Sherlock Holmes, espiritual por Alberto Diaz Rueda

 

nullediesinelinea.over-blog.es

holmescine2.jpgEl amigo Joan Bosch se ha lanzado a un reto espectacular: mostrarnos cómo el campeón de los racionalistas, el hombre que elevó la observación minuciosa y el control de las emociones a un dogma de vida, el violinista que usaba la música como una droga paliativa y la cocaína como una manera de evasión hacia el aturdimiento, el detective profundamente inglés que jamás pronunció la frase "elemental, querido Watson", el misógino que sólo amó a una mujer que le superaba en astucia y siempre oponía defensas ciclópeas ante el sexo llamado débil, el gran, enorme, imperecedero Sherlock Holmes, uno de los pocos personajes de ficción que resucitó por imposición de los lectores sobre su creador Arthur Conan Doyle, que es más conocido que su autor y dispone de un museo en su londinense hogar "real" en Baker Street, visitado respetuosamente por todos los fanáticos de sus aventuras que son legión y entre los que me cuento... para finalizar, ese paradigma de los detectives, escondía en su corazón de tinta y papel la sabiduría espiritual de un maestro.

Pues bien, amigos lectores aficionados al gran Holmes, ese autor barcelonés, de 50 años, el ya citado Joan Bosch, que comparte con Holmes (y conmigo) la afición a los libros, a la música (él desde el grado superior de practicante) al zen y a las disciplinas psicofisicas orientales, se ha atrevido a bucear en los libros que Conan Doyle dedicó a su inmortal detective y expurgar en ellos frases y citas con las que trata de demostrarnos que Holmes era una persona profundamente espiritual, un maestro, en suma.

La elección de frases está hecha generalmente con tino, imaginación y una cierta audacia conceptual. Bosch nos muestra algo que seguramente el creador de Sherlock jamás se planteó o siquiera sospechó, convertir a su hiperracionalista e inteligente personaje en un maestro del espíritu.

Confieso que he leido el libro, editado como un manual de autoayuda y de no mucha extensión, con el arrobo y el interés que el personaje despierta en mí desde mis primeras fascinadas lecturas en los libros –cuadernos de Molino  y más tarde en la edición de Aguilar con tapas de piel y cartón y papel biblia y al final en la de la misma editorial con tapas rojas plastificadas– y aceptando de entrada la propuesta de Bosch a pesar de sus inevitables "pies forzados" para hacer coincidir texto y mensaje espiritual.

No obstante, bien, muy bien. Servirá a los que buscan consejo espiritual puesto que lo que se ofrece es el alimento habitual de los que gustan de leer textos zen, taoístas o budistas. Servirá a los devotos de Sherlock Holmes pues añadirá un elemento más, y original, a veces intuido por los que tenemos una larga andadura en el camino o sendero del espíritu, a todos los  motivos que se nos ocurren para revisitar una y otra vez sus aventuras  y servirá de atractivo señuelo a los que, por ejemplo, aprovechando Reyes decidan prestar un servicio literario y psicológico al tiempo que hacen un regalo atractivo.

Amigo Bosch, entras en el elegante gremio de los que han buscado en el mundo sherlockiano, de forma honesta y creativa, un acicate para sus propias ideas e insipiraciones artísticas, desde el eterno Willy Wilder que hizo de Holmes una divertida parodia fílmica, "La vida privada de Shelock Holmes" o la magnífica "Elemental Dr. Freud" de Herbert Ross sobre una novela de Nicholas Meyer e incluso la última versión de 2010, modernizada pero  trepidante y fiel a lasherlock-2.jpgesencia del personaje, dirigida por Guy Ritchie,   a las decenas de escritores que han recreado a Holmes y su mundo en novelas, relatos y pastiches (incluido algunos españoles, de grata memoria).

Así pues, Joan, suerte con este libro. Y puestos a ser atrevidos, te sugeriría otro personaje que podría alimentar tu labor: el orondo, bienintencionado y divertido Mr. Picwick de Dickens y su inseparable Sam Weller o el mismísimo Don Quijote y el bueno de Sancho, muchos de cuyos decires y reflexiones podrían suscribirse sin problema a los útiles y fértiles consejos que has expurgado en Sherlock Homes.

 

Ficha: "Las enseñanzas espirituales de Sherlock Holmes", Joan Bosch, Ediciones Corona Borealis, colección autoayuda. Malaga.2010

Article complet

Sardinas a la papillote por Alberto Diaz Rueda

 

nullediesinelinea.over-blog.es

Apenas había el fantasma de las Navidades futuras abandonado nuestra sala de estar, en Torre del Compte, cuando ya las campanas del viejo reloj del salón, con su maquinaria vetusta, que sigue su ritmo ocasionalmente pero mantiene una cristalina diafanidad en sus campanadas de carillón, dieron las nueve de la noche. ¿Qué es lo que nos depara la cocina y la suerte? le pregunta uno a su mujer, mencionando el cercano festejo de la nochevieja, cuando los espíritus del año que vence su tiempo dan la bienvenida a los energéticos jóvenes del venidero. Sardinas a la papillote, dice ella y nos sumerge en la sorpresa y las expectativas. ¿Mande? ¿Sabes los que es una papillote?, pregunta la dama. Uno se mosquea por la suposición de ignorancia gastronómica, pero contesta educadamente que conoce la papilllote pero no la habia visto asociada nunca a las sardinas. "Es un manjar muy delicado que viene pintiparado para estas fiestas de excesos alimenticios", me aclara la siempre razonable Anna. "Te reconcilia con tu estómago, es sabroso y comerás las sardinas libres de excesos de olores y con la textura del pescado sutilmente perfumada con cilantro y limón". La cosa prometía. Rodorico, el joven rey de los bayas de cuatrocientos años mal contados, que es nuestro invitado, se relame y pregunta, con tacto, si habrá suficientes para todos habida cuenta de que la gente de su raza suelen tener apetitos sorprendentes. "Por supuesto, majestad, tenemos bastante para los tres. Alberto también tiene buen diente".

Nos sentamos Rodorico y yo cabe la chimenea, pongo la séptima de Beethoven en el tocadiscos y reanudamos nuestra larga e inacabable charla sobre su pueblo. El monarca se muestra interesado por mi libro sobre el mundo baya, que descubrí en el Matarraña hace un año justo en estos días, y se queja de que llevamos un gran retraso sobre su feliz término. "Señor, el libro de los bayas es muy laborioso, no sólo porque los datos y detalles los recibo a cuentagotas, cada vez que alguno de sus súbditos se digna hacerse visible para mí y aún más, condesciende a hablar conmigo, sino porque mis otras actividades y trabajos tampoco me dejan mucho tiempo disponible. Quiero que este libro sea un éxito y debemos dedicarle más tiempo. Azulete y Bermellón, se me han aparecido un par de veces en mis correrías por el Salt de La Portellada  o los aledaños de  Peña Galera, pero necesito más encuentros. Sus súbditos son remisos a esos encuentros. Y no siempre estan de buen humor". El rey bizqueó un poco, se aclaró la garganta, escupió con tino sobre el fuego y me aclaró: "La verdad es que no estamos muy seguros, mis súbditos y yo, en hacer pública nuestra presencia. hace siglos que convivimos anónima y ocultamente aquí en estas viejas tierras del Bajo Aragón, entre vosotros, los humanos, y aunque nos apetece salir de ese silencio, no estamos seguros de que conocer nuestra existencia ayude a resolver el problema". "No se trata de resolver nada, hay demasiadas variables en esta difícil situación. Se trata de hacer consciente a todos de vuestra presencia y de su mensaje implícito: hay que salvar la naturaleza, mejorar la existencia de bosques, ríos, montañas, puesto que de todos ellos dependemos en más sentidos de los que marca la economía o los intereses humanos" Rodorico se acaricia la poblada barba rojiza. "La verdad es que no se si ya estamos a tiempo".  Y comienza un largo discurso sobre la contaminación, el corte abusivo de arbolado, el descuido de montes y bosques, los incendios fortuitos y los provocados, el abandono de los campos y los lugares de vivienda del campesinado, el encegamiento de rios y lagos, el envenamiento de aguas subterráneas y pozos, el abuso humano del territorio y su correlativa falta de control, las urbanizaciones excesivas de lugares de gran valor natural, el cambio climático provocado por el hombre, la desaparición continua e irreversible de especies animales y vegetales, el sobrecultivo de algunas zonas y el arrase de otras... Y no sólo en el Matarraña, que podría considerarse aún un cierto oasis en la decadencia general.

Me siento cada vez más triste y casi convencido de que ya estamos en plen deterioro y que no hay forma de echar marcha atrás, cuando aparece Anna enfundada en delantal de cocina y una sonrisa. "Sopa de cebolla y sardinas en papillote, señores preparen la mesa y pongan copas de champán que hay una botella de "Mumm" brut, esperándonos".

Rodorico se mesa la barba florida que parece incendiada por la luz de la lámpara de pie que tiene junto a él, y pontifica: "deberíamos tratar a la naturaleza como tu mujer cocina las sardinas, a la papillote. Es decir, rodearla de una envoltura de protección y dejarla que se cocine, que se haga, que se desarrolle como manjar espiritual, físico y nutritivo, a su aire, preservando su esencia y su aspecto. No está mal la metáfora, ¿verdad?" El monarca sonríe autocomplacido. Anna y yo nos miramos con una sonrisa en los labios. Rodorico está orgulloso de sí mismo y fiel a su raza inocente y expresiva da un salto sobre sí mismo y de paso derriba la lámpara y aterriza sobre el sofá muerto de risa. 

Con las sardinas a la papillote, el Mumm y las uvas de la suerte el humor de Rodorico se vuelve divertido, bondadoso  y expansivo (a veces, explosivo). Así acojemos el  2011 con esperanza,  a pesar de lo difícil y trabajosa que amenaza ser la labor quijotesca que nos disponemos a llevar a cabo.

Article complet

De la Sin-de a la Con-de, por Alberto Diaz Rueda


nullediesinelinea.over-blog.es

De la Sin-de a la Con-de

El Congreso ha bloqueado la aprobación de la llamada Ley Sinde, o ley antidescargas, que en realidad solo era una disposición adicional del proyecto de Ley de Economía Sostenible. Para ello ha sometido dicho proyecto a un mercadeo vergonzante de negociaciones y contrapartidas en los que estaban involucrados el PSOE, el PNV y CiU (que exigía a cambio de su apoyo concesiones sobre asuntos tan “cercanos” al tema como las cuentas de ahorro vivienda o el trasporte intermodal de mercancías). Pero en realidad lo que se dilucidaba en este sainetesco Congreso de nuestros asombros era  el supuesto conteo de votos de los internautas o la batalla dinámica y oscura entre el lobby de la llamada industria cultural (con cuchara añadida de la industria del cine norteamericano) y el combativo lobby de los llamados internautas (algo tan difuso como la propia red que los -nos- cobija.
Ya se que me dirán que el que esté libre del pecado de bajarse alguna peliculilla o unas canciones, tire la primera piedra-bit, pero lo cierto es que en nuestro país la cultura de la gratuidad -sea del modo y producto que sea- es uno de los baldones más lamentables del incivismo que impera, que glorifica al que se enriquece por la cara y tilda de pardillos a los que sudan la camiseta musical o artística o las neuronas literarias o cinematográficas para ganarse el pan de cada día, cada día más caro y difícil de o0btener. (y no me refiero a divos y divas de la canción o a escritores y directores de moda, sino a los que trabajan en torno a ellos y a los que juegan en tercera división en las artes, es decir la mayoría de los creadores) Nuestro país ya tiene un “envidiable” tercer puesto en el ránking mundial de países piratas en la Red, detrás de Corea y Filipinas, por lo que una ley tímida y seguramente mal estructurada y definida no
era la solución, pero si el comienzo de una solución y sobre todo una enseñanza vicaria de lo que más echa uno de menos: la educación cultural del ciudadano.
Se dice que lo óptimo a menudo es aliado de lo bueno. Quizá un debate en serio, en todos los ámbitos, sobre lo que supone y debe ser una auténtica Ley de  Propiedad Intelectual, sin amenazas extemporáneas al ya muy sufrido consumidor ni tampoco   manipulaciones  interesadas de intereses de tufo capitalista y sin prestarse a las presiones de los dos lobbys antes mencionados, sea una asignatura pendiente de nuestro país, una asignatura que habría que aprobar antes de que nos expulsen del concierto de naciones democráticas. Ya pasaron los tiempos (¿o no?) en que los países mantenían bajo mano a los bajeles piratas para enriquecerse con el saqueo generalizado e impune y así de paso debilitar al poderoso enemigo. Amigo amante del cine, la música o los libros, si usted es incapaz de robar una barra de pan, quedarse con un coche sin pagar cuotas o puentear el contador de la luz o el del agua, e incluso declararse objetor fiscal,  no debe aspirar a que le salgan gratis et amore sus aficiones culturales. Reajustemos los precios de esos productos terminados, pero no consideremos como normal e incluso admirable gozar de ellos sobre las espaldas y los bolsillos de cuantos hacen posible disfrutar de esos bienes. No pasemos de la Sin-de a la Con-de (lito, sverguenza, bacle). La Red no es una entelequia simbólica, es un espacio que debe estar sujeto a las mismas leyes que el mundo real. En caso contrario, lo pagaremos todos ...y mucho más caro.

Article complet

El Tesoro de La Fresneda, por Alberto Diaz Rueda

 nullediesinelinea.over-blog.es

El Tesoro de La Fresneda

Desde mi casa en Torre del Compte, cada noche dirijo mi mirada al pueblo frontero que, en la oscuridad, lanza destellos de luz bajo sus dos colinas coronadas por la ermita de Santa Bárbara una y las ruinas del castillo de los calatravos, la contigua, un perfil triangular apuntando hacia el cielo abierto: La Fresneda. Se trata de uno de los pueblos mas bellos de la comarca, dotado de un singular perfil de galanura y calidad.  No en vano fue declarado Conjunto Histórico y Artistico y Bien de interés cultural a mediados de los 80 del pasado siglo. Allí se dan la mano la más tradicional arquitectura bajo aragonesa, el respeto hacia el pasado, ibero, latino, románico y gótico, la omnipresencia de las ordenes militares Calatravos y Temple, las huellas mágicas de antiquísimos pobladores y ciertas caracteristicas geográficas y geológicas que al decir de algunos que de esto entienden permitieron a borrosos ancestros del lugar observar y medir fenómenos naturales relacionados con los rituales de la tierra, el agua y el cielo.

Pues bien, además de todo eso, La Fresneda goza de un paraje extraordinario, de una belleza natural y un sereno ambiente silencioso y pacífico, que encandila a cualquiera que lleve sus pasos hasta él: el santuario de la Virgen de GraciaIMG 0495 de la Cueva. Se inicia el sendero a las afueras de la población, dirección Alcañiz. Hay un cartel que indica el camino, una pista forestal no muy cuidada en algunos tramos pero practicable en su totalidad para todoterrenos y vehículos dotados de buena suspensión. Pero yo recomiendo al paseante que ejerza de senderista y siga la pista por los cuatro kilómetros de caminata (algo más de una hora a paso tranquilo) que separa La Fresneda de su llamado "Desierto", así conocido no por la presencia de dunas arenosas o parajes inhóspitos, sino por el silencio y la soledad que envuelven amablemente al caminante. La pista, ancha y llevadera, sin apenas desniveles, recorre huertos de labor escondidos entre el bosque y las colinas, olivares más que centenarios de retorcidos y magnificos ejemplares, algun que otro pinar negro y una presencia variada de los matorrales y plantas aromáticas de la zona. Todo ello envueltos en un silencio lleno de vida, como debe ser la nada o el vacío para los maestros espitiruales. El sendero cruza el Barranc del Canals y se interna en los montes de la Mangranera hasta llegar de subito, tras el recodo del camino, a la zona llamada la Chulara, a unos seiscientos metros de altura, donde según a la hora que llegue y si tiene  suerte, el caminante se encuentra con unas edificaciones engastadas en la roca viva, y como broche precioso la asombrosa fachada del santuario, dorada al sol de la mañana, una joya arquitectónica de estilo barroco con elementos neoclásicos tempranos.

Toda esta maravilla me recuerda, salvando las distancias, mi arrobada sorpresa al encontrarme de pronto, tras el paso de un oscuro desfiladero, ante el increible santuario nebateo de Petra, en el desierto jordano. El efecto visual pertenece al mismo tipo aunque el maño a un nivel más modesto, pero igualmente respetable. Este santuario aragonés está construido sobre la emita del siglo XVI que daba cobijo a la cueva donde se encontró la imagen de la virgen de Gracia (una pastorcilla de la vecina Valjunquera, segun la leyenda, fue quien la encontró).  El actual edificio, del que solo se conserva la  fachada, de dos cuerpos, en piedra de sillería que adopta un color de oro viejo ante la caricia del sol,  y los muros de la hospedería y residencia de los monjes. Ha desaparecido la cubierta de cañón con bóvedas de medio caño, aunque se conserva el altar y la hornacina interna de la imagen y en lo más alto de la fachada, bajo el frontón neocládico otra hornacina con una imagen extrañamente bien conservada de la Virgen con un niño JesúsIMG 0519 rechoncho que sujeta un ave de pico curvo, quizá un águila o un halcón con la mano izquierda.

El recinto, al que accede por un arco de medio punto pegado  a la pared de la residencia de los monjes, cuyo interior está destruido y sin techo alguno, por donde asoma el cielo luminoso de estas tierras y los árboles que han crecido allí., esta formado por las dependencias de los monjes, la iglesia y otros espacios comunitarios, todo ello en un entorno de bosque y planicies verdes en terraza. Allí vivieron unos años los monjes de la Orden de Mínimos de San Francisco de Paula aunque pronto rechazaron la dura vida que el aislamiento y los inviernos rigurosos provoca y se instalaron en La Fresneda, aunque mantuvieron el cuidado del santuario. Ahora en el Convento que fundaron en el pueblo se ha instalado un hotel con mucho encanto.

Pasar un tiempo en este lugar, sentado frente a la fachada, junto a la alberca o el pozo de los monjes, aun conservados, es un regalo para el espíritu y el cuerpo de cualquiera. El silencio, raramente rasgado por el trino de algún pájaro o el sigiloso pasar de algún animal de cuatro patas, es uno de los activos del paraje. La belleza de las lineas arquitectónicas tan contrastadas por el medio natural, bosques, rocas inmensas, ramas y flores es otro añadido  de importancia. Pero todo paraíso tiene su serpiente. ¿Cuál es la de este lugar? El hombre, naturalmente. Las basuras dejadas, más o menos arrinconadas, por lo menos eso, en este entorno ofende incluso a sensibilidades tan trabajadas como la mía, que ha visto verdaderas abominaciones de ese tipo en los lugares más maravillosos. En fin, señor alcalde de La Fresneda, ¿para cuándo un gesto de autoridad y otro de respeto? Multen y repriman a los domingueros descuidados y, por favor, limpien todo esto y pongan lugares de recogida de basuras, y que sean periodicamente retiradas. Gracias. La virgen de ese nombre lo merece.

Article complet

"La muerte absurda de Albert", por Alberto Diaz Rueda

"No hay nada más escandaloso que la muerte de un niño y nada más estúpido que morir en un accidente de coche". Lo había escrito Albert Camus. Y lo repite Berta Vias Mahou, una escritora madrileña de 50 años, traductora y narradora, en su última novela "Venían a buscarlo a él", en la que logra comunicarnos la angustia, la soledad y la honestidad de ese escritor francés, premio Nobel, de pasado argelino, una de las más conocidas víctimas del desastre de la guerra de Argelia.

El 4 de enero de 1960 Albert Camus perdía la vida en un absurdo "accidente" de automóvil, en una carretera secundaria comarcal entre Sens y Fontainebleau. Berta Vias logra a través de una recreación literaria basada  en pasajes de la obra póstuma  de Camus "El primer hombre" y en retazos y citas oportunas de otras de sus obras, conferir una autenticidad y 97b812a3bdd0f07a.jpgcoherencia a su narración, que rebasa el puro andiamaje novelesco.

Compartimos ese último periodo de la vida de Camus a través de un juego de espejos en el que Jacques, el trasunto de A.C. (protagonista precisamente de la novela póstuma citada), vive la turbulenta historia de amenazas y horrores que rodea el doble terrorismo francés y argelino, un goteo inmisericorde de atentados, asesinatos y matanzas, en un contexto internacional en el que las fronteras del racionalismo y la ceguera política se entremezclan, con una izquierda incapaz de aceptar la sensatez y el pacifismo de buena ley que destila la persona y el pensamiento de Camus. Somos testigos del enfrentamiento con Sartre desde la óptica del escritor mártir, demonizado por el duro y alicorto establishment intelectual de la época. Y se nos comunica con inquietante efectividad el clima de desasosiego, temor y rectitud en el que vive Camus hasta su muerte, apresuradamente orquestada y manipulada por las autoridades francesas, por todas las elites políticas e intelectuales en el poder.

Con una versatilidad a veces desconcertante Berta Vias juega con los diferentes narradores y alterna las personas del narrador, incluso en el mismo capítulo, acercándonos a las figuras claves del drama: el joven argelino de madre española que es testigo indirecto de la presencia y el objetivo de los asesinos, las figuras de éstos y su trayectoria bajo el control de la FLN, el juego disparatado de intereses encontrados que decidirán la muerte de Camus y el entorno del escritor donde se introduce también la tercera columna de los que facilitan el camino a los asesinos. Dominandolo todo la presencia de Jacques-Albert, sus jornadas de escritura, sus recuerdos, algunas vivencias y relaciones que ensamblan un relato apasionate y angustioso. Desde las jornadas de sol y mar de su Argelia infantil hasta la vida en un cada vez más agobiante París que le niega el pan y la sal a causa de su enfrentamiento y coherencia en la debacle del fin del colonialismo francés.

¿Cuál podía ser la suerte de un hombre que se atreve a aspirar a una "tercera vía" en el horror argelino, empuñando las banderas de la paz, el entendimiento de los hombres y el respeto a las diferencias raciales? Una vez más es el inocente, la víctima propiciatoria de todas las partes del problema, enfangadas en la defensa a ultranza de intereses bastardos. Berta nos habla permanentemente del miedo de Camus ante los fantasmas del odio y la intolerancia. Y uno acaba por aceptar la apuesta de la autora: en ese contexto la muerte de Camus es la catarsis necesaria para el cumplimiento del horror en toda su absurda vaciedad de humanidad. Se configura como una "crónica de una muerte anunciada", con la temible exactitud trágica de un sacrificio laico a los dioses: el del inocente, odiado por igual por todas las partes en conflicto.

Se trata de  una excelente novela y un trabajo serio e imaginativo de recreación e interpretación de los hechos de la vida de un gran hombre.

 

FICHA. "Venían a buscarlo a él", Berta Vias Mahou.- Ed. Acantilado, Barcelona 2010. 227 páginas.


Article complet

<1
2
3
4>