores taoístas o zen, vienen a coincidir más o menos en una "fórmula" muy sugestiva, proponen una manera de ser, un estilo de vida, un comportamiento que suena a utópico e irrealizable en nuestra afanosa cultura de la técnica envolvente y el consumo histérico, el "otium"escaso y mal considerado y la filosofía convertida en pragmatismo atado a la cuenta de resultados. La sugerencia está recomendada para el sujeto estresado por una existencia configurada como fuente de problemas y necesidades insaciables. Haciendo uso del sincretismo entre los maestros citados, cito a un pensador chino del siglo III a.C. Lo resumía así: "Debemos ser como un espejo/que acoge pero no retiene/refleja todo lo que pasa/y lo deja pasar sin apegarse./Ni rechaza ni guarda para sí;/todo aparece y desaparece/sin que él fije nada./Su facultad se ejerce indefinidamente/pero nunca sale dañado." ¿Difícil de entender? No tanto. Piense en alguno de sus más persistentes problemas. La "falta de tiempo", por ejemplo. La amistad o el amor. La familia o el sexo compulsivo. Hay donde elegir.
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LOGOI 14: CREATIVIDAD

En un libro de entrevistas a Picasso publicado en Francia en 1998 se hablaba del arte, de su arte naturalmente, y de sus características como creador. En un momento dado, comentó: "Cada ser posee la misma  cantidad de energía. La persona promedio malgasta la que tiene de mil maneras. Yo canalizo mis fuerzas en una sola dirección: la pintura y por ella sacrifico el resto, a usted y a todos, incluso a mí". Aunque podamos objetar algunas cosas sobre ese comentario, lo cierto es que muestra un determinación absoluta que sin duda es el origen o la semilla de la dinámica, incansable, creatividad del genial malagueño. Picasso, comentaba Marie-Laure Bernadac, una de las entrevistadoras, podía trabajar tres o cuatro horas seguidas sin hacer ningún gesto suprefluo. A la pregunta de si eso no le producía cansancio o rigidez, respondió: "No. Cuando trabajo, dejo mi cuerpo en la puerta, como los musulmanes dejan el calzado antes de entrar en la mezquita. En ese estado el cuerpo existe de manera vegetativa...por ello, los pintores en general, vivimos tanto tiempo". Picasso confirmaba a su manera y seguramente sin tener mucha información sobre el taoísmo, lo que los maestros chinos, en concreto Zuangzi, llaman la "vía del no desgaste". Y pone como ejemplo al bailarín que hace su danza perfecta precisamente porque todos sus gestos se imponen a él con la exactitud fluyente de lo natural: el bailarín -o Picasso- se hace completamente permeable a su arte, sin que pueda discernir separación o escisión entre el cuerpo y el espíritu o la energía que lo domina con la lógica pura de su realización espontánea. Al olvidar las reglas, el procedimiento, el tiempo, el lugar o su circunstancia, el artista cumple en sí mismo su misión y crea la obra de arte. ¿Podríamos aspirar a vivir nuestra existencia cotidiana con un enfoque semejante? Es decir preservar nuestra vitalidad interior para aquello que consideremos esencial evitando "toda persecución de un objetivo y búsqueda de una finalidad", simplemente viviendo lo que acontece tal como ocurre y, como dirían los estoicos, aceptando que las cosas ocurran tal como ocurren, sin interferir y mucho menos oponernos.
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LOGOI 13 :LA EXCELENCIA

La búsqueda de la excelencia en el propio comportamiento, en la acción, las ideas y la vida de la persona,  fue uno de los objetivos filosóficos de dos grandes escuelas de la Grecia antigua, los epicúreos y los estoicos. Dejaremos a un lado por esta vez todo lo que Platón y Aristóteles apuntaron y los budistas y los taoístas escribieron al respecto. En esta ocasión recurro a un clásico de los nuestros. A un aragonés universal que se llamó Baltasar Gracián y  engalanó con su prosa toda la primera mitad del siglo XVII (1601-1658). ¿Y el motivo que me  llevó a reflexionar sobre ello? La escasa calidad humana e intelectual de la mayoría de nuestros auto considerados "políticos" y la situación crítica a la que nos están empujando. Y, por favor, no se crean que hablo sólo de los españoles (que están en uno de los lugares más altos de corrupción e ineficacia del ranking europeo, y son datos al alcance de cualquier aficionado a las hemerotecas o simplemente a leer diarios o ver los informativos), en general me refiero a la clase política (con excepciones; pocas, pero existen) de este mundo globalizado que se ha olvidado de globalizar también la ética personal y política como una de las exigencias básicas de todo el que se dedique a gestionar la cosa pública.  Escribía Gracián y debería ser pregunta de examen obligatoria para el alto funcionariado español: "Las cualidades personales deben superar las obligaciones del cargo y no al revés. Por elevado que sea el puesto hay que demostrar que la persona es superior". Bastaría citar al emperador Marco Aurelio que llegó al cargo, por razones familiares, pero se empeñó toda su vida en vivir conforme a las leyes de la excelencia ética, en sus funciones y en su comportamiento personal. "Gracián configuró sus ideales de héroe, político, discreto, agudo y prudente en el terreno de las ideas y en el de la acción...que aspiraban a la excelencia...en todos los órdenes del saber y del obrar", nos dice Aurora Egido. A pesar de "las tremendas dificultades que suponía el logro de la excelencia estética y moral en un mundo plagado de obstáculos y regido por necios". ¿Les suena a algo conocido aquél mundo del siglo XVII? ¿O más bien deberíamos clamar como en "El Rey Lear" de Shakespeare: "Es la epidemia de la época: una civilización de ciegos guiada por unos locos".
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NUTRIR LA VIDA

Alberto Díaz comenta: Sus comentarios enriquecen a cualquier lector que lea con paciencia y sin ideas preconcebidas, tal como quiere Zuang Zi, sin buscar eso llamado felicidad, sin pretender objetivo alguno, sin finalidad, sólo conectando con la calma y la serenidad
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LOGOI 12: EL PÁJARO

El novelista británico, Aldous Huxley, 1894-1963, injustamente medio olvidado en estos tiempos, publicó varias novelas más o menos utópicas o distópicas, como, entre otras, "Un mundo feliz", "Las puertas de la percepción", "Mono y esencia" y un año antes de morir, "La isla" donde creaba un mundo que era el reverso de su utópico y futurista "Mundo feliz" que lo era todo menos feliz. En esta novela postrera Huxley aboga por un optimismo filosófico influenciado por la sabiduría oriental y la que llamó "filosofía perenne". No entraremos en el análisis de la obra o de sus mensajes, sino sólo en una anécdota que estimo esclarecedora para nuestros días marcados por la inseguridad en casi todos los ámbitos de la vida humana. El periodista Will Farnaby, protagonista de la novela naufraga cerca de la ficticia isla de Pali en el Pacífico. Una isla de prohibido acceso donde se encuentra una comunidad de personas regidas por unas normas muy peculiares. Pero sólo quiero destacar para la reflexión del día de hoy, la, presencia ya en las primeras páginas de un enorme pájaro negro "parecido a un grajo" que sobrevolaba y se posaba cerca del náufrago, maltrecho, tumbado en la hierba del bosque y modulaba perfectamente con un tono "alto, nasal y monocorde", una voz inhumana, dos mensajes: "¡Atención, atención!" y "en una frase canturreada, do, sol, do: "¡Ahora y aquí, muchachos!", ¡Ahora y aquí, muchachos!". Una niña que aparece por allí, de unos diez años, le explica al náufrago el misterio de las frases que el pájaro no cesa de repetir, como otros muchos, por toda la isla: "Eso es lo que uno siempre olvida, ¿no es así? Quiero decir, uno olvida a prestar atención a lo que sucede. Y eso equivale a no estar ahora y aquí". Prescindamos ahora de la novela y la moralina filosófico-oriental del autor. Atengámonos a las exhortaciones del pájaro: Atención y Ahora y Aquí. Sólo haga la prueba. Son dos admoniciones claras y tajantes. Presta atención plena a lo que haces, ahora y aquí, descartando el murmullo de la mente, lo que te dice que vas a hacer a continuación después de leer esto, los resabios del ayer, los proyectos de mañana. Nada de eso existe. Mira a tu alrededor sin pensar en nada, sólo atento a lo que tienes en tu entorno, a tu cuerpo, sentado, respirando, míralo todo lentamente con atención absoluta, escucha los ruidos sin identificarlos, solo escucha, siente tus manos, tu cuello tenso por la lectura, el movimiento de tu pecho al respirar, no nombres lo que ves, sólo mira como si fuera la primera vez que ves dónde y cómo estás, sin definirlo ni juzgarlo ni compararlo, sordo a la memoria y olvidadizo de lo que fue y desinteresado de lo que será. Atento a la atención, estable y abierto a este aquí y ahora completamente vivo, dinámico, indiferente, sin historia ni emociones, sólo la sensación indescriptible de estar vivo. Si lo haces bien, te sorprenderás profundamente. Si no es así, reflexiona seriamente en ello. Te puede cambiar la vida.
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